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La farsa del INE sobre los diputados indígenas

14/02/2018 2:48 PM CST | Actualizado 14/02/2018 3:58 PM CST

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM
Sesión del INE el 31 de enero de 2018.

El 8 de noviembre de 2017 el INE anunció con discretas fanfarrias que decidió establecer acciones afirmativas en materia de representación de los pueblos indígenas de México, para candidatos a la Cámara de Diputados (INE/CG 508/2017). Es decir, se obligará a los partidos políticos con registro nacional, a postular a un número determinado de indígenas como candidatos a diputados federales. Se trata de una buena medida, solo desde un punto de vista conceptual, porque en su implementación, resultará ser ineficaz. Estamos frente a un atole con el dedo.

Las acciones afirmativas tienen su razón de ser en la desigualdad estructural que tradicional e históricamente ha existido hacia grupos vulnerables. El mejor ejemplo es la llamada democracia paritaria, por la cual partidos políticos deben de postular 50% de mujeres (incluidas suplentes) como candidatas a cargos de representación popular. Dicho de otra forma, son medidas compensatorias que eliminan situaciones de desventaja, con el propósito de garantizar la igualdad material del grupo objetivo. Es sin duda un mecanismo excepcional, que se justifica por su finalidad. Es decir, tiende a eliminar la discriminación política de género.

Si en el caso de las mujeres se justifica la medida excepcional, no hay razón para considerar lo contrario respecto a la población indígena de México. Y para el efecto, cualquier otro grupo minoritario, en desventaja o tradicionalmente vulnerable. Aunque en México hay tanta desigualdad, que con ese criterio llegaríamos a la ecuación imposible de definir cada candidatura a partir de las cualidades específicas de cada persona y grupo de población. Se volvería en una esquizofrenia electoral.

La falta de oportunidades y la desigualdad en México es el gran y enorme lastre que nos impide avanzar.

Pero el caso de los indígenas se justifica, quizás como el que más. En México hay 25.5 millones de indígenas (bajo el principio de la autoadscripción), que representan el 21.5% de la población total. Eso nos lleva a concluir que, si en el caso de la igualdad política de género, la acción afirmativa paritaria garantiza el 50% de las candidaturas a las mujeres, por ser la mitad de la población, entonces la misma lógica debería aplicar para la población indígena y garantizar el 20% de las candidaturas.

Del total de los 300 distritos electorales, el INE resolvió que 28 de ellos son distritos indígenas, por tener el 40% o más de su población, perteneciente a ese grupo demográfico. Sin embargo, el INE decidió que la acción colectiva aplicaría solo para el 4% de las candidaturas. Es decir, únicamente en 12 se obligaría a los partidos a postular a candidatos indígenas, en su caso, 6 mujeres y 6 hombres.

Sin duda, no significa que 12 hombres y mujeres indígenas vayan a ser diputados. Es así, porque la combinación de candidaturas de cada partido perjudica la intención de esta medida afirmativa. Así, en tanto que fácilmente se puede derrotar su propósito, al postular a 12 personas indígenas en los distritos en los que el partido es poco competitivo o que de antemano, sabe que va a perder. La finalidad de esta medida es más que la participación testimonial en la contienda electoral. En esencia, se trata de elevar las posibilidades de que este grupo tenga mayores oportunidades de ganar y, sobre todo, tenga representación efectiva en la Cámara de Diputados.

Si la razón de ser de la acción afirmativa es la desigualdad estructural que sufren las comunidades indígenas y su propósito es incorporar representantes de esos mexicanos en la Cámara de Diputados, entonces la medida del INE difícilmente será exitosa. Las comunidades indígenas representan el 21.5% de la población, ¿por qué reconocer solo el 4% de los distritos? Debió el INE establecer que en el total de los 28 distritos, todos los candidatos fueran indígenas. Eso, en efecto, garantizaría su incorporación. Los 28 distritos que tienen población mayoritaria indígena representan poco menos del 10% del total de las candidaturas, que no de la Cámara, que se compone de 500 diputados. ¿Es mucho reservar 28 diputaciones para las poblaciones indígenas de México? Sería altamente positivo que incluso pudieran formar su propio grupo parlamentario.

La falta de oportunidades y la desigualdad en México es el gran y enorme lastre que nos impide avanzar. La medida del INE, aun cuando es un buen principio y comienzo, es ineficaz y no hace sino aparentar ser compensatoria de derechos, cuando en realidad, lo más probable es que sea irrelevante. En esta legislatura que termina, solo hay 6 diputados indígenas, veamos cuantos habrá en la nueva Cámara.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.