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Frida, el símbolo que la Marina ha aprovechado marginalmente

05/10/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 05/10/2017 10:11 AM CDT
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La tensión de una historia que nos atrapa, que nos hace apretar la opción de siguiente capítulo se da en el antagonismo de dos fuerzas opuestas: el bien vs el mal, la catástrofe vs la salvación, la lealtad vs la traición... En estos días en los que en México vivimos una historia sísmica que nos provoca esta mezcla de emociones intensas (miedo, sorpresa, anticipación, enojo, alegría, amor, desprecio...) surge un personaje que reúne los rasgos necesarios para convertirse en un símbolo de propios y ajenos: Frida, la perra rescatista.

Un animal hembra, de una raza que nuestro imaginario coloca en la celda de "noble, inteligente, prudente, buena para cuidar niños" y que hoy, además, se dedica a entrar a los derrumbes y localizar personas atrapadas entre escombros. La perfecta tensión entre la catástrofe y la salvación, entre el miedo a la muerte (nos pasó cerca) y la salvación esperanzadora. Y Frida en medio de estos días en que las multitudes rescatistas salimos a tratar de rescatar nuestra propia esperanza, conmovidos por nuestra impotencia y sacados por nuestra angustia y sorpresa por lo que estaba pasando. No importa que uno no viva en la Ciudad de México, ni cerca de la Zona Cero: la emoción hoy viaja en videos de redes sociales y por televisión (en ese orden).

Frida, personaje de la comunicación oficial que no fue

No estoy seguro de que la historia de Frida esté diseñada con anticipación por el gobierno para ser un símbolo, porque surge apenas pasadas 48 horas del terremoto, a partir de uno de los tuits de @PresidenciaMX del 21 de septiembre, y es entonces que el personaje empieza a difundirse en todas las redes.

Entre noticias de rescates, peticiones urgentes de ayuda e historias trágicas, la historia de Frida surge de una de las maneras más empáticas para hacerse memorable: Frida es una perra labrador que se dedica a salvar personas sepultadas en los derrumbes. Ya lo ha hecho con más de 50 en toda su trayectoria como rescatista.

Frida es parte del equipo de la Secretaría de Marina, casualmente la institución oficial con mejor percepción pública en esta época, y que ha aprovechado hasta ahora marginalmente a su personaje, pues el enlace emocional que el personaje de la perra produce es más poderoso que cualquier campaña de programas asistenciales.

Frida pudo haber tenido claramente a su coprotagonista bien definido: Israel, su entrenador.

Frida pudo haber sido un símbolo que ligara los esfuerzos oficiales en la tragedia con la emocionante ola solidaria de los jóvenes civiles, hoy dos figuras antagónicas. Pues aunque en el imaginario colectivo el ejército y la marina se cuecen por separado a la burocracia institucional, la perra rescatista pudo haber sido ese puente en el que, aunque fuera por unos días, las dos partes se dieran la mano y cruzaran juntos el río turbulento de septiembre. Pero no lo catalizaron así.

Frida pudo haber tenido claramente a su coprotagonista bien definido: Israel, su entrenador que, aunque muchos lo vimos en entrevistas, no nos terminaron de dibujar a Israel con las emociones que lo ligaran totalmente a Frida como el humano que la procura y dirige, como el marino patriota. Israel mediáticamente figuró como un marino normal: serio, afable, pero al final muy oficial, y siempre acompañado por su superior, por aquello de respetar las jerarquías, con lo que la historia de los humanos perdió appeal. La marquesina estaba puesta para anunciar a Frida la rescatista, siempre acompañada por su Israel, el marino patriota y valiente, arquetipo de todos los marinos de este país... pero no fue así.

Nuestro mañana rescatado

Y perdón queridos y queridas animalistas, pero Eco, Evil, Titán, Chichí y otros perros rescatistas tienen un reto mayúsculo para posicionarse igual que Frida, pues en la mente emocional del gran público los labradores son los labradores.

Frida hoy entra a la narrativa del momento a partir de generar emociones muy claras, positivas, exaltantes de los valores posmodernos de amor a los animales, solidaridad, alegría de no sentirnos solos, de que entre el miedo y la sorpresa por la catástrofe, hay un ser inteligente y noble que nos puede salvar. Ya quisieran su Frida SEDESOL, SRE o el gobierno de la Ciudad de México, pero no. Frida es hoy parte de la épica nacional ciudadana en la que todos salimos (aunque no hayamos salido, o no hayamos jugado como pasa con los triunfos del TRI) y nos echamos la mano, con ese sentimiento de "si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?"

Frida es un bálsamo en estos días en que las encuestas hablan de que nos sentimos en incertidumbre y pesimismo por el futuro del país. Hoy una perra llegó a rescatarnos un poco del mañana.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.