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Así se puede responder a la agresiva salida de Trump del Acuerdo de París

07/06/2017 6:00 AM CDT
Fabrizio Bensch / Reuters
"Un contexto como el actual abre la puerta para hablar seriamente y sin pasiones de la pertinencia de un impuesto internacional al carbono y buscar el fortalecimiento de un Fondo Verde".

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París es un duro golpe a los esfuerzos internacionales para mitigar el cambio climático antropogénico. Estados Unidos es un actor relevante en este contexto no solo porque es el líder en el desarrollo de las nuevas tecnologías de mitigación, sino porque desde esa economía muchas de estas tecnologías emigran a otros países. Aunado a esto, la Unión Americana ofrece un mercado de consumo vital para potenciar la difusión y mejoramiento de estas tecnologías de mitigación.

Sin el liderazgo de Estados Unidos es claro que el desarrollo de estas tecnologías tomará más tiempo y estas penetrarán en otros países a una tasa más lenta. Inevitablemente esto acelerará aún más el cambio climático, con consecuencias cada vez menos inciertas para el mundo.

La decisión es irracional desde el punto de vista ambiental y económico. La ciencia detrás del cambio climático es contundente: la actividad antropogénica en el planeta ha acelerado este proceso y cada día que pase será económicamente más costoso estabilizar la temperatura del planeta en un umbral seguro.

Sí existen opciones que pueden explotarse para responder a la agresión de Donald Trump.

El Acuerdo de París fue diseñado de manera flexible para acomodar la heterogeneidad de las naciones y los diferentes ciclos políticos. Y aunque no haya sido diseñado para acomodar la locura, sí existen opciones que pueden explotarse para responder a la agresión de Donald Trump.

El primer instrumento de respuesta es el establecimiento de un impuesto (i.e. precio) al carbono. El progreso de las tecnologías de mitigación en la última década ha hecho cada vez menos costosa esta medida. Con el tiempo, dependiendo de la tasa de aceleramiento del cambio climático y el progreso tecnológico de las tecnologías de mitigación, este impuesto sería cada vez menor. Incluso, para las naciones emergentes que busquen seriamente descarbonizar sus economías, este impuesto podría proveerles de un ingreso fiscal compensatorio para llevar a cabo esta transición de manera inteligente y responsable.

Kevin Frayer/Getty Images
Las fábricas ilegales de producción de acero en China evaden las leyes de control de emisión de contaminantes.

Claramente, entre más países adopten un impuesto al carbono, mayor será el mercado de consumo internacional para las tecnologías de mitigación y mayor su tasa de progreso, lo que a su vez haría el impuesto menos oneroso. La adopción coordinada de este impuesto sin duda galvanizaría la oposición a la política climática de Donald Trump y sus deseos por renegociar el Acuerdo de París. También proveería un marco de cooperación claro al que Estados Unidos podría adherirse una vez terminada la administración de Donald Trump.

El segundo instrumento de respuesta es el Fondo Verde Climático (FVC). Sin duda una política más robusta de mitigación, también requiere de inversiones complementarias en investigación, desarrollo e infraestructura que aceleren el progreso y difusión internacional de las tecnologías de mitigación. Con el Acuerdo de París se busca canalizar a través del FVC alrededor de 100 mil millones de dólares por año en inversiones de mitigación. La salida de Estados Unidos pone en riesgo la sostenibilidad de esta institución y, por tanto, es necesario considerar mecanismos alternativos de operación que garanticen la continuidad del fondo.

Una política más robusta de mitigación, también requiere de inversiones complementarias en investigación, desarrollo e infraestructura que aceleren el progreso y difusión internacional de las tecnologías de mitigación.

Es posible combinar ambos instrumentos en una arquitectura de cooperación climática que explote las sinergias entre un impuesto internacional al carbono y el FVC, redirigiendo una parte de la recaudación este impuesto hacia el financiamiento del fondo. Sería posible incluso considerar un impuesto al carbono armonizado con diferentes cuotas de fondeo al FVC. Lo anterior aceleraría marcadamente el proceso de descarbonización internacional e incrementaría sustancialmente las posibilidades de cumplir los objetivos ambientales y económicos del Acuerdo de París.

El presidente Trump ha tomado una apuesta con nulas posibilidades de tener éxito en el ámbito ambiental.

En la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey hemos evaluado diferentes arquitecturas de cooperación climática bajo un amplio espectro de posibles escenarios futuros: 3,600 diferentes escenarios de cambio climático y progreso tecnológico.

Resultados preliminares indican que si no se lleva a cabo ninguna acción de mitigación, en ninguno de estos escenarios seríamos capaces de mantener la temperatura del planeta por debajo del umbral de los dos grados celsius al final de siglo. En contraste, si se aplicara un impuesto al carbono de manera internacional lograríamos este objetivo en el 59% de los escenarios considerados. En caso de que se implementara de manera coordinada el Fondo Verde Climático y el impuesto al carbono, alcanzaríamos el objetivo del Acuerdo de París en 63% de los casos.

La política climática de Donald Trump es sin lugar a dudas un acto de confrontación que debe ser reconocido como tal. La comunidad internacional tiene la obligación de sobreponerse ante este desafío. Un contexto como el actual abre la puerta para hablar seriamente y sin pasiones de la pertinencia de un impuesto internacional al carbono y buscar el fortalecimiento del Fondo Verde.

Significa establecer un nuevo nivel de coordinación internacional; necesario en un mundo en donde Estados Unidos ha decidido abandonar, quizás momentáneamente, las instituciones internacionales que ellos mismos ayudaron a fundar durante la última ocasión en que el mundo fue confrontado de esta manera.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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