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Por qué a Fidel Castro le interesaba tener relación con México y Venezuela

30/11/2016 7:10 AM CST | Actualizado 30/11/2016 9:52 AM CST
Valente Cotera/Associated Press
Carlos Salinas de Gortari y Fidel Castro el 18 de julio de 1991 durante las actividades de apertura de la primera Cumbre Iberoamericana, que duró dos días y en la que 21 países discutieron temas regionales.

Justo con la muerte de Fidel Castro surge de nueva cuenta el debate en torno a los beneficios que el régimen trajo a la isla y a los países de América Latina que mantuvieron una relación estrecha con ella.

A pesar de la importancia del tema, el presente artículo se centra únicamente en dos países que Cuba usó como estrategia para mantener su estructura productiva, todo al intentar obtener petróleo a bajo costo durante buena parte del siglo XX; ambos países fueron México y Venezuela.

En el caso de Venezuela, el día sábado 26 de noviembre, Nicolás Maduro a través de Telesur enfatizaba y señalaba como histórica la visita que Fidel Castro realizó a Caracas en el año 1959, apenas 22 días después que la revolución triunfó, con el pretexto para saludar a Rómulo Betancourt y tratar de esparcir la semilla de una región libre.

Al final, el contexto del acercamiento de Cuba con Venezuela fue buscar petróleo en condiciones preferenciales para la isla e iniciar así un nuevo proceso productivo que colocara al nuevo gobierno como exitoso, dadas las dificultades cubanas de sostener un aparato productivo eficiente.

Al final la respuesta venezolana fue negativa, lo cual ocasionó que en el año de 1967, el gobierno local tuviera que enfrentar a la guerrilla cubana en el incidente de Machurucuto, lo que acabó con la relación entre países en esa década.

A Fidel no le interesaba la soberanía de Venezuela, sino mantener el suministro que PETROCARIBE daba.

Tal incidente involucraba a espías y guerrilleros cubanos desembarcando en el caribe venezolano; al final Cuba no reconoció el incidente, aunque la evidencia y los peritajes daban cuenta de una intervención flagrante de la isla, lo cual está en contra de la postura que los Castro tuvieron frente al embargo de Estados Unidos hacía ellos. Operaron de la misma forma que tanto le han criticado a sus detractores. Resulta impensable que un país que se asume débil y leal a la región, sea el primero que viole un principio de amistad con el único fin de la supervivencia nacional a costa de otros.

Años después y con la llegada de Hugo Chávez al poder venezolano, el objetivo de petróleo barato se cumplió para los Castro y su isla, pero la deslealtad llegó cuando comenzaron negociaciones cubanas con Estados Unidos para normalizar relaciones, sin importar que el discurso chavista fuera contra el imperio yanqui, usando las palabras de Chávez. Los Castro vieron en Estados Unidos a un mejor aliado económico.

En el año 2007, Le Monde diplomatique reseñó la intervención de los Castro en Venezuela en el intento de golpe de estado en 2002, lo cual no significaba un acto de lealtad al país sudamericano, sino de mantener petróleo barato para la isla, por lo que ayudar al régimen resultaba indispensable para tal fin, dejando de lado el discurso de unidad bolivariana que tanto se ha presumido en finales del siglo XX y principios del XXI por parte de Cuba y Venezuela. A Fidel no le interesaba la soberanía de Venezuela, sino mantener el suministro que PETROCARIBE daba.

En lo que se refiere a la relación México y Cuba, se señala que la nación azteca usó a la isla como escudo para negociar o plantear cierta soberanía política respecto a Estados Unidos al reconocer a los cubanos como socio comercial y cultural, pero al recopilar toda la evidencia existente hasta el momento, al parecer fueron los caribeños quienes aprovecharon tal relación.

Fidel Castro visitó México en 10 ocasiones, pero tan solo una fue visita como jefe de estado, la cual fue realizada en 1979 a José López Portillo, justo en medio de la transición que la nación mexicana tenía de una economía cerrada a abierta, sumado a que en esos años se estaba negociando la primer carta compromiso de México con el Fondo Monetario Internacional, lo que significaba para Cuba una amenaza al hecho de continuar recibiendo petróleo barato y en condiciones preferenciales.

Fidel sabía que Salinas de Gortari pagaría el apoyo de legitimar su presidencia con petróleo a bajo costo.

Castro en ese año percibió que México estaba muy interesado en ser más partícipe de una relación comercial con Estados Unidos, que seguir manteniendo una relación ideológica con la isla que poco dejaba en lo monetario.

Es probable que la mayor afrenta que Castro tuvo hacía México y los ideales democráticos de ese país se diera en el año de 1988, justo cuando Fidel asistió a la toma de protesta de Carlos Salinas de Gortari. No debemos perder de vista que el gran perdedor de esa elección bajo la sospecha de fraude electoral fue Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas, quien de no ser por Adolfo López Mateos hubiera estado apoyando a los Castro en la isla justo cuando desembarcaban en el yate Granma.

Fidel sabía que Salinas de Gortari pagaría el apoyo de legitimar su presidencia con petróleo a bajo costo, el cual mantendría a flote a la isla en la década de los noventa y justo después de organizar los Juegos Panamericanos en el año de 1991, lo que significó un fuerte gastó.

Al final Fidel se acercó a América Latina, pero con la única intención de obtener de ella los recursos naturales que toda nación requiere para sostenerse; hoy con su muerte no se cierra una época, se mantiene, pero en manos de otras personas. De no ser así, hoy no existiría una multa de 1,500 dólares por poner música a alto volumen durante el luto decretado por Cuba, tal como reportó Denise Maerker en su programa de radio del día 28 de noviembre.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.