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Los argumentos en favor de México

10/04/2017 6:17 AM CDT | Actualizado 10/04/2017 10:17 AM CDT

MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
"La depreciación del tipo de cambio y otros activos mexicanos han creado la sensación de que se puede aproximar una crisis financiera. En realidad, el panorama económico es mejor de lo que se percibe".

Dos ideas básicas cambiaron en México de manera drástica el curso de la historia económica moderna: estabilización y apertura. Después de las complicadas décadas de los 70 y 80, estas ideas parecían radicales para un país que había explorado rutas alternativas en busca de su futuro. México aprendió la lección y se convirtió en un ejemplo para otras economías emergentes.

Mientras el mundo se está moviendo hacia el nacionalismo y el populismo, pareciera que estos dos pilares de la economía mexicana se encuentran en riesgo. La inminente reducción en la calificación crediticia soberana y el deterioro en la percepción de corrupción y violencia han alimentado un pesimismo generalizado, incluso antes de que empiece una difícil negociación de los nuevos términos de la relación bilateral con Estados Unidos. La depreciación del tipo de cambio y otros activos mexicanos han creado la sensación de que se puede aproximar una crisis financiera. En realidad, el panorama económico es mejor de lo que se percibe.

Justo cuando México gozaba de su mejor momento en 2014 por el ánimo reformista en el sector energético, telecomunicaciones y en materia de competencia económica, entre otros, una serie de cambios en el entorno deterioraron significativamente un panorama económico que parecía alentador. El complejo entorno político local sólo ha amplificado el efecto negativo del menor crecimiento económico y el deterioro fiscal, provocado principalmente por la disminución de la producción y los precios del petróleo.

Por más preocupaciones de corto plazo que existan, los verdaderos retos de México en realidad no son cíclicos sino estructurales.

Aunque las proyecciones de crecimiento en México se han revisado a la baja durante los últimos cuatro años, esto se debe sobre todo a un débil entorno externo. Estas revisiones al crecimiento se han dado de manera simultánea en México y otros países desarrollados desde 2013 (ver gráfica). En cierto sentido, el mundo se ha venido ajustando gradualmente a un nuevo paradigma de menor crecimiento económico debido a una serie de factores estructurales y cíclicos.

Gráfica Perspectivas de crecimiento del Producto interno bruto (PIB)

Especial

La economía mexicana ha estado sufriendo de un exceso de demanda interna, evidenciado por un ritmo de crecimiento del crédito interno por encima del PIB nominal durante los últimos años y la fortaleza del mercado laboral que ha impulsado el consumo, convirtiéndolo en el componente más importante del crecimiento económico. Como resultado de lo anterior, el déficit de cuenta corriente ha venido aumentando a causa del deterioro en los términos de intercambio por la caída en los precios del petróleo y en parte por el incremento del déficit público. A pesar de contar con un marco constitucional y legal sumamente conservador para el uso de la deuda pública en México, ésta pasó del 37% del PIB en 2011 a más del 50% este año.

Pero a pesar de estos desafíos, la economía mexicana sigue teniendo fundamentales sólidos. La existencia de mercados financieros locales profundos y líquidos ha permitido que el tipo de cambio y las tasas de interés fluctúen, operando como estabilizadores automáticos y facilitando el ajuste macroeconómico requerido para regresar a una senda de crecimiento sostenible. La política monetaria y fiscal ha estado operando en coordinación para atenuar los efectos adversos del choque actual y se han convertido en las principales anclas de la economía.

El Banco Central ha elevado las tasas de interés en más de 300 puntos base en este ciclo restrictivo y los mercados todavía esperan más incrementos, mientras que la política fiscal también ha logrado una reducción significativa de los requerimientos financieros del sector público, pasando del 4.1% del PIB en 2015 a 2.9% en 2016 y una contracción fiscal adicional de 0.5% del PIB se espera para este año. Los recientes incrementos en los precios de la gasolina son testimonio del compromiso del gobierno con la responsabilidad fiscal incluso en un complejo entorno político.

Aunque la inflación ha comenzado a subir debido a la depreciación del tipo de cambio y el incremento en los precios de la gasolina, las expectativas de medio plazo han estado contenidas.

Una política fiscal y monetaria más restrictivas han ayudado a estabilizar el déficit en cuenta corriente. La fuerte depreciación del tipo de cambio real también está jugando un papel contra cíclico, mejorando aún más las cuentas externas, principalmente a través de la recuperación del crecimiento de las exportaciones no petroleras. Lo anterior se está dando en un entorno externo en franca mejoría con una aceleración sincronizada del crecimiento en Estados Unidos, Europa, Japón y diversas economías emergentes, lo cual contribuirá a un crecimiento de las exportaciones mexicanas.

Aunque la inflación ha comenzado a subir debido a la depreciación del tipo de cambio y el incremento en los precios de la gasolina, las expectativas de medio plazo han estado contenidas. La inflación secuencial puede empezar a disminuir pronto, incluso permitiendo que el Banco Central no suba las tasas tanto como lo esperan los mercados.

La incertidumbre sobre el curso de la relación bilateral entre Estados Unidos y México ha provocado una disminución importante en los precios de los activos mexicanos. Este ajuste ha hecho a México uno de los mercados emergentes más atractivos para invertir este año, con lo cual incluso el peso ha empezado a recuperar terreno en las últimas semanas y ya es una de las monedas que más se han apreciado este año.

Por más preocupaciones de corto plazo que existan, los verdaderos retos de México en realidad no son cíclicos sino estructurales. A pesar de los beneficios que el TLC trajo al sector manufacturero México se ha rezagado contra el resto del mundo en el crecimiento de la productividad, debido en buena medida a baja calidad institucional en Mexico comparado con otras economías emergentes. La evidencia muestra que cuando los países alcanzan cierto nivel de PIB per cápita y se convierten en economías de ingreso medio, una mayor fortaleza institucional es condición necesaria para continuar aumentando el nivel de ingreso de la población.

Gráfica Calidad institucional: expresión y rendición de cuentas, estado de derecho, calidad regulatoria, estabilidad política, efectividad gubernamental y control de la corrupción

Especial

Ningún país ha alcanzado la prosperidad sin tener instituciones fuertes. No hay tampoco una nación que haya mejorado significativamente su marco institucional y que siga siendo pobre. Los motores del crecimiento de la productividad no son solo aquellos relacionados con la estructura de la economía y los mercados financieros, sino las cosas que permiten que las decisiones de negocios sean efectivas y tengan impacto: estado de derecho, control de la corrupción, transparencia y rendición de cuentas.

Tomó casi dos décadas estabilizar y abrir la economía mexicana en los años noventa. Tardaron otros 20 años en las reformas en energía, telecomunicaciones y competencia. Esperemos que no tome tanto tiempo atender los desafíos institucionales que México enfrenta actualmente.

A pesar de todo el pesimismo México puede terminar este año como el mejor mercado de todas las economías emergentes.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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