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La restauración autoritaria: motivo de la renuncia de Curzio, Casar y Raphael

09/10/2017 8:00 AM CDT | Actualizado 09/10/2017 10:59 AM CDT

INE /CUARTOSCURO.COM
Se puede argumentar que la posición de Aristegui y Curzio frente a quien gobierna no es la misma.

Una vez más un periodista tiene que renunciar por comentarios o acciones de sus colaboradores. En esta ocasión tocó el turno a Leonardo Curzio, hasta hace pocos días conductor de la primera emisión de Enfoque Noticias y director de noticias del Núcleo Radio Mil.

El modus operandi fue muy semejante al que se utilizó con Carmen Aristegui, por lo que no se actuó directamente pidiendo la renuncia de Curzio, sino de dos de sus colaboradores, María Amparo Casar y Ricardo Raphael, participantes de la conocida "Tertulia de los Jueves".

En el caso de Aristegui, Daniel Lizárraga e Irving Huerta, autores de la investigación sobre la llamada "Casa Blanca", fueron despedidos bajo el pretexto de haber utilizado la marca MVS sin autorización de sus propietarios e incluirla como parte de la plataforma MexicoLeaks. Aristegui se negó a continuar su relación laboral con MVS si antes no se restituía a sus colaboradores situación que, con toda seguridad, la empresa había previsto, por lo que de inmediato asestó el golpe final, afirmando que no podía aceptar el amago de Aristegui concluyendo así su relación laboral.

Se puede argumentar que la posición de Aristegui y Curzio frente a quien gobierna no es la misma. Sin embargo, conociendo la calidad moral de ambos periodistas, se caminó por la misma ruta: pedirle que despidiera a sus colaboradores a sabiendas de que preferiría renunciar antes de hacerlo, con lo cual fue posible matar tres pájaros de un solo tiro y al igual que con Aristegui, cerrar un importante espacio de reflexión pública.

La renuncia de Curzio, Casar y Raphael habla de la delgada piel de quien gobierna.

Es entonces que se puede imaginar que el despido de Casar y Raphael fue una petición directa del grupo en el poder, no por los cuestionamientos al líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza —quien al final solo es una pieza más en el tablero— sino porque durante la última tertulia, la del 28 de septiembre, Raphael, Casar y Curzio desnudaron, como otros, la intención de retornar a los tiempos del autoritarismo cuando el PRI era una fuerza incontestable, gracias al manejo irrestricto del presupuesto público y por la falta de representación de otros partidos, principalmente de oposición, en el Congreso de la Unión.

Igualmente, en dicha tertulia se transparentó una estrategia política bien pensada y madurada al calor no solo de la elección presidencial del 2018, sino con el propósito de permanecer en poder de la presidencia por más de un sexenio.

Ricardo Raphael apunta a esta hipótesis al afirmar, de acuerdo con el sitio Sopitas.com, en reportaje del 5 de octubre, titulado "¿Quién o quiénes están detrás de la renuncia de Leonardo Curzio?":

Me faltan elementos para comprender el paisaje completo. No conozco cuánta fue la presión que recibió don Edilberto por nuestra causa. Supongo que habrá sido mucha porque se trata de un hombre decente con quien comparto una relación cargada de afecto desde hace demasiados años. Tampoco sé quién, en concreto, ejerció esa presión y sin embargo me consta que fueron los argumentos vertidos en la tertulia los que detonaron nuestra salida.

En lo que toca al 2018, Casar abona escribiendo, en su columna del Periódico Excélsior "Adiós al enfoque de Curzio", del 4 de octubre:

Lamento que se cierre ese espacio de pluralidad a unos meses de que comience uno de los procesos electorales más interesantes de la vida política nacional (...) Un proceso que requerirá de voces diversas, heterogéneas, críticas y propositivas. Un proceso que exigirá de una buena dosis de deliberación pública.

Así expuesto, la intempestiva salida de Curzio de Núcleo Radio Mil se debió al análisis hecho en torno a la propuesta de Ochoa Reza o, en todo caso, del PRI sobre el financiamiento a los partidos y la desaparición de los legisladores plurinominales. De ahí los señalamientos de Raphael en torno de Ochoa Reza y su postura "mezquina, ruin y oportunista", aprovechando el dolor de las víctimas, y su cálculo de cuál sería hoy la composición de las cámaras si tales medidas ya se hubieran aplicado, a saber: el PRI tendría el 46% del senado, y el 49% de los diputados. El PAN tendría 18% de los senadores y 25% de los diputados. Morena, sería la tercera fuerza muy atrás y, muy probablemente, en dos o tres elecciones no habría Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, PES. "¿Eso es lo que queremos?", se pregunta Raphael.

Cabe preguntarse no únicamente por quién sigue, sino por el tipo de régimen que se pretende construir.

En menos de una hora quedó al descubierto la estrategia "populista" del actual partido en el poder para permanecer en la presidencia. A decir del mismo Curzio: "A mí lo que me parece un despropósito increíble es que al mismo tiempo que nos plantean (los partidos) esto 'vamos a ahorrar dinero con los pluris' es también un asunto muy popular", pero no se cuestiona que los distintos gobiernos aumenten sus presupuestos sin que la situación del país y la población mejoren en la misma proporción.

Dejar a los partidos políticos sin financiamiento público destruyendo con ello la mediana equidad que se ha logrado durante las campañas electorales y a lo largo del funcionamiento cotidiano de estos institutos políticos, a sabiendas de que el partido más grande, con mayor estructura territorial y con mayores posibilidades de servirse del dinero del erario público y aun del privado, no saldría perjudicado; así como desaparecer a los diputados y senadores plurinominales devolviendo al mismo partido la hegemonía en el poder legislativo, sería el camino perfecto hacia la restauración autoritaria.

La renuncia de Curzio, Casar y Raphael habla de la delgada piel de quien gobierna, pero, sobre todo, de la urgencia de minimizar "la deliberación pública, el debate, la pluralidad" como afirma Casar, y con ellos la libertad de expresión y el derecho a la información con miras al 2018 y los sexenios por venir. Por lo que cabe preguntarse no únicamente por quién sigue, sino por el tipo de régimen que se pretende construir sobre la base de la corrupción, el bajo crecimiento económico, la desigualdad social, la violencia, la inseguridad y la impunidad.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.