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Romper muros

02/02/2017 7:37 AM CST | Actualizado 03/02/2017 9:16 AM CST

En plena revolución digital las barreras entre países son cada día menos tenemos al alcance todo tipo de información, filosofías, formas de ver y vivir la vida, este acceso a conocer tanto y tan distinto trae consigo la oportunidad de ampliar nuestro panorama, de ser respetuosos e incluyentes con todo tipo de ideas, hobbies y formas de ser, hasta de consumir las necesidades y placeres del día a día probando hacerlo distinto pero con el chance de volver a lo de siempre: trabajo, comida, moda, entretenimiento, viajes, espiritualidad, cultura, deporte, entre muchos otros más.

Cada decisión que tomamos a diario tiene su razón de ser y su validez porque estas nos hacen ser individuales; todo es políticamente correcto siempre y cuando no a pase encima de nadie como una wrecking ball, con tal de cumplir las expectativas. ¿Por qué? Pues porque las acciones y palabras tienen sus consecuencias y para muestra, actuando bajo la frase "voy derecho no me quito, si me pegas me desquito" fue como ganó la presidencia el mandatario de nuestro país vecino, pero al mismo tiempo y con la misma fórmula se echó encima de su anaranjada figura todos los problemas que carga ahora mismo.

Cada uno de nosotros somos y nos percibimos auténticos, pero los grandes mercados nos dividen en nichos. Donald Trump, business freak, claramente así ve al mundo y encontró la oportunidad de dirigirse a un gran sector de la población resentido. Y no es que haya descubierto el hilo negro, así lo hizo en su momento Chávez en Venezuela y es la tirada de algunos políticos en México (espero de corazón que cuando lleguen las elecciones mis paisanos analicen bien su voto).

No pienso dejar de echarme de vez en cuando mi té chai del Starbucks, así como productos y servicios de otras franquicias con nombre y apellido gabacho, simplemente porque emplean a paisanos que no tienen por qué pagar los platos rotos de las decisiones tomadas desde una loca cabeza.

El partido republicano de Estados Unidos ganó, pero al mismo tiempo perdió y sigue perdiendo con los insultos, amenazas y órdenes que salen de las tripas de su representante y que buscan dividir, aislar a sus habitantes desde un discurso ridículo de superioridad caucásica muy similar al de Adolfo Hitler y ¿por qué no? Incluye de una vez la idea absurda (y geográficamente casi-imposible) de separarse de México al construir un muro "de la vergüenza" similar al que dividió Berlín durante 20 años y que terminó por ser destruido. Estos hechos han dado como resultado una unión inesperada: la unión de los estados más desarrollados culturalmente en contra de su presidente, al cual ni siquiera aceptan como tal, entre ellos California, que incluso quiere independizarse y no tener absolutamente nada que ver con él.

Estar en la mira

Las muestras internacionales de apoyo a México contra las decisiones sin sentido de Donald Trump son conmovedoras, la indignación por Melania en portada de una revista mexicana, el enojo por la supuesta humillación a Enrique Peña Nieto durante su más reciente llamada telefónica con Trump... Cada día un nuevo capítulo trágico que ni al novelista más azotado se le hubiera podido ocurrir, yo por mi parte he sentido enojo y hasta susto, pero creo que más vale pasar este trago amargo desde un tono cómico, como lo hace Jimmy Fallon.

La unión que más he disfrutado es la de mi país con posturas de nacionalismo radical y otras más aterrizadas, pero finalmente la idea más importante es la de apoyarnos entre nosotros. Yo estaré particularmente atenta a lo hecho en mi país, sin embargo no pienso dejar de echarme de vez en cuando mi té chai del Starbucks, así como productos y servicios de otras franquicias con nombre y apellido gabacho, simplemente porque emplean a paisanos que no tienen por qué pagar los platos rotos de las decisiones tomadas desde una loca cabeza cubierta por un chuchuluco platinado. No pienso dejar de ver series de Netflix que me tienen picada o películas que he estado esperando; porque Donald Trump no es ni lejanamente el talento de su país, ese viene de familias de inmigrantes educados que han creído en los principios respetuosos que son fundamento de su nación.

¡A apoyarnos desde ya!

Finalmente mi granito de arena se dio sin buscarlo hace un par de días: un señor de sombrero me sugirió que al comprar su mercancía iba a apoyar a un viejo que sigue trabajando, a lo que le contesté mientras admiraba su mercancía que él no me parecía viejo, pero resultó tener 84 años. Se lo noté hasta que sonrió con pocos y diminutos dientes durante nuestra plática.

Este experto en tejer lana desde hace siete décadas se desplaza en transporte público desde Toluca hasta la colonia Roma en CDMX de lunes a viernes con hermosos –y pesados- tapetes sobre los hombros buscando quien aprecie su trabajo artesanal; tenía pendiente darle un regalo de cumpleaños a mi suegra y encontré el perfecto para ella: un tapete para pisar calientito cuando se levanta de la cama, lo pude haber conseguido hecho en China en cualquier tienda, pero nunca de la misma calidad.

Sobre todo de la calidad humana de nuestros paisanos chambeadores a los que urge impulsar más, me parece buena idea empezar a romper muros desde adentro, escuchando y validando primero a los que tienen menos oportunidades, después a las empresas pequeñas, medianas, grandes y considerando a los que trabajan (me incluyo) de forma independiente, no se vale regatear costos, ni menospreciar la labor de nadie: ¿quién más se apunta?

aster-logo.blogspot.mx

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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