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¿Es Facebook realmente tu mejor amigo?

26/07/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 27/07/2017 8:04 PM CDT
PIXABAY

Estás una tarde cualquiera de miércoles en la comodidad de la hora cero, en la que no tienes nada que hacer o tal vez tienes mucho que hacer, pero eso de postergar tus actividades se te da muy bien. Y decides, una vez más, iniciar una ronda de acoso cibernético checando las cuentas en redes sociales de tus amigos o followers.

Con el auge dichas redes, todos nos hemos convertido en stalkers y loaners sociales y nos "interesamos" en la vida de personas que ni siquiera figuran en nuestra vida social cercana real. De hecho, si las redes sociales no existieran hoy día, no sabríamos si están vivos o muertos.

Y no hablo únicamente de amores pasados y recientes, sino también de amigas, amigos, familia, hijos, vecinos, compañeros del trabajo, espos@s, exes, novias o novios de tus exparejas, maestros, etc., etc. Es decir, cualquiera que en nuestro camino se haya cruzado en algún instante en nuestra vida —y tómense la palabra "instante" de forma literal— sin que ello sea un impedimento para fomentar nuestro afán de saber de todos modos sobre sus vidas, pero sin atrevernos a preguntarles de frente por parecer entrometidos. Y en realidad así es, ya que buscamos empatía o competencia de quienes revisamos en nuestras redes sociales, pero igualmente nos estamos generando un estrés constante, cargado de desilusión.

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¿Cómo es esto? Por ejemplo, clásico que estás con tu smartphone dándole scroll hacia abajo a ver si algo capta tu atención, algo digno para hacerlo un punto de comentario específico en alguna de tus redes sociales, grupos en el WhatsApp o en el servicio de mensajería instantánea que utilices. Algo con lo que puedas comunicarte con los demás sin verte muy needy o muy solo.

Deslizas y deslizas la pantalla y de repente un post capta tu atención: "Juanit@ Pelaez ha posteado una foto" ¡OMG! Algunos miembros de tu grupo de amig@s se juntaron a echar el drink y a ti ni te avisaron, es decir, no fuiste requerida, ¡ups!

El color comienza a subir por tus mejillas seguido de un hundimiento del estómago, sudor frío y pensamientos desolados que se suman a una sola pregunta: "¿Por qué no me invitaron?" Y después de esta pregunta aparece la ansiedad y revisamos una y otra vez la cara de cada una de las personas que salen en la foto del evento. Y no solo eso, sino que nos seguimos a ver los perfiles de todos los demás para checar si hay más fotos que ver para así sentirnos cada vez más enjad@s y peor aún, muy desilusionados y sol@s en este inmenso mar de "ciberamistades".

Estamos en la época de alimentarnos con likes, visitas, followers, retweets, compartidos, número de amigos, etc., etc., pero, ¿amigos de dónde?

Pero, ¿por qué sentimos esto en realidad? Simple, si son personas que conocemos, nos tomamos personal cualquier cosa que postean en las redes sociales... cuando en realidad a veces sus post no tienen nada que ver con nosotros mismos. Nuestro contacto solo decidió subir a SU espacio cibernético (redes sociales) y compartir SU momento para sentirse reconocido, importante o buscar likes entre sus seguidores. Y tú te metiste en ese preciso instante y te tocó ver el "momentum" en la línea del tiempo, en la cual no tienes nada que ver, por más que sientas que estabas en tu derecho de ser partícipe.

Recuerda que es una competencia, y que las personas literalmente compiten por "likes", por ver quién sale más, quién viaja más, quién conoce a más famosos, quién va a los mejores conciertos, quién tiene más amigos, quién tiene el vestido de novia más bonito, quién va a los mejores restaurantes, quién sale más de viaje, quién tiene los hijos más lindos, quién tiene el mejor cuerpo, coche, casa, etc., etc. ... ¿Y a poco crees que demostrar todo lo anterior no es complicado? ¡¡Claro!!

También tiene su grado de ansiedad sacar la mejor foto, en el mejor lugar, con la gente más linda, las sonrisas más blancas, las mejores ropas de marca, en los mejores lugares y con el ángulo perfecto y un comentario digno de revista, solo para tener muchos más "likes" que los demás, ya sean de conocidos o desconocidos.

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"Seamos protagonistas o espectadores, se nos están generando grados de ansiedad, que en algunas ocasiones terminan en cuadros de depresión".

El chiste es que nos sintamos populares, reconocidos, aceptados, envidiados y hasta deseados, en el océano de nuestro infinito ego, al menos por unas horas al día, todos los días, por gente que ni conocemos o que hace mil años no vemos. Pero, al llegar la noche ¿realmente te sientes complet@? No creo. Finalmente, ya seamos protagonistas o espectadores, se nos están generando grados de ansiedad, que en algunas ocasiones terminan en cuadros de depresión.

Pero, ¿por qué sentimos esa ansiedad y depresión? Porque al final del día solo le regalaste o te regaló un "like" tu "amistad", porque cuando decidiste mandarle un mensaje personal para invitarl@ a tomar un café, te dejó en "visto". O, mejor aún, te contestó: "Yo te mando un MSN en la semana para ponernos de acuerdo", pero nunca lo manda. Y a pesar de buscarlo para verlo, sigue subiendo fotos de eventos en los que no eres requerid@ y porque a pesar de que te duela, sigues viendo todo lo que sube a las redes sociales.

Porque te encanta ver la vida de los demás para justificar la tuya y tus posturas ideológicas, sin darte cuenta que en tu soledad te sumerges tanto en el saber qué es lo que están haciendo los demás que pierdes contacto con la realidad y contigo mismo.

Las redes sociales nos han envuelto en un mundo de fantasía donde todo simula estar bien, pero en realidad los problemas interpersonales se hacen más grandes por la falta de comunicación "face to face" , así como por las horas desperdiciadas en pasar brincando de "profile en profile" para ver de qué te enteras. Participamos en las redes sociales y plasmamos en ellas la vida perfecta que quisiéramos tener... o que queremos que los demás piensen que tenemos. Y detrás de estas mascaras está la soledad, la soledad de no tener un contacto verdadero con la gente que estimas y quieres sinceramente.

Los amigos están presentes, tan presentes como el celular que llevas a todos lados y cuidas más que tu cheque de quincena.

Estamos en la época de alimentarnos con likes, visitas, followers, retweets, compartidos, número de amigos, etc., etc., pero, ¿amigos de dónde? Amigos son los que están a tu lado en las buenas y en las malas. Amigos son lo que si les llamas siempre te responden. Son los que quieren verte en persona, aunque el tráfico esté al tope en viernes de quincena con lluvia y lleguen tarde porque no se podían salir del trabajo y tú los esperas porque realmente los quieres ver. Los amigos verdaderos son presenciales, no mediáticos. Son tolerantes, no críticos. Te toman de la mano cuando lo necesitas, no te escriben una línea de apoyo y ya. Juegan con tus hijos, no solo les dan like a sus fotos.

Los amigos están presentes, tan presentes como el celular que llevas a todos lados y cuidas más que tu cheque de quincena.

Analiza cuántas horas al día pierdes en las redes sociales. ¿No te gustaría mejor pasar la mitad de ese tiempo con amigos presenciales? Actualmente entre más "friends" tenemos en nuestras redes sociales, menos tenemos en nuestra vida real. ¡Empecemos por volver a hablar! Marcarle a la persona que estás buscando.

Con solo escuchar la voz se conserva la conexión que por texto no se genera. Crea acuerdos con el diálogo, no malos entendidos con información expuesta en redes. ¡Comparte cosas importantes con gente importante en tu vida! Busca la calidad no la cantidad y por qué no, sigue posteando cosas, pero recuerda que es un show, no una competencia. Es diversión, no depresión. Es tolerancia, no juicio; es descubrir, no envidiar.

Es un simple nuevo rollo de juego mental-visual donde todos tenemos derecho a participar, mas no es nuestra vida misma. Nuestra vida está en los pasos que damos cada día, no en el celular que no soltamos de las manos.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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