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El hombre que era amigo de sus torturadores

19/10/2016 3:22 PM CDT | Actualizado 19/10/2016 4:18 PM CDT
Cortesí­a Familia Casique
Héctor Casique, antes y después de la tortura que vivió.

Nunca lo había visto pero sentía que su voz, sus ademanes y su tímida mirada me eran muy familiares, casi cercanos. Estuvo preso 3 años 5 meses y 7 días, lo acusaron de haber asesinado a siete personas en Cancún, Quintana Roo. Hoy, lo tengo frente a mi bebiendo un poco de agua.

Héctor Casique Fernández revisa constantemente sus dos celulares, está 15 kilos por debajo del peso que tenía cuando fue arrestado, tiene un tic nervioso que le hace apretar fuertemente los párpados, y a pesar de que el 14 de febrero cumplió 29 años, su pelo cano da la impresión de que tiene alrededor de 40. Yazkade, su mamá, dice que "lo desgraciaron" y por eso luce mayor.

Sufrió alrededor de treinta horas de tortura por policías judiciales de aquel estado. Lo asfixiaron, patearon en todo el cuerpo, lo violaron con un palo y le tallaron los ojos con chile habanero. Dice que le pedían se autoinculpara y señalara a dos enemigos políticos del entonces gobernador, Roberto Borge Angulo, como sus cómplices en dichos homicidios.

No lo hizo y la golpiza fue peor. En diciembre de 2014, la Comisión Ejecutiva de Víctimas (CEAV) lo declaró: víctima del Estado y acompañó su caso.

Cuenta que superó a la muerte seis veces dentro de prisión. "Le pagaron a varios para matarme", dice. Pero siempre la "libraba", antes de entrar a la cárcel fue campeón taekwondoín y era escolta de varios políticos de la región.

(VIDEO: La familia de Héctor Casique cuenta la historia)

Este joven le dio cursos de defensa personal y uso de armamento a varios de los que lo torturaron. Los conoce de nombre y apellido y a algunos los consideraba sus amigos. Cada que los menciona aprieta los dientes. Tiene hambre de venganza, no perdona que hayan hecho sufrir a sus mujeres: su madre, su hermana y a su abogada.

"Van a pagar, ojalá sea de la forma legal pero si los jueces no me ayudan, igual, ellos van a pagar", sentencia. Los ha denunciado penalmente.

Especial
Héctor Casique en la conferencia de prensa junto a su familia al salir de la cárcel.

Los custodios dentro de la cárcel, ya se habían acostumbrado a que cuando pasaban lista y decían su nombre, él y algunos de sus amigos gritaban: "inocente". El 23 de septiembre de 2016 lo liberaron, lloró junto con 10 de los reos que se convirtieron en su familia en el penal de Cancún. Se iba "El Abuelo", aquel de carácter recio, con miedo a mostrar sus debilidades pero que varias veces pensó en el suicidio.

En su rostro, hay recuerdos de la tortura, un par de cicatrices en el entrecejo y el ojo derecho de vez en vez pierde su postura natural. Ahora que es libre quiere seguir viviendo en Cancún, pero su familia lo considera demasiado peligroso mientras los 36 policías que lo agredieron estén libres.

Desde el 25 de septiembre de 2014 que conocí de su caso, supe que un día lo conocería. Este día llegó.