EL BLOG

Una historia que no quiero contar

23/09/2017 5:22 PM CDT | Actualizado 23/09/2017 7:22 PM CDT

Daniel Becerril / Reuters
Personas que viven en un albergue producto del sismo del 19 de septiembre reaccionaron así al temblor matutino de hoy 23 de septiembre.

Me gustaría contar una historia diferente. No puedo.

Me atreveré a afirmar que a todos nos ha dolido la garganta este septiembre. Esos nudos en la garganta que no solo no te dejan respirar, sino que te duelen físicamente, como si el edificio se derrumbara desde tu garganta y bajara por tu estómago hecho escombros.

Hace un par de semanas, con el "primer" sismo —¿de verdad?— escribí una crónica de lo que vi y viví en el istmo, se tituló En las calles de Juchitán la gente no llora, solo hay silencio.

Hoy, siento que esa crónica la escribió alguien más. Ahí, escribí "Esa zona de desastre bien podría haber sido la CDMX y los mismos amigos que habían donado podían ser los que necesitaran desesperadamente salir de los escombros". Me arrepiento tanto de haber escrito eso. Que el viento se lleve esas palabras, así como se llevó mi paz y la fortaleza con la que escribí esas líneas.

Hoy, impotencia es la palabra, no hay otra. Los vacíos que han quedado son muy grandes.

¿Cómo resumir lo que ha pasado en las últimas semanas durante tres sismos? Hoy 23 de septiembre fue el último, con epicentro en Ixtepec. Me avisaron que las paredes de la casa donde fuimos acogidos todos los voluntarios hace una semana se derrumbaron, la casa de mi amiga, mi casa en el istmo.

Me levanté y mis piernas no tenían la fuerza para detenerme: ese es mi resumen de la última semana.

Muchos recuperamos la fuerza con las palabras. Hoy, impotencia es la palabra, no hay otra. Los vacíos que han quedado son muy grandes, como si esos terrenos donde ya se ha limpiado el escombro, donde antes hubo edificios, casas y personas fueran solo la representación visual del vacío que se ha abierto frente nosotros.

Edgard Garrido / Reuters
En la Plaza Garibaldi, mariachis intercambian sus canciones por víveres para los damnificados por el sismo. 22 de septiembre de 2017.

Confieso que dentro de esa impotencia he llegado a sentir esa urgencia de llenar el vacío con mis propias manos, pero el vacío es tan grande que no lo puedo llenar, ni tampoco sé cómo, ni tampoco sé si puedo. Creo que hoy todos sabemos que ese vacío solo lo podremos llenar juntos, todos juntos.

De esa desesperación e impotencia surgió www.sismomex.com. Porque esa es la realidad, surgió del eco de ese grito desesperado de llenar ese gran vacío con organización y participación.

SismoMex ha funcionado como plataforma no porque actualizamos al momento la lista de desaparecidos, encontrados y reportados fallecidos. En realidad ha funcionado porque cuando esos dolorosos nudos en la garganta llegan y no nos dejan respirar quebrándonos la fuerza de las piernas, son otros los que se levantan como fuertes pilares para sostener la plataforma. Cuando la fuerza se nos acaba, como a mí hoy. Y seguimos sin ser suficientes.

Jose Luis Gonzalez / Reuters
La famosa perra rescatadora Frida.

Muchos preguntan qué es SismoMex y cómo surgió. Pues es eso, una manera de poder estar de pie. Todos estamos intentando levantarnos. Levantémonos hoy. Pero quedémonos levantados, porque la fuerza y la paz regresan pero el olvido llega con éstos.

Todos estamos desesperados por ayudar, muchos no sabemos cómo. Estamos cansados, pero no por no dormir, estamos cansados de esa desesperación por llenar el vacío que ha quedado, esta plataforma se ha convertido, casi sin intentarlo, en un grupo de gente determinada por encontrar soluciones, llenar vacío, y más que nada, decidida a no olvidar.

Si algo nos ha enseñado la generación millennial estos días, es que la solidaridad no se enseña, no se pone "el ejemplo" para ser solidario, la solidaridad no se felicita. La solidaridad se siente. Y lo que debemos de hacer es darnos la libertad para sentir esa solidaridad. Esa es mi propuesta hoy y por lo que vale la pena contar historias que no quiero contar.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.