EL BLOG

No podemos (ni queremos) regresar a la normalidad

26/09/2017 6:12 AM CDT | Actualizado 26/09/2017 9:14 AM CDT

Manuel Velasquez/Anadolu Agency/Getty Images
Personas dejan flores y rinden homenaje en memoria de las víctimas del temblor del 19 de septiembre.

"Una cosa es volver a la rutina y otra a la normalidad"

David Loría Araujo, en Facebook

"¿Regresar a la normalidad?

¿La de los feminicidios, lxs desaparecidxs,

las fosas clandestinas, lxs miles de asesinadxs?

Están mal de su concepto de normalidad.

Ojalá entiendan que esto es una emergencia dentro de la emergencia."

Raúl Romero, en Facebook

"Me siento como si no tuviera el derecho

de volver a hacer mi vida normal

habiendo tantos afectados.

¿No les pasa también?"

@DitavonRIP, en Twitter

"Volver a la normalidad nos genera culpa.

La verdad es que no volveremos a ser iguales,

pero sí debemos volver a lo que estábamos haciendo.

Eso sí, desde otro lugar, y con memoria."

Joserra Zúñiga, en Facebook

No solo se trata de no querer, es imposible regresar a la normalidad; porque, para empezar, tendríamos que definir qué es la normalidad y negar que lo que se sacudió con el temblor fueron más que edificios, regresar a la normalidad sería un intento absurdo de borrar lo mucho que ha pasado desde el 19 de septiembre y pensar que nosotros seguimos siendo los mismos después de una catástrofe. Es cierto que la gran mayoría regresarán esta semana a sus trabajos y rutina, mas no a la normalidad porque la normalidad de la Ciudad de México hoy es otra.

Vimos muchas cosas moverse y caerse, también vimos una ciudad entera levantándose desde el más profundo sentimiento de solidaridad y fraternidad. Vivimos una atmósfera de mucha preocupación por los damnificados, días de angustia por rescatar niñas y niños, hombres, mujeres, perros, gatos, loros y hasta tortugas de los escombros. Estamos orgullosos de vernos, como ciudadanos, tomar la ciudad para salvaguardarnos y garantizar techo y comida a quien lo necesite. Logramos récords mundiales de apoyo y firmas recabadas. Pero, todo esto no quita ni borra el miedo y la impotencia que se siente frente a un sismo de más de 7 grados capaz de colapsar estructuras en segundos.

La ayuda de ríos de gente en la ciudad, movilizándose para cubrir todas las áreas posibles, no hace que se olvide esa sensación de fragilidad que no ha dejado dormir a muchos, o que hace que cada 5 minutos se requiera voltear a ver las persianas para cerciorarse que no hay una réplica del temblor.

Esa es una de las nuevas normalidades hoy en día en la ciudad, es normal que se experimente miedo, culpa, angustia, tristeza y desolación después de una catástrofe, luego de ver el sufrimiento de tanta gente pero, sobre todo, después de habernos sentido vulnerables ante un fenómeno que no podemos controlar ni anticipar.

Es una nueva normalidad escuchar la alerta sísmica, aunque no esté sonando; espantarnos con cualquier ruido y estar sobrealertas. Las pesadillas también son parte de la nueva cotidianidad. Escuchar en todos lados gente narrando sus experiencias e historias de sobrevivencia, o recibir varios mensajes al día con información verificada para apoyar con lo que cada quien pueda, también son nuevas formas de normalidad hoy en día. Conocer héroes reales, de carne y hueso, se ha vuelto la nueva normalidad.

Hoy, después del temblor, sabemos que sobrevivimos y reconocemos que lamentablemente algunos no. Hablar constantemente del temblor, voltear a ver las persianas y no dormir son síntomas que nos recuerdan que será necesario reparar y procesar emociones, haciéndonos cargo de eso que se sacudió al interior de cada uno.

El miedo y la angustia irán cediendo mientras nos responsabilicemos de ellos, con apoyo profesional o no; contrarrestando la impotencia con el sentimiento y las ganas de ayudar; haciendo del reconocimiento y cuidado del otro algo cotidiano, una nueva realidad.

La pregunta es cómo incorporamos esta nueva normalidad a la rutina, porque queda claro que no queremos regresar a eso que conocíamos como normalidad hasta hace casi una semana; no podemos, ni queremos regresar a esa normalidad. Necesitamos dejar grabado en nuestras mentes y cuerpos el paso de este temblor que nos cambió la vida, pero necesitamos también regresar a la rutina y seguir adelante. La reconstrucción de la ciudad y del país no son acciones inmediatas, se requiere mantener este sentimiento de fraternidad y solidaridad para desarrollar proyectos a largo plazo que garanticen el apoyo y dejen el registro y la evidencia de un país que se unió para sobrevivir.

#FuerzaMéxico #Conelpuñoenalto

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.