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Las 'selfies' de tu hij@ y su futuro profesional

08/08/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 08/08/2017 10:17 AM CDT

Pixabay
"En un futuro esa niña que mandó la selfie inocentemente puede sentir las repercusiones al realizar la solicitud para un trabajo o para entrar en la preparatoria o la universidad..."

Como buena madre de un adolescente de 14 años suelo revisar el contenido de su Smartphone de "sorpresa". Me acerco lentamente a mi presa, o sea mi adolescente, extiendo la mano abierta con la palma hacia arriba y le digo de forma pausada y calmada, DAME EL CELULAR.

La expresión en la cara de mi hijo es digna de grabarse, ya que frunce el ceño, abre los ojos, voltea para la izquierda, voltea para la derecha y suda de la nariz unas pequeñas gotitas que delatan su nerviosismo. No se resiste a la orden dada e inmediatamente coloca el artefacto dueño de nuestras vidas en mi palma. Tecleo la contraseña y obviamente ya no es la de la vez pasada:

Yo-. "Password por favor."

Hijo1-. "Ah sí Fer (me dice Fer) la acabo de cambiar por que Hijo2 todo el día me lo quita para jugar con el."

Teclea el password y se abre el mundo de un teenager, el pleno desbalance de la hormona. Empiezo por algunas apps, historial del browser, fotos y es ahí donde mi atención es captada por una selfie de una niña reflejada en un espejo con unos mallones ajustados y un top sin mangas, con la pompa salida y los labios como pato o la conocida duckface.

Por la calidad de la imagen puedo inferir que no es una foto de una modelo de internet, entonces me salgo de las fotos y me meto al messenger de Facebook, checo las conversaciones y fuera de leer un lenguaje bastante carente de articulación fluida y llenas de groserías, no encuentro lo que estoy buscando. Me brinco al Whatsapp y una vez más paso conversación tras conversación, llego al chat de AmigaDuckface.

La niña básicamente se le está lanzando a mi hijo por mensajes del tipo: "¿quién te gusta de la clase?, ¿crees que soy bonita?, ¿quieres venir a mi casa el viernes después de clases, ¿qué haces? ¿por qué no me contestas?, ¿te gusto?, ¡ya pélame!" Etc, etc... y después de todo el preludio, en el que mi hijo contesta con monosílabas, aparece la selfie seguida de una pregunta "¿te gusta como se ven mis mallones? ".

via GIPHY

Teclea el 'password' y se abre el mundo de un 'teenager', el pleno desbalance de la hormona.

Me quedo pasmada y pensativa, pasmada porque la niña no tiene mas de 14 años y con todo este boom de información y tecnología cree que mandarle selfies al niño que le gusta para ligárselo está bien. Y tampoco digo que esté mal mandar fotos por las redes sociales, pero necesitamos orientar a los chavos de hoy qué sí y qué no mandar por internet. Una vez arriba, cualquiera tiene acceso a ello. Por ejemplo, en este momento no solo yo tengo la foto en mi celular, la tiene mi hijo y no sé si él la mando a alguno de sus amiguitos, o si se la enseñó a alguien. Y estar así tan vulnerables es lo que me da miedo para mis hijos y los hijos de todos.

Me quedo pensativa por que aquí también hay un tema en que los padres no ponemos límites. Les damos el teléfono con datos celulares ilimitados y línea telefónica sin supervisión. No existen filtros digitales para la información que se transmite en las mensajerías instantáneas. Dejamos de checar las conversaciones, el con quién se comunican, no nos enteramos de lo que mandan y a quién se lo mandan... y no se trata de ser controlador y un gendarme, se trata de mesurar el flujo de información que reciben y transmiten nuestros retoños.

Y después de todo el preludio, en el que mi hijo contesta con monosílabas, aparece la 'selfie' seguida de una pregunta "¿te gusta como se ven mis mallones?

En mis épocas mozas solo había un teléfono en casa y cuando te llamaban siempre había un filtro, el de quien tomara la llamada, llámese mamá, papá, hermanos o alguien que ayudara en la casa. Y cualquiera de estos podía escuchar la conversación si levantaba el auricular en la otra recámara, todo limpio. Ahora todo es un misterio y me preocupa este río de datos que entran y salen de la vida de mi niño a diario.

En un futuro esa niña que mandó la selfie inocentemente puede sentir las repercusiones al realizar la solicitud para un trabajo o para entrar en la preparatoria o la universidad, en un grupo chat de esos que deciden molestar al prójimo y hasta puede llegar a ser bulleada y sentirse avergonzada por este comportamiento.

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Como padres debemos guiar a nuestros hijos, orientarlos sobre los datos personales que deben dar o no dar y explicarles la importancia y la trascendencia que tiene una foto comprometedora liberada en la nube.

Y, ojo, esto también incluye a los adultos que comparten.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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