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El punto ciego de tu vida que te conviene detectar

22/02/2017 7:00 AM CST | Actualizado 22/02/2017 7:00 AM CST

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¿Se trata de lo que no podemos ver o de lo que no queremos ver?

Beatriz llegó ese día visiblemente preocupada y confundida. "No sabes todo lo que me ha pasado", dijo, "por un lado estoy feliz; por otro lado, me pasó algo rarísimo". Unos días antes había confirmado que sería mamá por segunda vez. Esta noticia hizo que se sintiera feliz y festejó con su esposo y familia cercana. Al siguiente día, después de dejar a su hija en el colegio, chocó contra otro automóvil; aunque el accidente no fue grave, se activaron las bolsas de aire por el impacto y las aseguradoras resolvieron que había sido su culpa.

"Nunca me había pasado... no sé, fue mi punto ciego". Por supuesto, Beatriz se refería a la zona del rango visual que manejando le era imposible de ver, a ese punto que ni el espejo retrovisor o los espejos laterales te permiten ver. Sin embargo, esto del punto ciego le hizo pensar también, en eso de su vida que no podía ver y que en este momento estaba relacionado con su embarazo, con los miedos y la emoción de convertirse en mamá por segunda vez. ¿Existe realmente un punto ciego en nuestra vida? ¿Se trata de lo que no podemos ver o de lo que no queremos ver?

Supongo que para que dejemos de ver algunas cosas de nuestra propia historia se requieren de diferentes operaciones que de alguna forma hacen que esas cosas, de las que no queremos saber, se desvanezcan y desaparezcan de nuestra vista, mas no de nuestra vida.

Resulta que nuestros puntos ciegos, en ocasiones, son muy visibles para los demás.

Son cosas que se quedan de lado en un punto que no es visible desde cierta posición; sin embargo, el que no sean visibles no hace que no existan. Por el contrario, nuestros puntos ciegos serán las cosas que de alguna manera insisten y se repiten en nuestras vidas para tratar de ser vistos. Como cuando nos preguntamos por qué otra vez a mí, por qué me volvió a pasar lo mismo. Y, peor aún, como cuando te dicen: "Te lo dije". Porque resulta que nuestros puntos ciegos, en ocasiones, son muy visibles para los demás.

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Un punto ciego será entonces aquello que mandamos al rincón, fuera de nuestra vista, para no saber de eso. Por eso, insisto en preguntar si realmente los puntos ciegos son cosas imposibles de ver o más bien son cosas que no queremos ver o de las que no queremos responsabilizarnos. Si bien es cierto que el punto ciego tiene que ver con la sensibilidad y el campo visual, en lo que respecta a nuestra vida los puntos ciegos tienen que ver con la perspectiva, tienen que ver con dónde nos paramos ante nuestra propia historia.

Esos "puntos ciegos" que en algún momento no podemos ver son puntos que, en otro momento, de alguna u otra forma, tuvimos que haber visto para poder esconderlos o guardarlos. Es decir, el que sean imposibles de ver no les quita que por ser parte de nuestra historia nos pertenezcan y, lejos de ser ajenos, son muy cercanos y familiares. Aunque no podamos verlos hay algo que nos advierte que existen, esa huella de su existencia que aparece en forma de pregunta o duda. ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? es una pregunta que contiene restos fósiles de aquello de lo que no queremos saber, de aquello que enterramos para no verlo.

El no querer saber, el enterrar y esconder no implica que para poder verlos tengamos que buscar en los rincones; poder ver y dar cuenta de esos puntos ciegos requiere más bien algo del orden del movimiento, moverse de lugar para cambiar la perspectiva y visión. Moverse de lugar para poder responsabilizarse y convivir con nuestros "puntos ciegos".

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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