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La preocupante sinceridad de Mikel Arriola

15/02/2018 6:00 AM CST | Actualizado 15/02/2018 3:18 PM CST
Alejandro Cegarra/Bloomberg via Getty Images
Mikel Arriola, candidato del PRI al gobierno de Ciudad de México.

Durante el cierre de campaña, el precandidato del PRI al gobierno de Ciudad de México, Mikel Arriola, dijo, refiriéndose a sí mismo en tercera persona como lo hacen las personas egocéntricas: "La familia será mi prioridad. Mikel Arriola está en contra de la adopción entre parejas del mismo sexo". Más que su declaración homofóbica y retrógrada, me sorprendió lo frontal de su sinceridad. Aunque esta sinceridad es, obviamente, solo un intento por ganar el voto conservador de CDMX.

Gracias a los medios de comunicación y las redes sociales, las palabras de Arriola han hecho eco en la nación y le han ganado mucha notoriedad. Los debates en las redes sociales no se han hecho esperar. Para bien o para mal, Arriola ha sido tendencia en Twitter y he leído muchos comentarios de apoyo. Algo que la campaña de Meade no ha podido lograr, por cierto.

Cuando se les pregunta sobre el matrimonio igualitario, los precandidatos a la presidencia se han limitado a dar respuestas tibias. Bueno, a excepción de Margarita Zavala, quien declaró estar en contra del matrimonio igualitario con palabras tan tajantes como las del mismo Arriola. Sin embargo, "no a la discriminación" se han limitado a decir en campaña, Anaya, AMLO y Meade en la ciudad de Monterrey donde actualmente yo, Pepe, vivo con mi esposo Alejandro y nuestra hija de seis años, Ale. Es decir, somos una familia homoparental.

Por supuesto, las declaraciones de Arriola no han sido de mi agrado. Apelar a la ignorancia y a la intolerancia en CDMX hace eco en los neoleoneses y esto incrementa los riesgos de violencia hacia mi familia. Continuamente recibimos comentarios de desprecio en las redes sociales, miradas y comentarios de desapruebo en el centro comercial y en el supermercado. Incluso nuestra hija ha sido expulsada del colegio gracias al rechazo que existe hacia las familias homoparentales.

José Reyna
Alex, José Reyna y la hija de ambos, Ale.

Tratar de encontrarle otro colegio a nuestra hija me llevó a recorrer decenas de escuelas que se encargaron de darme toda clase de excusas para no aceptar a Ale. Cuando ella tenía dos años me dijeron que su nivel de inglés era muy bajo. En otra escuela nos coemntaron que no ganábamos suficiente salario. Un colegio me hizo regresar una y otra vez por dos meses antes de decirme que Ale no sería admitida porque en su examen de admisión no recibió "una calificación favorable." Así es, nuestra hija presentó un examen de admisión para ingresar a segundo año de preescolar. El examen consistía en hacer líneas y unir puntos y no lo aprobó. Otros se escudaron detrás de la religión diciéndome "es que aquí somos muy religiosos". Yo también lo soy, mentí. Me toqué el pecho y le dije a la directora del plantel: "Aquí traigo mi medallita de mi primera comunión".

A lo que voy es que ninguno de los planteles, tal como la mayoría de los precandidatos a la presidencia, me dieron una respuesta clara, determinante. Ninguno de estos colegios que les mencioné fue frontal al decirme que nunca aceptarían a una niña con padres gays, ya que eso es discriminación. Por eso me sorprendió la sinceridad de Arriola, quien apoyado en sus prejuicios, pretende desobedecer lo establecido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que protege el derecho de que dos personas del mismo sexo se casen y adopten hijos si así lo desean.

Mikel Arriola, con su acto de rebeldía, por ganarse unos cuantos votos de los conservadores, tercos y retrógradas, valida y justifica el rechazo y la violencia hacia nosotros, las familias homoparentales.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.