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Cómo una frontera solar podría ayudar a salvar al planeta

Si México y EU adoptan este plan podríamos tener mejores relaciones bilaterales, mejores empleos y energía más barata y limpia.

11/07/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 11/07/2017 7:47 AM CDT
José Luis González / Reuters
Una parte del muro fronterizo, recientemente construida, entre Sunland Park (EU) y Ciudad Juárez. 26 de enero de 2017.

El 21 de junio, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, contó en un mitin en Iowa sobre su nueva idea de colocar paneles solares al muro que propone construir en la frontera con México. Como muchos medios señalaron, nosotros habíamos propuesto una "frontera de paneles solares" en nuestro texto publicado en el HuffPost, el cual (a nivel global) tuvo más de 1 millón de interacciones en redes sociales.

A pesar de que nos entusiasma que Trump le ponga ese nivel de atención al enorme potencial de la energía solar en la región fronteriza entre EU y México, queremos aclarar que nuestra visión al respecto difiere bastante de la del presidente estadounidense. Y es, al mismo tiempo, mucho más enriquecedora.

Nuestra visión es fundamentalmente diferente a la de Trump, y mucho más enriquecedora.

Más que un bloque de concreto con un remate de paneles solares, lo que proponemos es la construcción de una enorme red convencional de parques solares a lo largo del lado mexicano de la frontera: una "frontera solar". En lugar de desperdiciar unos 70 mil millones de dólares en un muro que resultaría en una pesadilla ambiental y que podría treparse fácilmente en dos minutos con una escalera hecha a mano y una cuerda, los parques solares que proponemos podrían crear una estructura muy diferente entre los dos países, que sería financiada por inversionistas privados que capitalizarían uno de los territorios con mejor luz solar en el planeta. Este proyecto dejaría muchos beneficios.

1. A las ciudades e industrias aledañas a la frontera se le podría proveer de energía limpia y asequible. Asimismo, con la ayuda de líneas de transmisión de baja pérdida y alto voltaje se dotaría a regiones más distantes en América del Norte. Lo que tendría una huella ambiental minúscula, en comparación con plantas de energía fósil con la misma capacidad.

2. Un programa masivo de infraestructura de largo alcance podría generar miles de empleos, muchos de ellos de alta especialidad, a potenciales migrantes que quieran cruzar la frontera.

3. Un obstáculo físico, equipado con sensores y otras medidas de seguridad, podría ofrecer un mecanismo efectivo para impedir el tráfico ilegal de drogas, armas y personas por la frontera.

4. Plantas desalinizadoras a base de energía solar podrían surtir de agua fresca a zonas desérticas y áreas agrícolas que están en un mayor riesgo de sequía debido al calentamiento del planeta.

5. Un volumen suficiente de energía renovable sería una enorme contribución para reducir el calentamiento global, el cual permitiría a México y EU cumplir de más sus compromisos originales bajo el acuerdo de París para el cambio climático.

6. A diferencia de un muro, una frontera solar podría ser un brillante símbolo de propósitos compartidos y cortesía entre dos naciones vecinas, así como un modelo a seguir por otros estados del mundo.

Getty Images/iStockphoto
"Los parques solares, en sentido contrario de los muros con paneles solares, pueden generar enormes volúmenes de energía limpia".

La construcción de una franja de parques solares a lo largo del lado mexicano de la frontera sería pagada por inversionistas privados y no por contribuyentes de ambos países.

Los parques solares, en sentido contrario de los muros con paneles solares, pueden generar enormes volúmenes de energía limpia con un impacto ambiental mínimo y, de hecho, se podrían pagar por sí mismos en un tiempo relativamente corto. Es por ello que, como dijo previamente Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía de México, docenas de empresas han invertido más de 6,500 millones de dólares en parques solares y eólicos en México en el año pasado, imponiendo marcas de costos bajos para los consumidores.

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Se espera que estas y otras empresas participen en las licitaciones por 4 mil millones de dólares antes de noviembre. Si México puede juntar más de 10 mil millones de dólares en dos años para proyectos de energía limpia en varias partes del territorio, es justo pensar que podría suceder lo mismo para la frontera norte. Sobre todo porque esa energía podría venderse ya sea a México o a los voraces mercados al norte de la frontera a precios más bajos de lo disponible actualmente. Esto se debe a que los costos de construcción, mantenimiento y operación en México son mucho más bajos que en el suroeste de EU y la luz solar es incluso mucho más intensa.

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En México muchas empresas y empresarios han invertido miles de millones de dólares en iniciativas de energía solar, como esta fábrica de paneles solares en Irapuato, de Solartec.

La construcción de parques solares en la frontera norte de México no sería financiada por los contribuyentes, sino por inversionistas privados, como lo han indicado Nicolás Berggruen, del Berggruen Institute, y Nathan Gardels, editor en jefe de WorldPost (la sección de noticias internacionales de HuffPost). Y como estos inversionistas pagarían renta a los dueños de las tierras en donde se construirían los parques, y en donde actualmente no se generan ingresos, todo esto ayudaría a disminuir la feroz resistencia local a la propuesta actual del muro.

Pero, lo que es más relevante, el proyecto sería una fuente de capacitación y empleos de diversos niveles y habilidades para miles de trabajadores, algunos de los cuales, sin otra opción, intentarían cruzar la frontera de EU sin permiso.

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Nuestra propuesta también podría poner un dique al tráfico de drogas, armas y personas por la frontera de manera más efectiva que un muro de seis metros. Los despliegues de paneles solares, con cimientos de más de tres metros, rodeados de cercas de cadenas, no son tan altos o tan imponentes como un muro. Sin embargo, se erigirían en un obstáculo más formidable que costaría más esfuerzo y tiempo cruzar, por debajo o por arriba, que un simple muro de concreto. Los sensores de estos enormes despliegues podrían detectar a personas que quieren cruzar y dar a las autoridades más tiempo para llegar.

Nuestra propuesta también podría poner un dique al tráfico de drogas, armas y personas por la frontera de manera más efectiva que un muro de seis metros.

Los vehículos que transporten heroína, cocaína o metanfetaminas (cristal meth) en una dirección, o armas y municiones en la otra (una de las mayores preocupaciones de comunidades como el pueblo pápago, o tohono o'odham, cuyo territorio se expande a ambos lados de la frontera y es similar en extensión a Connecticut) se erradicaría por completo de las áreas fronterizas por los parques solares.

Además, cualquier túnel que se intentara cavar debajo de los parques solares tendría que ser, por lo menos, tan largo en la medida de lo ancho de los parques. Lo cual representaría más tiempo, dinero y riesgos, pues uno debajo de un muro abarcaría menos de un metro.

En otras palabras, para impedir los cruces ilegales, proponemos una serie de estructuras extensas en lugar de una muy alta, pero estrecha. Las estructuras más anchas son simplemente superiores para este efecto.

PEDRO PARDO via Getty Images
Protesta de miembros de la tribu de los pápagos, o tohono o'odham, quienes no quieren que un muro separe sus tierras ancestrales en la frontera México-EU.

Además, estos paneles solares tiene una comprobada efectividad en la protección de los ecosistemas delicados: ahí se utilizan técnicas de mitigación como puentes terrestres, túneles y áreas de paso para especies amenazadas, incluyendo el lobo gris mexicano, los jaguares y los ocelotes. Estas vías podrían monitorearse con sumo cuidado por las autoridades para asegurar que solo la fauna cruce por ahí y no los traficantes.

Es más, el especialista en etnobotánica Gary Nabhan sugiere que en otras áreas estos paneles solares podrían utilizarse para proveer de sombra y recolección de agua para el sembrado de alimentos sensibles al calor. Con ello, se generaría un doble beneficio económico para estas regiones.

En otras áreas, estas estructuras se podrían utilizar para crear lo que los científicos denominan "arrecifes solares", en los que la flora y fauna locales podrían guarecerse en la sombra generada por los paneles. A lo largo de la frontera entre México y EU dichos arrecifes podrían proteger la vitalidad del ecosistema en los hábitats que enfrentan un riesgo creciente por el cambio climático.

Los paneles solares podrían utilizarse para proveer de sombra y recolección de agua para el sembrado de alimentos sensibles al calor.

Un beneficio adicional, del que países como Arabia Saudita y otros son pioneros, viene de las plantas de desalinización a base de energía solar que se ubicarían en las costas del océano Pacífico, del golfo de México y al norte del Mar de Cortés. Por medio de ductos, estas instalaciones surtirían de agua dulce a las comunidades o agricultores, así como para las iniciativas de preservación de la vida salvaje. Con esto se daría un alivio ante los peores efectos del cambio climático que se prevén para la región fronteriza en las siguientes décadas.

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Ejemplo de la utilización de paneles solares en proyectos de plantas de desalinización de agua marina.

Nos han preguntado por qué México estaría dispuesto a construir dicha estructura, partiendo de que se ha dicho que al gobierno mexicano le urge que su gente se cuele a EU para que puedan enviar remesas a casa, al tiempo que el país está encantando con las enormes cantidades de dinero que llegan del norte debido al tráfico de drogas.

Sin embargo, esto es un estereotipo distorsionado. La realidad del México moderno es que los líderes de gobierno de todos los partidos políticos sinceramente lamentan que miles de mexicanos en estado de vulnerabilidad, muchos procedentes de comunidades indígenas, hayan muerto en condiciones horribles en sus intentos de cruzar la frontera.

Los líderes mexicanos preferirían que sus 130 millones de ciudadanos tuvieran una buena vida en su país, con acceso a un servicio universal de salud, universidades públicas gratuitas, y una creciente economía. Además, la mayor crisis política y humanitaria de México es la brutal guerra contra el narco, por la cual han muerto 175 mil personas en una década. Los líderes mexicanos saben que, al reducir la porosidad de la frontera, se disminuirá el atractivo del país como un corredor para las drogas de Sudamérica y Asia. Y también dificultaría a los cárteles el tráfico de armas de EU a México, donde es ilegal para casi cualquier civil poseer una.

La frontera solar sería un monumento permanente a la esperanza, la amistad y el espíritu emprendedor.

Además, los líderes locales han demostrado un fuerte compromiso para reducir el calentamiento global con la promesa de generar hasta 35% de energías limpias para 2024. Ellos saben que quien construya el más poderoso sistema de paneles solares en el planeta —al servicio de dos economías que en conjunto representan 16% de las emisiones de carbono del mundo— sería visto como un héroe en la épica batalla en contra del cambio climático.

Como premio, ambos sacarían beneficio de una inversión que los expertos en energía solar Vasilis Fthenakis y Ken Zweibel consideran no solo "técnica y económicamente factible", sino potencialmente "súper rentable".

La pregunta que hacemos es, entonces, ¿por qué México no habría de invitar a los inversionistas privados a construir una frontera solar? Y, asimismo, ¿por qué no querría EU dejarlos construirla en la frontera norte? Si cada nación adoptara nuestra propuesta, muchos de los mayores problemas que plagan la relación bilateral se limarían, se crearían miles de buenos empleos, se darían garantías para un inmenso retorno de la inversión, y se generaría una enorme fuente de energía limpia y barata sin precedentes.

De hecho, si ambos países adoptaran este plan conjuntamente, estarían firmando quizá el acuerdo del milenio. México no necesita un nuevo muro, necesita un nuevo muro, necesita un Nuevo Acuerdo. En lugar de un muro que simbolice la enemistad, la frontera solar sería un monumento permanente a la esperanza, la amistad y el espíritu emprendedor: un brillante bastión que bien podría observar un astronauta desde la luna y que pudiera ser motivo para salvar nuestro pequeño planeta azul.

Este artículo fue publicado originalmente en HuffPost y luego fue traducido.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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