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Machista y superficial, así es el gay "ideal"

20/04/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 20/04/2017 7:00 AM CDT
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"Estaba la pájara pinta, sentada en su verde limón. Con el pico cortaba la rama, con la rama cortaba la flor..."

Es muy fácil recordar esta melodía de mi infancia, y no porque me remita a una imagen de varios niños cantando y haciendo una rueda amigable en el patio de una escuela. Era lo que a veces me cantaban algunos compañeros y compañeras de la primaria para hacer énfasis en mi gesticulación amanerada. También me decían maricón, cherna, loca y cualquier otra expresión por el estilo. Esa gran parte machista de la sociedad cubana no perdona a los niños "blandengues", a los que se salen del guión del macho tropical. Y bueno, teniendo en ese entonces al "súper hombre" Fidel Castro como el icono social de aspiración suprema, la cosa se ponía todavía peor.

¿Por qué no les iba para arriba y les daba unos buenos piñazos (puñetazos)?, ¿por qué no agarraba un palo y le partía la cabeza a cualquiera que me dijera esto? Me daba miedo, me molestaba la violencia, no me gustaba la confrontación. En resumen, no era lo suficientemente macho. Alguna vez medio le conté a una maestra sobre esta situación y ella hizo en el salón de clases una especie de llamada al respeto. Otra vez le comenté a un tío y este habló con uno de los compañeros que me hacía bullying, al día siguiente este muchacho me pidió perdón y cambió su actitud conmigo por completo. Al resto de mi familia no le decía mucho de esto porque me daba pena. Sentía que era algo de lo que me debía encargar yo, pero tampoco tenía mucha certeza de cómo hacerlo.

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La única vez que confronté directamente a uno de estos agresores era, curiosamente, alguien a quien también ocasionalmente lo acusaban de pajarito. Hasta donde recuerdo, nos dijimos un par de cosas, pero no llegamos a los golpes. A final de cuenta, los dos éramos víctimas del mismo sistema y no sabíamos cómo manejar esta situación. Yo en ese entonces no tenía claro que fuera gay, quizás el otro tampoco. Pero lo que sí era claro: no podíamos permitirnos ser amanerados.

Siempre recuerdo esto cuando escucho casos de bullying. Y especialmente me parece vergonzoso y preocupante cuando la discriminación proviene, ¡de una persona gay! Sí, en el mundo homosexual se replican muchos de los patrones y prejuicios aprendidos en la educación heterosexual. Hay cosas que la gente se trae del interior del clóset y simplemente no puede dejarlas a un lado.

Instagram: eliad_cohen
Eliad Cohen.

El caso más reciente es el del productor de fiestas y modelo israelí Eliad Cohen, quien a días de entrar a un reality show en España, dijo que a través de su participación le gustaría normalizar la imagen de los gays, porque la imagen de estos en televisión era muy extravagante. La polémica vino inmediatamente entre quienes lo defendieron, argumentando que las críticas hacia los comentarios de él venían de personas que lo envidiaban por su cuerpo y belleza. Y quienes lo acusaban de ser, en cierto grado, homofóbico. Yo comparto esta segunda idea. Y no, no porque le tenga ningún tipo de envidia a Eliad Cohen. Reconozco que está muy bueno, uno disfruta verlo y es respetable que exhiba su cuerpazo. Las personas muestran su cuerpo desnudo o semidesnudo por hedonismo, porque se siente orgullosos de 'trabajarlo', porque quieren presumir que bajaron mucho de peso. Hay infinidad de razones y todas válidas. Pero de ahí, a que con esto se asuman que tienen el poder y la bandera de "normalizadores" hay una gran diferencia.

En primera, porque personas como Cohen no constituyen de ninguna forma un gay típico. Ese cuerpo, estilo de vida y fama son características accesibles para unos pocos, de ahí que sea justo tan aspiracional.

Segundo —suponiendo que tuvo una buena intención al decir "normalizar" como sinónimo de intentar demostrar que no todos los gays son tan afeminados y escandalosos como suelen mostrarnos en los programas de tv— tampoco resulta positiva su expresión. Insisto, el problema no es ser afeminado, sino más bien en cómo en algunos creadores de contenidos en medios de comunicación usan esas formas de mover las manos, los ojos, esos gestos, para reírse de quienes los poseen. Además, estas expresiones suelen ser muy caricaturizadas, poco realistas. Es maravilloso presentar otras formas de ser gay, pero eso no tiene que implicar una condena, discriminación o ridiculización de quienes son amanerados.

¿Por qué a Cohen y a tantos le molestan tanto esas "extravagancias"? Porque tienen un machismo internalizado, y porque además consideran que todo debe ser de una sola manera: la suya. Basta con ver en redes sociales las fotos de algunos grupos de amigos gays que son más uniformes que cualquier regimiento militar. Todos con los mismos cuerpos, la misma ropa (casi seguro las mismas marcas) y poses, sin amigos que rompan esa armonía: monocromía tirándole a monotonía. Y todo se vuelve más evidente cuando se quitan las playeras o camisas y casi todos tienen esas figuras de gimnasio ultradefinidas. Y el que no la posea, ¡para atrás de todos en la foto mijito, esta imagen no la afeas! Si por casualidad eres el amigo gordo de esa bandita lo más probable es que te sientas mal y aparezcas en la foto, pero con una playera. O de plano ni quieras salir.

La idea que tienen Cohen y muchos más sobre lo que es ser un 'gay normal' no ayuda en nada a miles de niños y adolescentes que luchan a diario contra la homofobia.

Lo curioso es que hay algunos de los integrantes de estos grupos de gays que van por el mundo pregonando integración, con esa doble moral de sumarse a las causas LGBT añadiendo etiquetas de arcoíris y familias diversas a sus fotos de perfiles en sus redes sociales. Pero que en la práctica comparten estas mismas formas discriminadoras. ¿De verdad ya se les olvidó lo difícil que fue para muchos de ustedes salir del clóset, asumir su diferencia frente a una sociedad mayoritariamente heterosexual?, ¿y lo difícil que sigue siendo para muchas personas hacerlo?, ¿de verdad consideran que lo normal es que todos sean buenotes, ricos y viajados?, ¿creen que todo mundo debe y puede aspirar a eso?, ¿realmente consideran que una apariencia atractiva —un aspecto agradable estéticamente, pero superficial en comparación con las cosas más trascendentales en la vida— es lo que debe distinguirnos como minoría?

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Buscar, con tal ansiedad, tener esos músculos voluminosos y el abdomen marcado —además de por una razón de salud y buena figura— implica muchas veces una manifestación de hombría exacerbada, que a su vez evidencia una ansiedad por pertenecer. Atiborrar el Instagram con ese exceso de fotos del cuerpo y de la cara es para mí una manera de tratar de llenar el vacío que implica ser distinto. Quizás también representa una manera de defenderse, de gritarle a ese mundo heterosexual: "Carezco de muchas otras cosas, pero nadie me puede atacar por mi aspecto" o "tú nunca vas a poder lucir así". Pero termina siendo una forma de batalla débil y superflua, hay otros terrenos donde se puede dar una lucha más trascendental y duradera.

Si una parte de la comunidad gay sigue con la bandera de querer "normalizar" en ese sentido, lo único que hace es perpetuar esas ideas machistas, esas mismas que propician el bullying. No busco que todos cantemos juntos "seamos amigos por siempre, vivamos en un mundo feliz", agarrados de las manos, con un arcoíris de fondo y que tengamos siempre las mismas ideas. Eso sería intentar homogeneizar todo. Lo que me gustaría es que reflexionáramos un poco más sobre qué patrones y prejuicios seguimos reproduciendo y que no nos hacen nada bien como comunidad.

Cohen ya pidió disculpas por su declaración y dijo que fue una mala interpretación, un problema de idioma porque no habla bien español. La verdad es que el miedo a lo diferente y la necesidad de excluir se entienden muy bien y su existencia trasciende la barrera del idioma.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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