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Clásicos incómodos del cine mexicano

08/09/2017 9:00 AM CDT | Actualizado 08/09/2017 12:36 PM CDT
YouTube: Película 'La sombre del caudillo'
No son películas fáciles, pero son fuertes y fascinantes.

El descubrir una gran película mexicana siempre es motivo de celebración. Todos conocemos los grandes clásicos de la época de oro del cine nacional, y también las olas sucesivas de nuevo talento que empiezan en los 70 con Ripstein, Hermosillo y Cazals y que siguen hasta nuestros días bajo el rubro de nuevo cine mexicano.

Pero hay películas que se estrenan entre esas épocas que también merecen ser parte de nuestra experiencia cinematográfica. Los sesenta ven el declive de la industria del cine nacional por motivos políticos y económicos, pero también producen algunas obras maestras que deberían ser más conocidas, o reconocidas.

Los hermanos Del Hierro (1961)

El nombre de la película y la presencia de Antonio Aguilar probablemente lleven a la gente a pensar que esta es una película de "rancheros" en la que Antonio Aguilar canta. Para nada. De hecho, esta película es la cima de la carrera de Ismael Rodríguez, el director de las mayores películas de Pedro Infante, como Nosotros los pobres y Los tres García. Sin embargo, Los hermanos Del Hierro está lejos de esos tremendistas (pero brillantes) melodramas.

Con un guión del aclamado novelista Ricardo Garibay, esta película es una tragedia sobre la violencia, en que una madre obsesionada por la venganza cría a sus hijos desde niños con el único objetivo de matar al asesino de su padre. Columba Domínguez es la madre de tragedia griega (entre Medea y Clitemnestra) y Antonio Aguilar y Julio Alemán son los hijos Hamlets de la Sierra Madre.

La película es cruda y áspera, pero profética en mostrar a un México en el que la venganza es un modo de vida y en el que se vive para dar la vida por los muertos. El elenco está lleno de grandes estrellas del cine mexicano en su crepúsculo incluyendo a Pedro Armendáriz, Carlos López Moctezuma, David Silva, Víctor Manuel Mendoza, José Elías Moreno y Emilio El Indio Fernández. Una muy bonita Patricia Conde añade a la trama como la joven esposa de Antonio Aguilar que tratará de salvarlo del abismo.

La película es cruda y áspera, pero profética en mostrar a un México en el que la venganza es un modo de vida y en el que se vive para dar la vida por los muertos.

La película ocurre en el norte de México y obviamente tiene muchos puntos en común con el western. Llama la atención que esta visión cruda y desencantada del mundo de los pistoleros antecede por varios años a La pandilla salvaje de Sam Peckinpah y a la trilogía del Hombre sin nombre de Sergio Leone, que fueron las películas que desmitificaron el western.

Ismael Rodríguez recibió una nominación al Golden Globe a Mejor director. La cima de su carrera, que desafortunadamente poco después entraría en declive junto con el resto de la industria del cine nacional.

El tejedor de milagros (1962)

YouTube: Película 'El tejedor de milagros'
Pedro Armendáriz en 'El tejedor de milagros'.

Repiten Columba Domínguez y Pedro Armendáriz, pero esta vez Armendáriz es protagonista, sacerdote y calvo. Ya de entrada solo por eso, la película vale la pena.

Y lo que se proponen aquí el dramaturgo Hugo Argüelles y el director Francisco del Villar es una película audaz, una pastorela siniestra que a través de la sátira y el humor negro denuncia el fanatismo religioso imperante en los pueblos de México.

Una pareja de indígenas pobres llega a un pueblo en vísperas de Navidad. La mujer está embarazada y no tienen un peso. Un par de listos locales, Columba Domínguez, mujer madura sexy, y su hijastro amante, Sergio Bustamante, urden un plan para hacer creer al pueblo que esto es un milagro, una señal, y que el niño es una especie de nuevo niño dios. El pueblo muerde el anzuelo y se genera una histeria colectiva que va escalando en irreverencia hasta el desastre, cuando los ricos del pueblo quieren sacarle provecho al "milagrito".

Es una película audaz, una pastorela siniestra que a través de la sátira y el humor negro denuncia el fanatismo religioso imperante en los pueblos de México.

Pedro Armendáriz, inolvidable en este papel es el cura que quiere hacer al pueblo entrar en razón. Pero este no es el curita de las películas de la época de oro. Este es un cura furibundo, ligeramente corrupto, aunque práctico y sensato. Pero aún hoy en día sorprende este personaje, como sorprenden la película y su abierto ataque a la Iglesia y a la ignorancia. Quizá por eso la película esté tan olvidada, lo que es una pena, porque es uno de los primeros y muy logrados ejemplos de humor negro en el cine mexicano, muy al estilo de la comedia social italiana de los 60.

El tejedor de milagros compitió en el Festival de Cannes, y Hugo Argüelles solía contar que Ingmar Bergman se le acercó y le dijo que le hubiera gustado dirigir la historia.

La sombra del caudillo (1960)

IMDB

Legendaria por haber estado censurada más de 20 años, esta película de Julio Bracho solo vio la luz en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Basada en la clásica novela de 1929 de Martín Luis Guzmán sobre cómo el caudillismo traiciona la Revolución Mexicana, hubiera parecido que 30 años eran suficiente para quitarle lo controversial a la historia y por eso se filmó en 1960. Pero, evidentemente, 30 años no fueron suficientes y La sombra del caudillo todavía resultaba espinosa, tanto que no se pudo estrenar.

La historia de Martín Luis Guzmán es probablemente la mejor novela política mexicana, es densa y compleja, sutil y con una atmósfera amenazadora que finalmente conduce a la tragedia.

Lo sorprendente es que el director Julio Bracho pudo conservar en la pantalla todos estos elementos que le dan a la novela su lugar único en la literatura mexicana, logrando una película increíblemente fiel, que no hace ninguna concesión. Intriga, traición, asesinato caracterizan a esta naciente clásica política mexicana, es un mundo tan feroz como el de Los hermanos Del Hierro. Es la historia del pecado original del PRI, ya que las figuras de la novela están inspiradas por el general Francisco Serrano, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.

Es la historia del pecado original del PRI.

Bracho, aclamado director de teatro, había iniciado su carrera brillantemente en los 40 con clásicos como Distinto amanecer e Historia de un gran amor, seguida de una década de trabajo muy mediano. Pero cuando se le presentó la oportunidad de filmar el clásico de Martin Luis Guzmán, Bracho no titubea y entrega una película sin precedentes en el cine mexicano, un juego de ajedrez de vida o muerte.

Así, se da cita un elenco impresionante de leyendas y primeros actores: Tito Junco, Roberto Cañedo, Carlos López Moctezuma, Miguel Ángel Ferriz, Kitty de Hoyos, Prudencia Griffel, Víctor Junco y de nuevo Ignacio Lopez Tarso, José Elías Moreno, Víctor Manuel Mendoza y Antonio Aguilar

Aún ahora sorprenden la inteligencia y la sofisticación con la que están contadas estas películas. Dentro del mundo light de principios de los 60 con las películas de César Costa, Libertad Lamarque y Clavillazo, parecían hablar de un cine mexicano y una sociedad dispuesta a abrir los grandes temas. Pero quizá el problema es que justo eran demasiado inteligentes y sofisticadas, y que se venía el 68. Y después el extraño derrumbe de la industria del cine nacional, entre otras calamidades.

Pero las películas allí están, y hay que celebrarlas. No son películas fáciles, pero son fuertes y fascinantes. Si te gusta el cine, regálatelas un día que estés de humor para estar orgullosos de que en México siempre se ha producido cine a la altura de lo mejor del mundo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.