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Las redes sociales y la difusión trastornada: balacera en escuela de Monterrey

19/01/2017 12:54 PM CST | Actualizado 19/01/2017 12:54 PM CST
Getty Images/iStockphoto

Antes del día de hoy, si tuviera que discutir el tema de matanzas escolares, mi mente no saltaría a pensar en México, porque es de esas cosas que solemos asumir que "aquí no pasan". Mi mente saltaría a Estados Unidos, donde se estima que han habido 142 matanzas dentro de escuelas desde el 2013. Sin embargo, México ya tiene una matanza de ese tipo para poner en su lista, y la reacción de los mexicanos estuvo explícitamente manifestada en las redes sociales, cada vez sorprendiéndome más.

Ayer -aunque probablemente no haga falta contar los sucesos- el joven de 15 años Federico Guevara asistió a clase en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey, México, cargando con un arma. Guevara procedió a dispararle a su maestra y a tres de sus compañeros escolares, antes de suicidarse. Después, las autoridades revelaron que Guevara fue el único que murió, mientras que los demás lesionados se encuentran en condiciones de salud muy frágiles. También fue desvelado que Guevara sufría de depresión. Poco después de este suceso, las redes sociales comenzaron a inundarse, trastornando el evento por completo.

En menos de 12 horas, el video de la cámara de seguridad en el salón de clases ya había estado difundido extensamente a través de redes sociales como Facebook, con una excesiva cantidad de comentarios. Entre aquellos, existen numerosas opiniones y teorías acerca de por qué Guevara decidió a cometer sus actos.

Después de ver la representación del evento en internet, solo me pude preguntar por qué los usuarios mexicanos de redes sociales tuvieron la necesidad de comenzar teorías o difundirlas.

Realmente pareciera que cada sitio en internet tuviera contenido distinto, esperando a ver cuántas personas iban a compartirlo. Entre estas teorías, existe una que sugiere que Guevara formaba parte de un grupo en Facebook llamado "Legión Holk", el cual declara tener el objetivo de causar molestia a través de temas polémicos, y que por lo tanto pudo haber alentado a Guevara a ser el responsable del suceso.

Siguiendo esta misma teoría, se difundió una imagen de una publicación desde una cuenta de Facebook bajo su nombre, diciendo que iba a hacer una "masacre en su colegio". Como si fuera poco, también se difundieron capturas de pantallas de supuestos grupos de Whatsapp de los cuales Guevara pretendidamente formaba parte, en donde él le advertía a sus amigos de lo que planeaba hacer. También existen más perfiles falsos de Guevara en redes sociales, numerosas publicaciones en Twitter comentando el incidente y también páginas y grupos en Facebook, entre los cuales existe un grupo llamado "Legión Fede Guevara", donde Guevara es mostrado como un héroe.

Después de ver la representación del evento en internet, solo me pude preguntar por qué los usuarios mexicanos de redes sociales tuvieron la necesidad de comenzar teorías o difundirlas, especialmente considerando que lo ocurrido fue una verdadera tragedia, y que lo que se publique en internet no tiene manera de cambiar lo ocurrido. ¿Será que nos sorprendió porque somos una población que asume que la violencia va de la mano con el narcotráfico y con nada más? ¿O más bien porque en este caso el responsable del crimen fue un menor de edad? De cualquier manera, las publicaciones en internet son ineludibles y la reacción de la población mexicana en las redes sociales nos brinda la oportunidad de reflexionar acerca del rol que permitimos que estas tengan sobre nosotros.

Las redes sociales no tienen dominio por sí solas: somos nosotros quienes definimos el uso que les damos.

Al difundir información publicada sobre lo que pasó, especialmente sin saber el grado de certeza detrás de ella, no se llega a ninguna solución, sino todo lo contrario. Si lo que deseamos como país es poder aprender de los acontecimientos trágicos tal y como este, es necesario estar informados de los hechos para poder evitarlos en el futuro.

Sin embargo, si las redes sociales difunden más de una versión, es imposible siquiera intentar seguir adelante como país y entender cómo impedir que cosas similares ocurran. Las redes sociales suelen verse como un avance en la tecnología y en la humanidad, pero eventos como este me hacen realmente dudar del grado de beneficio que nos ofrecen. No obstante, las redes sociales no tienen dominio por sí solas; somos nosotros quienes definimos el uso que les damos.

Más allá de culpar a las personas que difundieron información sin tener manera de confirmar el grado de autenticidad detrás de ella, lo importante es ver cómo esto puede ser una oportunidad para que los que formamos parte de las redes sociales -no solamente en México- reflexionemos antes de compartir información. Especialmente cuando se trata de eventos tan terribles como este.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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