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El día que aprendí a desprenderme de las personas tóxicas

13/11/2017 4:33 PM CST | Actualizado 13/11/2017 4:33 PM CST
China Stringer Network / Reuters

Desde pequeña mi mamá me enseño valores que me han ido formando con los años, gracias a ella aprendí una de mis mayores enseñanzas; DAR SIN ESPERAR RECIBIR ALGO A CAMBIO, pero a mis 24 años de edad sin pretender escucharme egoísta puedo decir que la vida NO SIEMPRE funciona así.

Mientras vas creciendo, vas conociendo gente en el camino, tú decides a quien dejar o no entrar en tu vida; Pero qué pasa cuando una persona no es lo que esperabas.

A pesar de mi "corta vida" puedo platicar que me he encontrado con diferentes tipos de personas en mi camino, desde la que nada más llega por alguna conveniencia, hasta la que sientes que no solo te conoce a ti sino también tu alma (yéndome a los extremos).

Lo malo de nosotros como seres humanos es aferrarnos a este segundo tipo de personas.

"Vamos por la vida aferrándonos a personas"

¿Nunca se han puesto a pensar que cuando pierdes una persona es porque quizá solo tenían que estar por un tiempo determinado y que se fue porque ya cumplió su función en tu vida?

A mi me tomo mucho tiempo asimilar esto, me considero una persona muy entregada en cualquier tipo de relaciones, pero cuando te das cuenta que la persona enfrente de ti no da ni la cuarta parte que tú das o que simplemente para ella no estás en la lista de cosas importantes o en sus prioridades; DUELE.

A lo largo de estas experiencias, he aprendido dos cosas (por ahora) que las he convertido en mi filosofía de vida;

1.- Tienes que aprender a quererte primero a ti mismo, antes que querer a alguien más.

2.- Si una persona no aporta nada bueno en tu vida ¿Por qué seguir en la suya? (especialmente si ella no muestra interés alguno)

Desprenderse de alguien que considerabas muy importante en tu vida, suele ser difícil y toma tiempo, pero como dice el dicho;

"Lo que no te mata, te hace más fuerte"

Y aquí sigo, haciéndome más fuerte...

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.