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Un reportero en “tierra de nadie”

16/06/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 16/06/2017 9:48 AM CDT

JOSÉ I. HERNÁNDEZ / CUARTOSCURO.COM
"Si no logramos que la sociedad nos acompañe, nuestra causa estará perdida. Y ahí seguirán "los señores", doblegando a los gobiernos".

Hay zonas del país donde los periodistas no podemos circular sin permiso o custodia. Existen carreteras, caminos, calles y –en el papel- el derecho al libre tránsito, pero en los hechos no somos bienvenidos. Son municipios, comunidades y pueblos sin ley, donde los criminales controlan todo, incluyendo quién entra y quién sale.

¿Esto ocurre en México? ¿Ahora mismo? Definitivamente, aunque nadie lo diga. Quienes lo hemos vivido, habíamos optado por no discutirlo en público, quizá para evitar un mayor riesgo. Sin embargo, la situación actual nos obliga a hacerlo.

Tampoco podemos decir todo. Aunque guardemos algunos detalles, lo importante es alertar a la sociedad. Las muertes, desapariciones y amenazas a nuestros colegas no son casos aislados, son producto de la disfuncionalidad del país. Y los periodistas la vemos en primera fila...

La triste realidad es que muchas veces los reporteros llegamos a lugares donde el Estado está ausente, y solo escoltados podemos trabajar.

Hace algunos años, fui asignado a una cobertura periodística en una zona de difícil acceso. El reportaje implicaba un gran reto: para llegar a nuestro destino, había que atravesar una región peligrosa –dominada por criminales- que cruzaba el territorio de dos estados distintos. ¿Cómo lograrlo sin quedar en el intento?

No tuve que pensarlo mucho: necesitábamos protección durante el trayecto. Era la única forma de trasladarnos sin arriesgar la integridad de mis compañeros. Al final, dos corporaciones, una municipal y otra estatal, se turnaron para seguirnos.

Esto no sería necesario si cualquier ciudadano, incluyéndonos, pudiera visitar con libertad todos los rincones del país. La triste realidad es que muchas veces los reporteros llegamos a lugares donde el Estado está ausente, y solo escoltados podemos trabajar.

Esa vez ocurrió algo peor. Por separado, los dos mandos policiacos me contaron que habían pedido permiso "a los señores" para que no fuéramos molestados. En esa franja, además, había presencia de dos cárteles distintos. Ellos sabían a qué hora y por dónde íbamos a pasar.

Los dos mandos policiacos me contaron que habían pedido permiso "a los señores" para que no fuéramos molestados.

En resumen: dos corporaciones, de dos entidades federativas, pidieron permiso a dos grupos criminales para que hiciéramos nuestra labor. Y el reportaje no era sobre narcotráfico, ¡era sobre damnificados por las lluvias! Quizá por eso nos dejaron pasar...

La implicaciones son mayores. Entre ellas, la existencia de vías informales de comunicación entre las policías y los grupos criminales. ¿No deberían detenerlos en lugar de pedirles permiso? Lo digo claro: esto ocurrió en el México de Enrique Peña Nieto, ¡y luego dicen que la crisis está en nuestras mentes!

Esta semana, por primera vez, un nutrido grupo de comunicadores se reunió en la Ciudad de México para definir una agenda y propuestas concretas para hacer frente al entorno adverso. Debemos unirnos como gremio, sí, pero no solo para evitar que nos maten.

Es momento de alzar la voz y crear conciencia sobre lo que realmente ocurre en el país. Si no logramos que la sociedad nos acompañe, nuestra causa estará perdida. Y ahí seguirán "los señores", doblegando a los gobiernos, decidiendo por dónde podemos pasar y hasta cuándo podemos vivir...

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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