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Si el presidente Trump realmente no lee informes... ese sí es un gran problema

Yo solía ​​entregar esos resúmenes informativos al presidente Obama y sé qué contienen esos documentos.

17/02/2017 7:02 PM CST | Actualizado 17/02/2017 9:20 PM CST

SAUL LOEB/AFP/Getty Images

Yo solía ​​manejar los materiales informativos del presidente Obama, entregándolos a última hora de la noche a través de la Columnata en la Casa Blanca o por el estrecho pasillo a bordo del Air Force One. Sé lo que contienen estos resúmenes presidenciales, e independientemente de lo que piensen de las políticas del presidente Trump, los informes de que tiene problemas para concentrarse en estos materiales deberían ser motivo de preocupación.

El flujo diario de informes no solo prepara al presidente para cada jornada, es central a la hora de tomar decisiones y planificación de políticas. El papeleo de la Casa Blanca —que incluye desde acuerdos y tratados comerciales hasta temas militares— acarrea recomendaciones de sus asesores, a través de la revisión previa de importantes oficinas de la Casa Blanca, que finalmente llegan al escritorio del presidente para su análisis.

Según se dice, el señor Trump ha pedido que sus resúmenes no sean más largos de una página, y que no tengan más de nueve puntos. La brevedad de los reportes recientemente filtrados relacionados con las primeras acciones de inmigración sugieren que esta manera de ver todo como "resumen" ya se está llevando a cabo. Por comparar, el señor Obama recibió un informe de 57 páginas cuando estaba con una prioridad al principio de su administración: cómo rescatar la economía. Los informes filtrados del señor Trump contienen por mucho menos información en comparación con los documentos que vi que llegaban al escritorio del señor Obama, y esto sugiere que sus asesores no piensan que Trump se moleste siquiera en leer los breves informes que le han escrito.

La supuesta imposibilidad del señor Trump de enfocarse en materiales escritos lo ha mostrado en formas más importantes que las vergonzosas anécdotas que provienen de sus llamadas con líderes mundiales. Su desconexión se revela en formas que pueden afectar la vida de las personas, como en su orden apresurada y mal ejecutada sobre la inmigración. Al no comprometerse activamente con los documentos escritos, está reprobando una prueba básica de aptitud de varias maneras.

Los informes filtrados de Trump contienen mucho menos información en comparación con los documentos que vi en el escritorio de Obama.

Primero, si el presidente no exige un análisis significativo y un plan de trabajo para acompañar sus acciones, sus consejeros son más propensos a redactarlos y ejecutarlos de una manera azarosa. Sospecho que el señor Obama, y ​​cualquier otro presidente, se habría negado a aprobar acciones ejecutivas que él sentía no fueron analizadas detalladamente.

Por ejemplo, un informe filtrado en el que se evidenciaría el documento presentado a Trump con la prohibición propuesta a los viajeros de siete países mayoritariamente musulmanes, parece estar de acuerdo con su regla de una página. Dejando a un lado la sensatez de esta política, este documento es terriblemente inadecuado para explicar un cambio tan radical y repentino.

El memo no ofrece un análisis de los impactos en el mundo real, un plan de acción detallado, opiniones contrarias o posibles consecuencias adversas, todo lo cual claramente habría sido útil considerar teniendo en cuenta la confusión resultante y los desafíos legales en curso. Sorprendentemente, el documento ni siquiera incluye la discusión del asesor de seguridad nacional sobre posibles ramificaciones a nuestras relaciones con los siete países afectados por la prohibición, incluso Irak, donde nuestras tropas continúan en activo. Cualquier ejecutivo, dejen ustedes el presidente, debería saber hacer este tipo de preguntas críticas antes de firmar una nueva política.

En segundo lugar, aunque casi dolorosamente obvio, el señor Trump debería leer las acciones ejecutivas antes de firmarlas. La ira que se dice sintió por no saber lo que contenía una acción ejecutiva que firmó reorganizando el Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) -y elevando a Steve Bannon al Comité de Directores del NSC en el proceso- sugiere que el presidente no está llevando a cabo esta sencilla tarea. Es fácil imaginar a los asesores del presidente aprovechando continuamente la disposición de este a firmar políticas que él ni se tomó el tiempo de entender.

Por último y sencillamente, las reuniones y llamadas del presidente son enormemente consecuentes. Los informes de la canciller alemana Angela Merkel "educando" al presidente sobre las obligaciones de los Estados Unidos bajo los Convenios de Ginebra pueden ser simplemente un desafortunada acotación durante una conversación con un aliado, pero la misma falta de preparación podría ser francamente peligrosa cuando se habla con un adversario que buscará explotar cualquier debilidad percibida.

Como todo los estadounidenses con una cuenta de Twitter, sé muy bien a lo que el señor Trump prefiere dedicarle tiempo.

Durante la campaña, el Sr. Trump sugirió que podría estar demasiado ocupado como para leer. Al igual que todos los estadounidenses con una cuenta de Twitter, sé muy bien a lo que el Sr. Trump prefiere dedicarle tiempo. Uno podría argumentar que el presidente podría simplemente recibir todas las sesiones de información verbalmente en lugar de por escrito. En mi experiencia, no es una cuestión de 'una u otra', ambas son esenciales.

Al entrar en la oficina oval sin la ventaja de la experiencia del gobierno, el señor Trump en particular parecería ser el que más se beneficiaría de la revisión disciplinada de las sesiones de información, sobre todo teniendo en cuenta sus llamadas telefónicas nocturnas para determinar si un dólar fuerte o un dólar débil es mejor para la economía estadounidense. Más importante aún, cuando el presidente comience a asistir a cumbres con sus homólogos de todo el mundo, no puede salir corriendo de la sala para consultar con un asistente cada vez que alguien le pida su opinión sobre una política que no se molestó en leer antes de tiempo.

El presidente Nixon describió las demandas de la presidencia como una lucha constante entre "estar por encima del trabajo, o que el trabajo esté por encima de ti". Pero en lugar de luchar con las demandas sustantivas del trabajo como otros presidentes, el señor Trump supuestamente elige ver televisión por cable para informarse. El trabajo parece estar por encima de él.

El pueblo estadounidense le ha confiado a él una solemne responsabilidad, valorar cuidadosamente los pros y los contras de las decisiones que afectan a cada uno de nosotros. El señor Trump le debe al pueblo estadounidense reunir toda la información que pueda cuando tenga que tomar decisiones que afectan nuestras vidas y sustentos. Leer es parte de la descripción de funciones del puesto.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post y luego traducido.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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