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Finalmente los Astros se alinearon

03/11/2017 6:11 AM CST | Actualizado 03/11/2017 10:36 AM CST

Richard Mackson-USA TODAY Sports
George Springer celebra el triunfo de su equipo, los Astros de Houston, en la Serie Mundial.

El papel protagónico de la pelota voladora y la actuación estelar de George Springer, quien con sus batazos arrasó hasta con la tartamudez que lo atormentaba desde su infancia, fueron clave en el guión de una Serie Mundial inolvidable. La reaparición de un primer actor, Dodgers, así como la posibilidad de observar a los casi debutantes Astros de Houston ganar su primera "estatuilla" en 55 años, completaron el filme perfecto el cual terminó de rodarse en un séptimo capítulo muy cerca de Hollywood, el paraíso de las estrellas.

Los Astros solo eran recordados por sus coloridos uniformes, el desaparecido Astrodome y por el paso del legendario pitcher Nolan Ryan. Esa noche del 1 de noviembre, entre brujas, muertos y fantasmas, alcanzaron la gloria.

Inspirados por el "Houston Strong", reproducido en un parche colocado en su uniforme a la altura del corazón, los Astros superaron la adversidad.

El rival más peligroso no fueron ni los Medias Rojas, ni Yanquis, ni Dodgers, equipos históricos de las Grandes Ligas y a los que superó en cada una de la fase de la postemporada. Su peor contrincante lo habían enfrentado semanas atrás.

Harvey, el furioso huracán que dejó los más graves daños en la ciudad de Houston, también afectó directamente a los Astros.

Eternas se convirtieron las giras del equipo, en las que el mismo Springer, Jugador Más Valioso de la Serie Mundial al pegar cinco jonrones, llegó a imaginar por esos días que al regreso a casa encontraría su hogar totalmente destrozado.

O la desesperación de José Altuve, campeón de bateo en la temporada, quien tenía toda su concentración solo en la salud de su esposa embarazada a la que solo podía cuidar a la distancia.

El equipo quedó lastimado ante los estragos que dejó Harvey, en ese momento jugadores y aficionados mandaron a segundo plano la gran temporada, que los llevó a arrasar en la División Oeste.

Pero también sirvió de unión, por eso jugar en dos ocasiones un séptimo partido, esos que llaman de vida o muerte, fueron como un juego de niños para los Astros de Houston.

Ni siquiera la única ocasión que estuvieron a una derrota de quedar eliminados por los Yanquis de Nueva York en la Serie de Campeonato provocaron el temor de no cumplir con su objetivo.

El recuerdo del Toro

Jayne Kamin-Oncea-USA TODAY Sports
El legendario 'pitcher' mexicano Fernando Valenzuela, quien lanzó la bola previo al segundo juego de la Serie Mundial.

Al mencionar a Dodgers en México resulta inevitable relacionarlo con el nombre de Fernando Valenzuela. Fue en este equipo en el que la leyenda escribió sus más brillantes historias y por eso se dio un aumento considerable de aficionados.

El regreso de la novena angelina a un Clásico de Otoño luego de 29 años, era desde ese momento un pasaje directo al éxito.

Valenzuela apenas daba sus primeros por la vida, mientras que la franquicia de Houston nacía en la temporada de 1962.

El toro de Etchohuaquila estaría ligado de alguna manera a este equipo.

Astros fue el rival en el primer partido que abrió en Grandes Ligas en un juego inaugural y que desató la famosa Fernandomanía en 1981. No es casualidad que el propio mexicano diga a la primera oportunidad que ese partido fue el más importante en su carrera.

Fue justamente en el cumpleaños 57 de Fernando Valenzuela que los Dodgers buscaban su primer título de Serie Mundial desde 1988, año en el que el mexicano aún pertenecía al equipo, pero que una lesión le impidió terminar la temporada más no recibir el anillo de campeón.

Valenzuela, quien lanzó la primera bola en previo al segundo juego de la Serie Mundial, declaró que Dodgers estaba a obligado a ganar el título para lograr un lugar en la historia del equipo. O de lo contrario nadie recordaría el haber sido el mejor de la temporada regular.

Valenzuela, acostumbrado a no festejar su cumpleaños, no tuvo que romper esa tradición al observar desde uno de los palcos como caía Dodgers ante Astros, el nuevo monarca.

Del otro lado del estadio había un mexicano que festejaba, el gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, quien fue el artífice para transformar al equipo de Houston de un clásico perdedor a obtener el primer título de Serie Mundial en su historia.

Los Astros se alinearon.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.