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La mirada de Eusebio Ruvalcaba era una mano que acaricia

09/02/2017 4:59 PM CST | Actualizado 10/02/2017 6:36 AM CST

PASCUAL BORZELLI /CUARTOSCURO.COM

En entrevista para Canal Once, la reportera -sabiendo de la fama de Eusebio Ruvalcaba- le pregunta si se acuerda de alguna historia de cantina de las muchas que ha vivido. Eusebio, con una seriedad envidiable, narra detalladamente la ocasión en que se estaba comiendo un caldo de camarón mientras el mesero mataba a una rata a escobazos. El animal estaba preñado así es que Eusebio presenció cómo cada una de las crías era salvajemente pisoteada. Concluyó acotando que su caldo estaba muy bueno.

Esta anécdota me fascina porque creo que pinta totalmente al hombre. Un sujeto sarcástico, burlón, provocador y graciosísimo. Mientras narraba tal cosa me tomaba con rudeza del brazo. A la mitad de la entrevista me pidió que no lo abandonara. Siempre, con los ojos anegados de lágrimas le decía al alumno en turno: "No me abandones, ya mero me muero".

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Siempre se cierra la clase con poesía. #EusebioRuvalcaba #cuento #sogem #writting #edinba

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Dia dos, todo indica que cualquier hecho escrito o escuchado en esta clase será mera coincidencia de la realidad. #truestory #novela #EusebioRuvalcaba #Sogem #writting #adarle

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Tuvieron que pasar quince años para que cumpliera con la amenaza. Él adoraba que dijéramos que había nacido en Jalisco. Murió en esta otra patria sin contornos que es la literatura mexicana. Hombre formidable, provocador, injusto, cruel y generoso. Le chocaban los adjetivos, decía que eran como una ruda estampida de caballos. Ebrio de vida. Sabio. Maestro antes que cualquier otra cosa. Su mirada era una mano que acaricia.

Mi papel en el mundo está cumplido porque enseñé a mis hijos a admirar la belleza.Eusebio Ruvalcaba

Escribo estas líneas con lágrimas invisibles en mis mejillas y observando mi biblioteca. Si mis libreros saciados de tomos tuvieran raíces, como árboles, el agua de la que beben: ¡es Eusebio! Al hombre le sobraban alumnos, amigos y compañeros de mesa. Su familia en cambio siempre fue un sueño de mármol que admirar. Adoraba a sus hijos. Otra cosa que siempre advertía: "Mi papel en el mundo está cumplido porque enseñé a mis hijos a admirar la belleza".

Por una de esas fortunas milagrosas del abecedario, nuestros libros estarán juntos en algunas librerías. Codeándose. Tuve el privilegio de adorarlo y sentarme a su lado. Tuve la fortuna de que considerara mis cuentos como cuentos. Fui su alumno. ¡Carajo! Todos los que ahora mismo intentamos literatura somos sus alumnos. Le salen de todo tipo de coladeras alumnos fieles y, estos días, tan enlutados como ebrios. En todas mis comas está presente. Flota su existencia, como un epígrafe constante, en mi vida. Asumo la responsabilidad de mantenerlo vigente en los brindis, separadores y silencios que me resten por sobrellevar.

Eusebio tiene una obra vastísima. Pobre de aquel cristiano encargado de recopilar su obra completa. Yo sugiero que, para acercarse a sus trabajos menos conocidos se acuda a librerías de viejo. Ahí en la erre estará esperándolos alguno de los muchos milagros que con honestidad y disciplina le sobreviven. Libros de carne y hueso.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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