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¿Qué nos hace falta para ser una sociedad incluyente?

15/03/2017 5:46 AM CST | Actualizado 15/03/2017 9:46 AM CST

BeeBright via Getty Images
"El que no se discrimine no garantiza la inclusión, no garantiza eso que Ricardo se pregunta y vive a diario".

Ricardo es papá de Julián y esto es de las mejores cosas que le ha pasado en la vida. Hace 5 años Julián fue diagnosticado dentro del Trastorno del Espectro Autista. "Aunque mi amor por él no cambió, fue muy difícil pasar por una etapa de duelo y aceptar que Julián no sería el que imaginé", comenta Ricardo. Y es que el duelo tiene que ver con toparse con la diferencia, no se trata solo de aceptar un diagnóstico o informarse de las limitaciones y alcances de cualquier condición: se requiere llegar más allá de esto, se requiere abrazar la diferencia. "Además, lo que me preocupa como papá, no tiene que ver con Julián, sino saber que los demás no están listos, que como sociedad no estamos listos. Lo único que quiero es que Julián llegue a ser feliz".

La pregunta que se nos devela ante esta situación, no es una pregunta sencilla de plantear y mucho menos de responder. ¿Qué significa estar listos como sociedad? ¿Cómo saber que estamos listos para la diversidad?

Si bien es cierto que actualmente existen programas, leyes y tratados que buscan la inclusión, pareciera que esto no es suficiente. Igual que con Ricardo, no solo se trata de tolerar o aceptar la diferencia; como si todos nosotros requiriéramos también de un duelo para reconocer que existen otras posibilidades y que la diversidad es. En otras palabras, no es cuestión de accesibilidad o de inclusión, eso no nos hace abrazar la diferencia.

Entre más nos parezcamos unos a otros es más fácil pasar desapercibidos, por eso cualquier cosa que se salga del esquema resalta y el problema es que no sabemos qué hacer con eso.

Si volteamos a nuestro alrededor vemos una sociedad muy poco lista para convivir con las diferencias; entre más nos parezcamos unos a otros es más fácil pasar desapercibidos, por eso cualquier cosa que se salga del esquema resalta y el problema es que no sabemos qué hacer con eso. No sabemos qué hacer con lo diferente.

Hoy en día, las escuelas de México tienen la obligación de brindar educación a cualquier niño o niña. Es decir que, como sociedad nos hemos preocupado por garantizar el derecho a la educación de cualquier niño o niña sin discriminar. Sin embargo, el que no se discrimine no garantiza la inclusión, no garantiza eso que Ricardo se pregunta y vive a diario.

Que cualquier persona de la comunidad trans tenga derecho a un trabajo digno y sea contratada en una empresa no garantiza su inclusión; las leyes laborales no generan una bienvenida de sus nuevos colegas, por ejemplo. Que una aerolínea tenga políticas de vuelo para las personas con autismo, no garantiza que los pasajeros no se quejen o que el equipo de vuelo desconozca cómo reaccionar ante una desregulación. Pero si hay leyes y oportunidades, ¿qué es lo que hace falta? ¿Qué es lo que nos hace falta para ser una sociedad incluyente?

El reconocimiento de la diferencia es el primer paso a la inclusión; pero entre el reconocimiento y la inclusión hacen falta pasos para, además de aceptar o tolerar, abrazar la diferencia. Lograr una sociedad incluyente requiere pensar en lo individual en primer término.

Ricardo, al recibir la noticia del diagnóstico de Julián, tuvo que enfrentarse a un duelo personal que le permitiera vivir y convivir con la diferencia de su hijo. Pensar en lo individual es realizar ese viaje que nos guíe a reconocernos en diferencia y reconocer al otro en diferencia. Abrazar las diferencias, quizá, es un ejercicio para hacer a diario, mirar al otro y reconocerlo para poder reconocernos a nosotros mismos.

Pensar lo individual, es también reconocer la responsabilidad que cada uno tenemos en la sociedad para garantizar la inclusión de todos y todas. Pensarnos individualmente en diferencia es la forma de bordear los límites de la diversidad y delimitar, así, el espacio para cada persona. Pensar una sociedad incluyente, irónicamente, requiere de ejercicios personales e individuales que dejen atrás la visión de minorías y mayorías segmentarias para dar lugar a un mundo diverso de seres humanos en diferencia. Pensar en lo individual para saber hacer con lo diferente.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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