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California encabeza un frente antiTrump

14/11/2016 1:57 PM CST | Actualizado 14/11/2016 1:59 PM CST
Mintaha Neslihan Eroglu/Anadolu Agency/Getty Images
Jóvenes protestaron en el Centro de la ciudad de Los Ángeles días después de la victoria de Donald Trump.

Al grito de "NotMyPresident", cientos de manifestantes, jóvenes en su mayoría, han salido a las calles de diversas ciudades en Estados Unidos, una vez que se conocieron los resultados que dieron el triunfo a Donald Trump, quien ocupará la Casa Blanca a partir de enero de 2017. Es el caso de Chicago (Illinois), San Francisco (California), Nueva York (Nueva York), Portland (Oregón), Nueva Orleans (Luisiana), Washington DC; Atlanta (Georgia); Boston (Massachusetts), Denver (Colorado), Austin (Texas), Saint Paul (Minnesota), Los Ángeles y San Diego (California), a las que se suman otras 12 ciudades.

Los lemas durante estas manifestaciones hacían referencia a los diversos discursos de odio expresados por Trump a lo largo de su campaña, así en las pancartas podían leerse frases como: "NotMyPresident", "New York hates Trump", "Let's not lose hope", "No al KKK (Ku Klux Klan)", "No to fascist US; "No to Trump", "No hate", "Fuck Trump".

Las muestras de repudio a Trump escalan y en California se comienzan a escuchar voces separatistas que amenazan con dejar la Unión Americana. La idea no es descabellada toda vez que este estado es la economía más grande del país y está considerada como la sexta economía a nivel mundial, luego de Estados Unidos, China, Japón, Alemania y Reino Unido, además de ser el segundo estado más poblado de los Estados Unidos.

La iniciativa Calexit promueve la separación política de California con una campaña que busca llevar el tema a referéndum en 2018.

"Francamente sería mejor si fuésemos nuestra propia nación", afirmó el vicepresidente del grupo separatista, Marcus Ruiz Evans, quien consideró que el triunfo de Trump es una evidencia más de que Estados Unidos es un barco que naufraga y continuó "Nuestro barco puede navegar por su propia cuenta".

Emulando al Brexit del Reino Unido, la iniciativa CalExit promueve la separación política de California con una campaña que busca llevar el tema a referéndum en 2018. Quienes promueven la separación argumentan que la mayoría de las y los californianos no aceptan la ideología del próximo presidente al ser el estado políticamente más progresista y con una importante diversidad étnica. De acuerdo con los resultados electorales el 61.5% de los votos en esta entidad fueron para Hillary Clinton y 33.3% para Trump.

Por su parte, el principal promotor de la iniciativa CalExit, Louis Marinelli, sostiene que "si Donald Trump es la cara de Estados Unidos, entonces nosotros necesitamos otra para California".

Muchas son las preguntas que se pueden hacer en torno al pasado proceso electoral, entre ellas: ¿Por qué en una de las democracias más consolidadas del mundo, un grupo de manifestantes muestra su rechazo a un personaje que sin duda ganó las elecciones? ¿Por qué no se organizó previo un movimiento de gran envergadura para que Trump no llegara a la Casa Blanca?

Respondiendo a la segunda pregunta, se podría decir que Trump sorprendió a todo el mundo, pues desde el inicio de su campaña por lograr la nominación del Partido Republicano se pensó que era un "pobre loco" y que se caería solo. Que muy poca gente daría oídos a sus estridentes y exageradas expresiones de odio.

Sin embargo, poco a poco fue escalando posiciones, venciendo a sus oponentes hasta convertirse, por mérito propio, en el candidato de su partido a la presidencia de los Estados Unidos. En un segundo momento, ya en los debates y frente a Hillary, cuando quedó en evidencia su desconocimiento de los principales problemas que debería atender de llegar a la Casa Blanca, cuando apareció como poco presidenciable, intolerante, grosero y agresivo, se pensó nuevamente que no habría manera de que ganara las elecciones. En un tercer momento, esta idea fue reforzada por las varias encuestas que daban el triunfo a Hillary. No había nada más que hacer, con toda seguridad Trump no ganaría, por lo que un gran movimiento era innecesario.

Aquí un ejemplo de las multitudinarias protestas contra Trump en California:

Como respuesta a la primera pregunta se puede afirmar que, ya consumado el hecho, miles de ciudadanos y ciudadanas estadunidenses han sopesado las consecuencias de tener al frente de la Casa Blanca a un presidente que ha hecho aflorar lo peor de los Estados Unidos, que ha puesto en primera línea el racismo, el sexismo, la xenofobia. Problemas con los que esta nación ha tenido que lidiar a lo largo de su historia y que hoy por hoy parecían haber disminuido.

No fue así, no bien a unas horas de haberse anunciado el triunfo de Trump ya comenzaron a darse manifestaciones públicas de rechazo a las minorías étnicas y no es improbable que con el paso de las semanas y meses los enfrentamientos callejeros aumenten y que los asesinatos de odio hagan su aparición en mayor número que ahora, pues no hay que olvidar los continuos asesinatos de afroamericanos y mexicanos a manos de las policías estadunidenses. Solo que ahora, también los civiles se atreverán a más al sentirse apoyados desde la Casa Blanca.

Es la nación blanca, conservadora, ignorante y supremacista a la que Trump ha despertado, de ahí que el Estados Unidos multirracial, progresista, con mayor nivel de preparación y tolerante a la diferencia afirme "Trump no es mi presidente".

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.