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Hoy se vive una noche silenciosa y fría en Estocolmo

Gracias a Dios, en México no hemos vivido ataques terroristas.

07/04/2017 2:12 PM CDT | Actualizado 07/04/2017 5:22 PM CDT
Kim Fragoso

Eran alrededor de las 14:50, especialmente hoy era un día con mucho viento y nublado, la gente caminaba sin la menor preocupación. Yo iba con una sonrisa dispuesta a hacer mis compras en Åhléns City y pasear un rato por las tiendas en las calles del centro de Estocolmo. Entré a la tienda departamental por la puerta del departamento de belleza que da hacia la calle Mäster Samuelsgatan (a unos cuantos edificios de las oficinas centrales de H&M, donde vine a laborar por unos días) dos segundos después se escuchó un ruido ensordecedor que entre el shock y el miedo no pude distinguir.

De inmediato muchas personas corrían por todos lados y los oficiales gritaban en sueco algo que no alcanzaba a comprender. Yo no sabía que ocurría, a ciencia cierta nadie lo hizo, solo el sentido de supervivencia nos mantenía alertas. Los oficiales nos indicaron que debíamos de salir por la puerta de emergencia, entramos a las bodegas de la tienda y nos dirigieron hacia la puerta de salida. Una chica me comenzó a explicar que al parecer se trataba de un ataque terrorista en el que un camión había atropellado a muchas personas, muchos habían muerto e incluso decía con preocupación que se trataba de un tipo armado que también había disparado en contra de civiles. En la calle la gente también corría despavorida sin saber qué había sucedido.

Ya habían transcurrido alrededor de 10 minutos y policías acordonaban la zona, ambulancias y patrullas llegaban al lugar evacuando a las personas. Comencé a tomar toda la evidencia que podía con mi celular, yo seguía sin creerlo. "Un país tan pacífico y amigable no podría estar viviendo esto", me repetía a mí misma. Sin embargo, no era la única que aseguraba esto. Mientras caminaba desconcertada, alejándome de la zona, miles de personas llamaban a sus familiares, lloraban, miraban a su alrededor con caras de asombro y tristeza; las ambulancias y patrullas pasaban sin cesar.

La policía acordonaba toda calle que llevara hacia el centro y nos querían mantener fuera de cualquier peligro. Me refugié en un Burger King y llamé a mi mamá para explicarle todo lo sucedido y decirle que estaba bien. Escribí a mi jefa, mi mejor amiga y colegas de H&M. Mi preocupación era por los que se encontraban en las oficinas centrales, estaban tan cerca del lugar de los hechos que temía que alguien se hubiera visto afectado.

Comencé a buscar en Google lo sucedido y mi única referencia era una nota del Telegraph en donde manejaban dos versiones, una de un camión que había arrollado a muchas personas y otra de que una persona había disparado a dos. Compartí en Facebook mi sentir e hice saber a mis conocidos que me encontraba bien. Todas las personas a mi alrededor comenzaban a platicar entre ellas e incluso a prestarse los dispositivos móviles como laptops y teléfonos para avisarle sus seres queridos que se encontraban bien.

Me duele mucho que este tipo de cosas nos estén deshumanizando cada día más.

Salí de ahí como en una hora, me ubiqué con Google Maps para acercarme a mi hotel, caminaba por las calles en las que se podía transitar, vi a muchos turistas de los hoteles aledaños caminar con sus maletas, muchos de ellos fueron evacuados y muchos decidieron no quedarse por miedo. Caminé alrededor de media hora y finalmente comencé a acercarme a mi hotel, las calles cerradas me impedían cruzar. Cuando por fin llegué, los oficiales tenían acordonada la zona, se escuchaban gritos de policías y un hombre me dijo que nos alejáramos de la zona, que en el hotel había un hombre armado y se encontraban los militares. Yo me mantuve cerca, estaba agotada y con mucho frío.

Estuve parada cerca y después de quince minutos vi salir a los militares armados en una camioneta, me acerqué con una oficial a explicarle que yo estaba alojada en Miss Clara Hotel y me escoltó a la puerta de acceso. Al parecer todo lo del hombre armado no había sido cierto, solo se trataba de una revisión exhaustiva de los militares por evitar más ataques. Finalmente me encuentro encerrada en mi hotel escribiendo esta historia, sin poder creer todo lo que ha sucedido hoy.

En México nos quejamos de muchas cosas, pero gracias a Dios no hemos vivido ataques terroristas, no hemos sentido el dolor de ser atacados por personas resentidas con nuestra cultura y nación. Me duele mucho que este tipo de cosas nos estén deshumanizando cada día más. Hoy se vive una noche silenciosa y fría en Estocolmo. Sin embargo, gracias al increíble corazón de sus habitantes no se siente pánico, sino unión ante hechos que tan solo nos quieren aterrorizar.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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