EL BLOG

Una utopía urgente contra el espionaje y la impunidad

13/07/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 18/07/2017 3:01 PM CDT

Rubén Grandez/CIDH

Hace unas semanas, apenas unos días después de que se revelaran los intentos de espionaje contra activistas, periodistas y defensores de derechos humanos en México en el informe Gobierno Espía..., mi colega Alfredo Lecona publicó una columna futurista sobre una utópica renuncia del presidente Enrique Peña Nieto por el escándalo destapado. En su imaginativo texto, Alfredo vaticina la creación de un equipo internacional de expertos independientes para la investigación del espionaje gubernamental.

El lunes pasado (10 de julio), el diario The New York Times publicó un nuevo reportaje en su portada señalando otro intento de espionaje similar a los documentados en días previos. Esta vez, el objetivo fue un teléfono utilizado por los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), un equipo de expertos y expertas, creado de común acuerdo entre la CIDH, el gobierno mexicano y los representantes de las víctimas de Ayotzinapa, para ayudar a esclarecer el caso de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas.

Al igual que en los casos anteriores, el Citizen Lab de la Universidad de Toronto corroboró que los mensajes recibidos por el GIEI contenían enlaces a dominios de la infraestructura de Pegasus, un malware desarrollado por la firma israelí NSO Group y comercializado únicamente a gobiernos. Además, el estudio del Citizen Lab halló similitudes entre los mensajes enviados al GIEI e intentos de infección anteriores, al grado de que el atacante utilizó el mismo número de teléfono que en ataques previos contra el celular de la periodista Carmen Aristegui.

El tiempo de los ataques, por supuesto, tampoco es una coincidencia. Un análisis sobre la coyuntura de los mensajes señala que fueron recibidos justo después de que el GIEI anunciara un nuevo estudio de fuego en el basurero de Cocula, y a un par de meses de que presentaran su informe final. Los mensajes se circunscriben, además, a otros obstáculos de la investigación, como la negativa para entrevistar a militares relacionados al caso, una campaña mediática de desprestigio, e inclusive, una demanda contra el entonces secretario ejecutivo de la CIDH.

R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales

Ante la nueva evidencia, sumada al hecho de que el gobierno mexicano ha adquirido este software de vigilancia, se vuelve más urgente una investigación seria e imparcial que pueda deslindar responsabilidades. Aunque la PGR, a través de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE), ha dispuesto un plan de investigación, no existen garantías de que el gobierno mexicano sea capaz de investigarse a sí mismo. Por el contrario, el silencio gubernamental (apenas interrumpido por un patinazo presidencial en el que se pedía castigo a los denunciantes) solo demuestra la nula voluntad política para hallar responsables.

Los antecedentes de este sexenio generan una duda legítima sobre la capacidad e interés del Estado mexicano de examinarse a sí mismo. Por tal motivo, la investigación debe quedar a cargo de un grupo independiente de expertos internacionales, no solo por motivos técnicos, sino para eludir la marca de este gobierno: el conflicto de interés. La magnitud del escándalo (del que se atisba apenas la punta del iceberg) lo exige ineludiblemente.

Cierro con unas líneas de Alfredo que, espero, resulten proféticas:

La presión social e internacional, además de las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), generaron las condiciones para la conformación de un bloque de víctimas del espionaje que, tras complejas reuniones con el gobierno, lograron la firma de un convenio de colaboración internacional para que un grupo de expertos independientes coadyuvara con la investigación de la PGR, el segundo de su tipo en el sexenio. Así surgió el Grupo Interdisciplinario Contra el Espionaje y la Impunidad (GICEI).

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

También te puede interesar:

- Salvador Adame: el microcosmos del silencio y la impunidad

- Espionaje a periodistas: más allá de Pegasus

- Cómo el gobierno mexicano burló a la UNESCO