EL BLOG

La globalización no se acabó: evoluciona y China es su líder

A China le importa mucho que la globalización y la gobernanza mundial funcionen nuevamente.

12/01/2017 12:14 PM CST | Actualizado 12/01/2017 1:17 PM CST

Aly Song / Reuters
Este 12 de enero, trabajadores en una fábrica de China le muestran a los visitantes un pollo inflable que los medios locales han dicho se parece a Donald Trump. Esta fábrica se prepara así para celebrar el Año nuevo chino, Año del gallo en esta ocasión.

El debate mundial sobre la globalización ha sido vencido por el "fenómeno Trump", que se ha extendido como un reguero de pólvora por toda Europa y otros lugares. Los dos campos separados de "desglobalización" contra "reglobalización" se enfrentan en un tira y afloja de guerra con ningún ganador claro.

Desde una perspectiva histórica, la globalización no ha sido lineal en su progreso. Han habido altibajos, vueltas y giros. Con varias décadas de rápido crecimiento de este proceso, el mundo ha cosechado beneficios sin precedentes, pero también hemos visto una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres y una división más profunda entre el capital y el trabajo, como predijo Karl Marx.

La globalización continuará, pero con un paradigma o una narrativa diferente, marcando el comienzo de una nueva era de "reglobalización", en la que China está llamada a desempeñar un papel clave de liderazgo. El presidente de China, Xi Jinping, se dirigirá al Foro Económico Mundial de Davos este enero, lo que indica una vez más que China concede gran importancia a la globalización y a la gobernanza mundial, aunque ahora la globalización está algo en ruinas y en urgente necesidad de cambio.

Aunque las medidas anti-globalización que tomará el presidente electo Trump lo que ocurrirá en la política europea en los próximos años son una incógnita, hay algunas tendencias que sin duda continuarán. Una tendencia es que después de la crisis financiera de 2008, el neoliberalismo ha estado retrocediendo o disminuyendo a un ritmo acelerado a nivel mundial. Otra tendencia es que a pesar de la desaceleración económica mundial, el camino de crecimiento económico de China y el sistema político han sido resistentes.

El contraste entre el colapso del neoliberalismo de Occidente y el tan acogido nuevo modelo de desarrollo adoptado y practicado por China no debe perderse. Estoy seguro de que se destacará también en la próxima reunión anual de Davos. En la última década aproximadamente, China ha adoptado un enfoque proactivo para la provisión de bienes comunes mundiales que van desde la Organización de Cooperación de Shanghai hasta el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, de la Asociación Económica Integral Regional a la iniciativa "One Belt & One Road".

Entre la creciente incertidumbre causada por los cambios económicos y políticos en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unidos, Italia, Francia, China destaca como un ancla de la estabilidad y la continuidad en la gobernanza global y en los esfuerzos internacionales para afrontar los desafíos mundiales como el cambio climático, entre los que se destacan los Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Francia.

Por supuesto, no se trata solo de China, Estados Unidos y Europa. Se trata del cambiante panorama político y económico del mundo en el que vivimos y del "reequilibrio" o "convergencia" entre países desarrollados y en desarrollo a una escala que no se ha visto desde la revolución industrial hace cientos de años. La gobernanza mundial está experimentando un cambio histórico de la gobernanza occidental a la co-gobernanza por el este y el oeste. ¿Conseguiremos dar forma al emergente nuevo orden mundial para ser más justo y equitativo?

La reglobalización no significa abandonar el actual sistema de gobernanza mundial. China ha expresado reiteradamente su firme posición de que quiere salvaguardar, reforzar y reformar el sistema de gobernanza existente.

El aumento del populismo en Estados Unidos y Europa es el resultado de la creciente brecha de ingresos y riqueza. Esa causa fundamental que sigue alimentando la ira populista contra las élites en occidente es ahora muy clara. Si esa angustia no puede ser disipada, cualquier conversación sobre un nuevo orden mundial sería inútil. El éxito de China en el crecimiento continuo y la reducción de la pobreza debería ser un modelo para otras naciones.

Este artículo fue publicado originalmente en ChinaUSFocus.com y retomado por The Huffington Post.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

También te puede interesar:

- Trump puede crear trabajos y ofrecer seguridad a los estadunidenses con la ayuda de México y China

- De la granja a la mesa: la vida de los inmigrantes que cultivan lo que comen los estadunidenses

- Por qué Jeff Sessions podría ser aterrador para los inmigrantes como procurador general de EU