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La vida de las personas trans también importa

17/10/2016 11:35 AM CDT | Actualizado 17/10/2016 12:41 PM CDT

ANTONIO CRUZ /CUARTOSCURO.COM
Familiares y amigos de Alessa Flores, transexual asesinada el 13 de octubre en un hotel de la colonia Obrera, protestaron un día después del hecho en la glorieta del Metro Insurgentes para exigir que se aclare el caso y se castigue a los culpables.

La liberación en 2012 del asesino de Trayvon Martin detonó el surgimiento de movilizaciones con la causa #BlackLivesMatter (Las vidas negras importan). Lo que comenzó como una discusión pública acerca de la ejecución de personas negras en Estados Unidos por parte de policías, ha evolucionado en un movimiento de resistencia en contra de los procesos de deshumanización de las vivencias negras y para la defensa de sus derechos. Esta lucha contra la violencia por prejuicios logró visibilizar que el racismo no quedó superado con la abolición de las leyes de segregación y que sus víctimas lo sufren de forma diferente dependiendo de si son mujeres, gays, personas con discapacidad o inmigrantes.

Paola Ledezma, Itzel Durán y Alessa Flores son los nombres de tres mujeres transgénero asesinadas en México en las últimas dos semanas. La responsabilidad de estos homicidios trasciende a quienes les dispararon, apuñalaron y estrangularon, pues involucra una complicidad social de nuestra parte. La violencia contra las personas trans ha significado que, al menos, 265 fueron asesinadas desde 1995. ¿Por qué estas muertes nos involucran?

De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la violencia por prejuicios es aquella que está dirigida a grupos en específico, que tiene un impacto simbólico y que se da en un contexto social permisivo. La violencia que enfrentan las mujeres trans pretende castigar su identidad y su cuerpo porque son diferentes a lo que tradicionalmente nos han repetido que significa ser un hombre y una mujer. Los homicidios de Paola, Itzel y Alessa impactan a todas las mujeres trans porque son el trágico recordatorio de que en la región corren el riesgo de ser asesinadas antes de cumplir 35 años. Nos vuelve cómplices porque sigue siendo necesario que el féretro de Paola tenga que obstruir el tránsito para recordarnos que la vida de las personas trans importa.

Con la amenaza de que la familia "natural" corre peligro, el discurso del Frente busca degradar a las vivencias trans y retratar a estas personas como anormales porque no encajan en su concepción de lo "masculino" y lo "femenino"

La violencia por prejuicios en México se da en un contexto en el que organizaciones como el "Frente Nacional por la Familia" (sic) y distintas iglesias cristianas han movilizado a miles de personas con mentiras que utilizan el miedo para promover el odio. Apenas un día después de la muerte de Alessa, las palabras publicadas de Fernando Guzmán –uno de los miembros del Frente– son especialmente graves:

"La ideología de género pretende destruir el dualismo sexual, con el pretexto de igualar al hombre y a la mujer, buscando una sociedad en la que no existan seres masculinos y femeninos, sino una gran variedad de orientaciones y tendencias sexuales. El propósito de fondo es la destrucción de la familia natural, mediante una nueva dialéctica que conforma a los hombres con mujeres y a los hijos con sus padres".

Con la amenaza de que la familia "natural" corre peligro, el discurso del Frente busca degradar a las vivencias trans y retratar a estas personas como anormales porque no encajan en su concepción de lo "masculino" y lo "femenino". El estigma que refuerzan divide a las familias y perpetúa la violencia, basta con pensar que los familiares de Paola no asistieron al funeral de su hija y que la nota sobre la muerte de Itzel insistía en que ese no era su verdadero nombre porque al nacer fue registrada como hombre.

Frente al discurso discriminatorio que el "Frente Nacional por la Familia" (sic) y sus iglesias aliadas difunden es necesario actuar para visibilizar la violencia que producen. La seguridad de las mujeres trans está bajo constante amenaza y su dignidad es vulnerada todos los días por la discriminación que no hemos erradicado en las calles, en los ambientes laborales, en las escuelas o al interior de los hogares y que tiene como consecuencia que se les prive de sus derechos. Para dejar de ser cómplices tenemos que actuar contra esta impunidad y recordar que la vida de las personas trans importa.

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