EL BLOG

Una carta de agradecimiento a 'Sense8'

03/06/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 03/06/2017 10:31 AM CDT
Netflix

Anteayer Netflix anunció que cancelaba su popular serie Sense8, ideada por las hermanas Wachowski (Matrix, 1999; V for Vendetta, 2006; Cloud Atlas, 2012). Las reacciones han sido múltiples, desde quien celebra hasta quienes no dejamos de lamentarnos; los argumentos de sus detractores han sido vastos y concisos. Sin embargo, este texto, más que un análisis, crítica, genealogía o reseña, busca ser una ínfima carta de agradecimiento a una de las series que más eco hizo en quienes encontramos en internet un origen y un motivo, en quienes somos a la vez locales y globales, y en quienes discrepamos con nuestros cuerpos y nuestros deseos.

Gracias Sense8 por incluirnos: a los que no estamos conformes con el sexo con el que nacimos, a los que no se nos permitió decidir, a los que nos enamoramos en cualquier parte del mundo, a los que recompensamos con empatía nuestras debilidades, a los que queremos mantener la esperanza porque al final siempre habrá algo que celebrar.

Gracias, también, por el retrato más hermoso y cercano de la contemporaneidad hiperconectada. Por sabernos (con sus clichés y sus trampas) parte de un mundo que no se entiende sin esta red que hace posible conectar en menos de un segundo a Seúl con Nairobi.

Gracias por ese retrato transnacional de la Ciudad de México, a pesar del estereotipo de la mirada estadounidense: qué bonito vernos desde fuera.

Gracias por los besos que no distinguen entre géneros y cuyas posibilidades no se terminaron nunca. Por la frágil masculinidad que prefiere hacerse a un lado para dejar paso a las ganas de abrazarnos siempre.

Gracias por la reivindicación femenina de Sun, por su fortaleza física, su mirada perdida, su contención y su silencio como única pertenencia. Gracias por la entrañable relación que forjó con el detective Mun. (Y por la inversión, al menos en español, en el género del sol y la luna.)

Gracias por hacernos cantar y simular revoluciones internas con 4 Non Blondes; por conmovernos con Bon Iver y esperanzarnos con un líder social genuinamente noble; por hacer que Ben Howard musicalizara revueltas sin sentido: por dioses inexistentes, por impedir a la gente beber agua.

Gracias por ese retrato transnacional de la Ciudad de México, a pesar del estereotipo de la mirada estadounidense: qué bonito vernos desde fuera. Gracias por hacernos mirar los matices sociales y económicos del mundo: el Mumbai burgués y el Berlín clandestino; las abruptas desigualdades de esa África que siempre pintan desierta y desnutrida, pero cuyos colores y texturas no se terminan nunca; un Seúl como epítome de urbanismo, un San Francisco irresuelto y un Chicago también latino.

Netflix
Sense8 Season 2
Netflix
Netflix
Netflix

Gracias por darle voz a los otros. Gracias por la sólida e impecable construcción de Nomi, gracias por la humanidad de Amanita. Por la sonrisa de Capheus ante la bisexualidad. Gracias por el deseo sexual de Kala y la ruptura con sus creencias. Gracias por los débiles y por los fuertes, por los confundidos, por los superfluos y por los llenos de miedo.

Gracias por Cuna de lobos en la televisión mexicana. Por recordarnos que las culturas son puentes y que da igual quién seas, estamos hechos de los mismos temores y utopías.

Gracias por la cursilería, los abrazos, los retratos que incluyen, los horizontes posibles.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

También te puede interesar:

- Hay más de 'Sense8' en nosotros de lo que imaginamos

- Kathy Griffin denuncia amenazas y bulliyng de familia Trump

- #VIDEO Las versiones virales de 'Despacito'