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La doble traición del candidato Del Mazo

30/05/2017 5:00 AM CDT | Actualizado 30/05/2017 9:05 AM CDT
RASHIDE FRÍAS /CUARTOSCURO.COM
El candidato priista a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, cerró su campaña el 28 de mayo de 2017.

Solemos ver la política en números, pero hay otro factor más difícil de cuantificar que es la fuerza de voluntad. En México, como en muchos otros lugares, esta característica cuenta más. Cuando hablamos de la maquinaria prodigiosa del PRI en el Estado de México no solo hablamos de sus líderes, también de las características de sus militantes.

No hay militante priista de más arraigo que el del Estado de México; son personas que han visto al partido crear ciudades enteras en los municipios conurbados de la Ciudad de México. A su vez, sus líderes han crecido en estatus y poder económico con el partido. Su identidad se encuentra en este sistema. Más allá de números y despensas, la ventaja que tiene el PRI es el compromiso de los militantes que han organizado sus vidas en torno al partido.

El mes pasado, durante mis recorridos por los municipios del Estado de México fue impresionante ver a la maquinaria tricolor trabajando por el voto. Filas de gente para recoger despensa, paredes con la propaganda de su candidato, pendones y espectaculares han inundado las calles. Queda claro que el gasto ha sido tremendo. Sin embargo, las encuestas ponen en evidencia que Alfredo Del Mazo no es el candidato que inspira las bases ni a los militantes priistas.

Los militantes creen que va a ganar, no porque sea el mejor candidato o porque el partido sea muy fuerte, más bien porque es impensable que pierda.

Una vez un fotógrafo me contó que tenía un problema al momento de haber tomado la foto de Del Mazo: la foto aparentaba estar fotoshopeada antes de hacerlo. Parecía un muñeco inverosímil. Y este producto que ya parece genéticamente predestinado para la portada de una revista es a quien le falta el toque humano y popular que anhelan las bases de su partido.

RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO.COM

Los militantes del PRI en el Estado de México con quienes he hablado confían en que su abanderado ganará y están haciendo un esfuerzo grande para lograrlo. Sin embargo lo sienten como una imposición inoportuna, el candidato equivocado para el momento equivocado por capricho de una dinastía, más que por lógica política.

Los militantes creen que va a ganar, no porque sea el mejor candidato o porque el partido sea muy fuerte, más bien porque es impensable que pierda. Sienten que los poderes que impusieron a Del Mazo como candidato también lo van a imponer como ganador, una victoria basada más en un artículo de fe que en la realidad política del estado.

No hay militante priista de más arraigo que el del Estado de México.

Si Del Mazo pierde será el resultado de una doble traición de la militancia. Uno, por imponerles un candidato que de cualquier forma no podía ganar la elección. Y dos, por no maniobrar para que ganara de cualquier forma.

Si el 4 de junio el PRI pierde, las repercusiones entre su militancia serán grandes. Este fue el riesgo que tomó Enrique Peña Nieto al momento de imponer a alguien tan cercano a los círculos de poder como candidato. Para el Partido Revolucionario Institucional perder el Estado de México también significa perder la buena voluntad de muchos de sus militantes. Sería como mandar por un capricho a las mejores tropas de élite como carne de cañón a una batalla que no podían ganar.

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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