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A Leo no le da la vida para hacerlo todo

09/10/2017 7:00 AM CDT | Actualizado 09/10/2017 10:20 AM CDT

Marcelo Endelli/Getty Images

Lionel Messi y su selección nacional están en la cornisa del abismo. No hay que ser adivinos para deducir que algo no funciona en el futbol argentino. Llegar a la última jornada de la eliminatoria mundialista en sexto lugar, fuera del mundial, es casi tocar fondo. Y a ese casi solo le quedan noventa minutos en Quito, a dos mil 850 metros de altura sobre el nivel del mar.

La espera de este último partido para la afición argentina es una caída en montaña rusa. Que ironías del futbol que aguarda su siguiente mundial en Moscú.

Hay varios factores para entender los resultados de la selección argentina. Cuatro técnicos en tres años y todos con una idea de futbol diferente, por no decir que completamente opuesta; Sabella, Martino, Bauza y Sampaoli. Cuatro delanteros diferentes en los últimos cinco juegos, Higuaín, Pratto, Icardi y Benedetto. Solo dos goles en los últimos once meses, un penalti de Messi y un autogol de Venezuela. Un Dybala que no puede jugar a lado de Leo. Una Bombonera que late pero que el jueves se quedó muda y decepcionó a los locuaces dirigentes que cambiaron el Monumental por la casa de Boca Juniors para este último partido en casa. Apelando a la "mística" del futbol.

Es incomprensible lo de Argentina, digno de horas de diván. Messi y Dybala encabezan la lista de goleadores en España e Italia; el Kun es segundo en la Premier League; Higuain, Di María, Mascherano, Otamendi y Banega son jugadores de primera línea en Europa. Pero en su selección están cebados.

La pólvora argentina está mojada y el sufrimiento invade a una nación que transpira futbol. Negación, incredulidad, indignación y fatalismo se puede leer y escuchar en las redes y en los medios argentinos que no han dejado de ir a un Mundial desde México 70, en aquella ocasión la grilla interna de su federación era muy similar a la de hoy en día. A lo mejor por allí se podría asomar el nombre de los culpables.

En la cancha los villanos son más evidentes. Fallan a bocajarro o no entienden los ritmos de Messi. Ante Perú la albiceleste tuvo siete jugadas claras de gol, siete, y en todas apareció el diez del Barcelona. Tres asistencias de Messi que falló Benedetto, una diagonal inverosímil se la comió Rigoni, Gallese atajó un buen disparo de Biglia. Messi la puso en el poste, y a dos centímetros de poste. Y de las siete claras nada, Argentina empató a cero y hoy está fuera del mundial.

El análisis en campo escapa a la razón. Argentina domina y empuja pero no la mete, los rivales se atrincheran.

Una desgracia para el mejor jugador del mundo, incomprendido en su tierra, insultado y menospreciado. Una locura y una injusticia. Ver para creer.

Los comentaristas de televisión se quieren comer vivo a Sampaoli, de lejos y de forma muy mezquina critican a Messi, enloquecen por ver cómo su selección, una de las más caras del planeta, no pudo ganar en Buenos Aires ante Venezuela y ante Perú.

El análisis en campo escapa a la razón. Argentina domina y empuja pero no la mete, los rivales se atrincheran. A Messi le falta un cómplice un Iniesta o un Suárez o un Dani Alves, alguien que le asista, que le devuelva una pared. Algún compañero que lo entienda. A Leo no le da la vida para hacer de Xavi y de Messi en un mismo partido en su selección.

Por último y no menos importante debemos recordar que el futbol no solo es un juego, es un espectáculo y un negocio millonario. Y en ese tema Argentina se juega, al menos, 50 millones de dólares directos en el partido ante Ecuador. Por no contar toda la derrama indirecta que supone un Mundial en país tan futbolero. Ir o no ir al mundial, ese es el dilema y el quebradero de cabeza de los hombres de negocios que manejan el futbol en el país pampero. Comercialmente a nadie le conviene que Messi y Argentina se pierdan el mundial, "sería una catástrofe" sentenció Kempes, campeón en el 78. Lo mismo piensan la FIFA, Coca-Cola y Adidas y el resto de los patrocinadores.

Hoy Argentina está en la cornisa del fracaso futbolero más grande de su historia, contar con Lionel Messi y estar a punto de no ir al Mundial.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.