EL BLOG

Las historias detrás de los refugiados en Berlín

Algunos neonazis les han gritado: "Tú y tu gente se deberían de ir de Alemania".

24/02/2017 7:00 AM CST
FMD
La Flüchtlingskirche, en el corazón de Kreuzberg en Berlín

Los emigrados ocupan las sillas alrededor de la mesa y una sonrisa se esboza al hablar de la tierra que dejaron atrás para recuperar aunque solo sea en la memoria, y por un instante, el aroma del hogar y de la tierra propia. Algunos cuentan sobre su vida cotidiana en Aleppo, Raqqa o Damasco, sin embargo, todos los relatos acaban de la misma manera:

Ahora no hay nada, solo quedan ruinas y escombros.Los refugiados hablan sobre la situación en Aleppo, Raqqa y Damasco

Desde hace 6 meses colaboro como voluntario en la Flüchtlingskirche, una organización vinculada a la iglesia evangélica en Berlín y que brinda apoyo a los recién llegados en diversas áreas, sin importar sus creencias religiosas. Cada martes se realiza una actividad llamada International Dinner, donde refugiados y voluntarios cocinan una cena tradicional de su Heimat o país de origen. Hemos tenido cenas de Siria, Afganistán, Irán, Chad, Nigeria y Níger.

Entre la conversación, sonrisas, apretones de mano, abrazos y donde el falafel, arroz y el brot ocupan sitios de honor se ha creado un punto de encuentro para estas personas que intentan hacer deAlemania su nueva casa.

Las problemáticas de los refugiados son muy variadas y distintas, van desde conseguir un médico hasta hallar un lugar para aprender alemán, desde encontrar casa hasta conseguir un trabajo u orientación para navegar a través de la complicada burocracia alemana. A primera instancia, estos problemas podrían parecer comunes para cualquier extranjero que llega a Berlín, pero la diferencia es que muchos de los refugiados no eligieron salir de su país en búsqueda de una mejor vida, sino que fueron desplazados por causa de la guerra, las crisis humanitarias o la persecución étnica.

via GIPHY

Esta experiencia me ha dejado ver una parte de la situación que viven algunos refugiados y conocer de cerca el rostro humano que hay detrás de las noticias que invaden los periódicos alemanes. En general, la sociedad alemana no está muy cómoda con la presencia de refugiados en el país, sobre todo, después de los ataques en Berlín y Colonia. Incluso, es probable que la crisis de refugiados no permita este año la reelección de Angela Merkel como primer ministra. Pero esa es otra historia.

Mientras comemos kofta y puré de papa, Ahmad, un joven sirio de la ciudad de Aleppo me cuenta cómo su madre, quien ahora vive en Líbano, prepara este platillo. Hace unas semanas me platicaba con entusiasmo que había encontrado un trabajo en una pequeña pescadería alemana. Estaba contento de tener un lugar donde podría practicar el idioma, y además, ganar un poco de dinero. Sin embargo, el día de hoy me cuenta que este trabajo solo le ha traído problemas.

Por un lado, su situación como refugiado no le permite trabajar, lo que estaba haciendo por lo tanto era ilegal para el gobierno alemán. Por el otro, ahora que empezó a trabajar, ya no recibe el dinero ni la vivienda que le había provisto la seguridad social alemana. Por lo tanto, ahora está en medio de un problema burocrático del cual no sabe cómo salir. Solo por querer trabajar.

FMD

En un caso similar está Modibo, un joven de Chad que tiene más de dos años en Berlín y tampoco ha podido buscar trabajo por su estatus de refugiado.

Lo único que puedo hacer es venir a la escuela a aprender alemán, ya no me siento motivado. Cuenta Modibo

Mientras lavamos los platos en la cocina, Ali, un joven kurdo de Irán, me platica de su nuevo departamento, el cual se encuentra en las orillas de Berlín en la zona de Lichtenberg. Me dice que está satisfecho, aunque no tiene muchos amigos en el vecindario, pues muchos de sus amigos ahora se han reubicado en otra ciudad de Alemania o algunos en otro país, por lo que ahora está un tanto solo y se aburre un poco. También me cuenta sobre algunos encuentros desagradables que ha tenido en el supermercado, donde algunos neonazis le han gritado "tú y tu gente se deberían de ir de Alemania". No es ningún secreto que aún en la Berlín multikulti sigue existiendo gente con ideas fundadas en la ignorancia y el odio. Afortunadamente, son mucho más berlineses dispuestos a defender la paz, el respeto de creencias y a apreciar el valor de la diversidad étnico-cultural.

Esta experiencia, además de permitirme probar sabores antes desconocidos para mí, también me ha permitido conocer personas e historias de vida que no aparecen en las cifras de la Unión Europea o en los discursos del infame presidente estadounidense. Por otra parte, también he podido confrontar con la realidad, los mitos que existen alrededor de las personas que son refugiadas. Pero eso, lo contaré en otra entrada del blog.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

También te puede interesar:

-La prisión siria que es como un "matadero humano", según Amnistía Internacional

-El dilema de la Ley de Seguridad Interior: ¿militarización o democracia?

-Un minuto de silencio por la política pública que nunca fue