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Pubertita o de cómo criar a una hija libre e independiente

¿Ustedes saben cómo hacerlo? Yo confieso que no tengo la más remota idea.

12/10/2016 4:33 PM CDT | Actualizado 12/10/2016 9:30 PM CDT
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Desde el día en que mi hoy Pubertita nació, cada vez que cambia de etapa es como conocerla de nuevo. Como ese instante en el que los ves por primera vez, la mismita sensación sientes aquella mañana de verano en la que vuelves a acercarte a ella para ver si respira (sí, igualito que cuando era una bebita y yo madre primeriza), porque son las 11:45 am y aún no amanece. Lleva ONCE años despertándote a las 6:00 am y de repente, ¡es mediodía y ella sigue roncando! Así, sin avisar, crecen y uno se tiene que adaptar.

Después de dormir en mi cama una noche sí y la siguiente también, de ocupar todos y cada uno de los rincones de la casa con su omnipresencia —en especial el de su madre—, y sobre todo cuando esta tiene que hacer algo importante; después de desarrollar al máximo el súper poder de gritar "¡mamáaaaaaaaa!" cada milésima de segundo. Así, de la nada, un día cualquiera, el hogar está en silencio y, por varias horas, tampoco encuentras juguetes en el pasillo, ni desorden en la sala, ni mi cama destendida.

¿Qué quiere decir "tener que tocar la puerta" del cuarto de tu hijita antes de entrar? ¡No tiene sentido! ¡Ninguno! ¿O sí?

Sientes que algo está demasiado raro, corres preocupada a buscarla a su a su cuarto y sin más te pide que de ahora en adelante antes de entrar toques la puerta. Que es de mala educación irrumpir en el espacio de otras personas así como así... ¿¡QUÉ, QUÉEEEEE!? Ni siquiera entendí el significado de las palabras la primera vez que lo dijo, bueno, que lo exigió. ¿Qué quiere decir "tener que tocar la puerta" del cuarto de tu hijita antes de entrar? ¡No tiene sentido! ¡Ninguno! ¿O sí?

Yo quería ser el estandarte de la liga de la leche y antes de cumplir el año mi hija le hizo a mi chichi ¡pdrrrrrrrr! (no es metáfora, fue un literal, sonoro y sobre todo doloroso: PDRRRRRRR). La alimenté con comida orgánica hasta que la querida tía Elba le dio una papa frita, y ella con ese nuevo sabor en la boca decidió no volver a probar algo de color verde o similar desde ese día a la fecha. Era yo la lloraba desconsolada en la puerta el primer día de guardería y mi chiquita de 15 meses me decía adiós con su manita pequeñita, sin siquiera voltearme a ver. Sí, ella a su manera siempre ha sido una niña independiente. Y hoy que es una Pubertita, más que nunca desea libertad, salir, volar...

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Muchas tardes platicamos de sus sueños, de sus deseos de viajar, de estudiar fuera de México, y yo le digo que me parece maravilloso y que seguro lo va a lograr; Pubertita me mira con sus ojos grandes y me dice: "Explícame cómo me vas a dejar ir a estudiar fuera si no me dejas salir sola ni al Oxxo". Y tiene razón, y no sé aún qué responderle. Hace poco recibió la primera invitación a una fiesta y mi reacción fue hiperventilar y querer vomitar, así de ridícula soy, no lo puedo evitar. Además del terror y la preocupación que siento por lo que pasa en nuestro país, de ver la alerta Amber por todos lados, además, soy aprensiva, soy paranoica y todos los adjetivos que me quieran poner. Pero hay algo mucho más profundo e importante, y es simplemente que me estoy adaptando a esta nueva etapa de la vida de mi Pubertita, mi niña dejó de serlo y eso no es fácil.

Absolutamente nadie te advierte sobre la preadolescencia. Encuentro muchos libros de autoayuda para padres de los cero a los tres años, o para adolescentes. Pero creo que nadie se atreve a hablar de etapa oscura ente los 11 y los 14 años, y ahora veo por qué.

Le digo a mi hija todos los días que de verdad deseo con todo mi ser que sea una mujer independiente y, sobre todas las cosas, libre. Y le prometo que yo la voy a ayudar, pero mientras descubro cómo hacerlo y crece un poquito más, ¡no puede ir sola ni al Oxxo!. Que me dé chance.

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