EL BLOG

A mi Pescador

26/12/2017 7:00 AM CST | Actualizado 26/12/2017 10:34 AM CST

A ti, Paco, porque desde el universo en el que hoy vuelas me sigues pescando. Te extraño. Te amo. Así, de forma eterna.

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Olor a mar y de pronto mi nariz está llena de sal, mis piernas cubiertas de arena y mi pecho, ay mi pecho sin flores ni brillantes, tiene los golpes de las olas violentas. De la marea alta. De la marea que no perdona el que yo haya querido entrar en las capas oceánicas para pescar dos camaroncitos, una vieja caracola, una flor acuática y dos soles reflejados con la sutileza que siempre tiene el atardecer.

La revolcada fue tenaz. Luego de sacudir de mis ropas la arena húmeda, buscar mis zapatos en los restos del naufragio y sentir a esa medusa habitar mi pulmón, me senté a llorar. Y a reír también, porque todas las razones del mundo se agolpaban en mi corazón.

Pasa que los motivos y razones de pronto se dibujaron de dorado cariz en mis cuadernos. Pasa que hoy mis esperanzas llevan la letra F como delantera, como el inicio y el final de todas las cosas porque eres tú, pescador de mis garantías, el arranque y término de todo lo que tiene vida y es vida.

@franrubioe

Cómo quisiera crecer la eternidad bajo esta fragancia salina de algas y medusas que se acomodan en las olas de la cama para ver/admirar/rever cómo me navegas. Pedazo a pedazo hasta devorarme por completo. Y de esa revolcada también me levanto a gatas, no sacudiendo sino guardando cada una de tus arenas y no buscando, sino ofrendándote mis zapatos, mi negro cabello que se enreda en tus brazos y mi mirada más cierta. Te ofrendo cada una de mis piezas incluida la medusa de mi pulmón para que la pesques, pescador, mientras estás en mis adentros.

Sabes a miel, pescador. ¿Lo sabías ya? Sabes a miel y a eneldo. También me sabes a las promesas del viento, a la cadencia de la bajamar. A lo posible y lo inmortal.

Pescador, pescador, tu amor me ha hecho permeable; ahora me atraviesan las flores, hojas aromáticas y tornasol. Pasan a través de mis riachuelos, espuma de mar e hilos de lluvia. Me dejan llena de sonrisas abiertas, de lenguas febriles, de noches que tienen el sello de tu amor.

Quería escribirte una carta de amor mi bien, pero ya ves, de mi pluma sólo sale espuma.

Mira pescador que tuve que cruzar un par de mares para encontrarme en el centro de tus soles-ojos que también saben a miel. Mira pescador que yo cruzaría tormentas y huracanes con tal de tomar tu camino que hace más anchos mis andares.

Quería escribirte una carta de amor mi bien, pero ya ves, de mi pluma sólo sale espuma. Entonces decido que lo mejor es entregarte el caracol de mis aguas más tibias, tumba de algas que ahí adentro siguen exhalando su anhelo.

Ven y péscame, pescador, y esta noche, justo a las 10, vuélvete a hundir en mí y dale cuerda al reloj de mi corazón.

@franrubioe

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.