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El problema con Melania no son sus zapatos

Su silencio, y no sus tacones, es lo que nos debería preocupar a todos.

31/08/2017 8:00 AM CDT | Actualizado 31/08/2017 1:55 PM CDT

Alex Wong via Getty Images
Melania y Donald Trump el 29 de agosto de 2017, en camino a Texas para revisar las labores de ayuda a las personas afectados por el paso del huracán Harvey.

No me importa lo que Melania use, me importa lo que Melania haga.

No me importa si Melania camina en zapatillas de tacón de aguja, me importa si usa la plataforma en la que se encuentra para defender las agresiones sexuales justificándolas como "conversaciones de hombres".

No me importa si retocan su foto, me importa cuando dice que combatirá el ciberacoso, pero en vez de eso sigue apoyando al mayor ciberacosador en su propio patio.

No me importa que su gorra diga FLOTUS (acrónimo en inglés para "primera dama de Estados Unidos"), me importa que ella sea FLOTUS, que ella use uno de los puestos más importantes del mundo para hacer algo productivo, excepto promover su marca personal y su agenda personal.

No me importa si retocan su foto, me importa cuando dice que combatirá el ciberacoso, pero en vez de eso sigue apoyando al mayor ciberacosador en su propio patio.

Entiendo el instinto de criticarla, siempre y cuando sea posible. Su marido es un líder moralmente repugnante y peligroso, y ella está a su lado, saludando silenciosamente, sonriendo y normalizando el comportamiento despreciable de él. Mi espíritu se destruyó cuando me di cuenta de que mis cuatro hijos pequeños crecerían con él como nuestro presidente en lugar de una de las mujeres más inteligentes, más completas y experimentadas en política.

Melania, como primera dama, está dando un ejemplo terrible para mis hijas. Ella es pasiva cuando queremos que sea relevante, un objeto cuando queremos que sea un agente, y prejuiciosa cuando queremos que sea inclusiva. Yo también quiero encontrar esos detallitos en su imagen cuidadosamente manipulada. Pero me niego a hacerlo comentando sus zapatos.

Porque cuando nuestras críticas de Melania se centran en su apariencia, jugamos a favor de ella y de Trump. Somos cómplices en su visión del mundo que exige que las mujeres actúen sobre todo como objetos preciados, en un estuche Barbiesco, que hablen solamente con un guión. Y cuando juzgamos a una mujer en el poder en términos superficiales, hacemos aceptable juzgar a cualquier mujer en esos mismos términos. Y eso tiene consecuencias en el mundo real de cómo vemos y valoramos a las mujeres... y cómo las mujeres se ven y se valoran a sí mismas.

Cuando nuestras críticas de Melania se centran en su apariencia, jugamos a favor de ella y de Trump.

En mi documental de 2011 Miss Representation (Representaciones erróneas) —que explora los peligrosos efectos de un medio que degrada, degrada y sexualiza a mujeres y niñas— la crítica de medios Jennifer Pozner inteligentemente dijo que "si los medios son tan despectivos incluso con las mujeres más poderosas de Estados Unidos, ¿qué dice sobre la capacidad de los medios de tomar en serio a cualquier mujer en Estados Unidos?

Sí, existe la percepción y tal vez los zapatos no eran la mejor opción. Pero el gran volumen de indignación acerca de sus opciones de vestir es algo inferior a nosotros. Si no esperamos más que opciones de looks perfectos de una de las mujeres poderosas en el mundo, ¿cómo esperamos lograr algún progreso hacia la igualdad de las mujeres? ¿Cómo esperamos ver alguna vez a una mujer como presidenciable, ya no digamos votar por ella? Y, ¿cómo esperamos que las niñas sepan que las valoramos no por su juventud, belleza y sexualidad, sino por su liderazgo y sus palabras, por su habilidad y capacidad para hacer del mundo un lugar mejor?

Si queremos mostrarle a nuestras niñas como ser las líderes del mañana, y si queremos que nuestros hijos las vean como tales, entonces debemos comenzar por responsabilizar a Melania por su fracasado liderazgo. Y eso comienza cuando pedimos que se les pregunte más: #AskHerMore.

Este texto fue publicado originalmente en HuffPost Estados Unidos y luego fue traducido.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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