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México a 106 años del inicio de su Revolución

21/11/2016 12:49 PM CST | Actualizado 26/07/2017 1:36 PM CDT
NOTIMEX/FOTO/HUGO BORGES/FRE/POL/

El fin de semana que termina se considera como feriado en México, debido a los festejos por el inicio de su Revolución en el ya lejano año de 1910.


La fecha hoy parece poco significativa entre la población y la clase política, debido a que de los postulados revolucionarios, así como de la esencia de la Constitución de 1917, casi nada está reflejado en la vida actual ya sea en el ámbito social o económico.


Si nos centramos en la relación Estado-Iglesia, aparato productivo y mercado laboral, es fácil entender el por qué hoy la Revolución Mexicana ha cerrado su ciclo de influencia en el país.

Ese México que cimentó sus bases en la fortaleza del Estado a pesar de ser una economía capitalista, es algo inexistente hoy.


En lo que se refiere al clero y su injerencia en la vida nacional, la clase política mexicana ha dejado de lado la laicidad del Estado en temas como el aborto y los matrimonios entre personas del mismo género, pensando en el botín de votos que pueden pescar rumbo a las elecciones del año 2018 entre la población que profesa alguna religión. Sin tener en la mente que los derechos humanos no son un tema negociable, por ser derechos inherentes a todo humano.


No debemos perder de vista que uno de los logros de consolidar un Estado laico a partir de la Revolución Mexicana fue en el tema de escolarización de la población, ya que en 1910 tan solo el 25% del total del país sabía leer y escribir, mientras que en la actualidad la cifra llega a 94.5%.


Se debe considerar un triunfo de la República el haber podido establecer un sistema educativo que llegara a muchas más personas sin importar sus creencias religiosas, así como el acierto de Narciso Bassols de poner las bases de una educación sexual en las escuelas de nivel básico, tema que por cierto hoy vuelve a estar a discusión en la sociedad mexicana, gracias a que la Iglesia lo considera un tema prioritario en su agenda.


En lo que se refiere a al aparato productivo, México desde los años setenta comenzó con un experimento llamado Programa de Industrialización de la Frontera Norte, en el que se combinan la protección preferencial para algunos sectores y la promoción de la exportación para otros, enfocado a los estados fronterizos con Estados Unidos.


Dicho programa de industrialización puesto en marcha en el norte de México hizo de esa franja fronteriza una plataforma para la exportación de manufacturas ensambladas en el país, la mayor parte con materia prima y componentes importados libres de impuestos en plantas por lo general de propiedad extranjera, con el propósito de atender el desempleo ocasionado por el fin del Programa Bracero.

La consolidación del inicio de la apertura comercial llegó con la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, lo cual implica fronteras abiertas comercialmente, especialización manufacturera, abandono de la tutoría del Estado sobre la gran parte de actividades económicas y alta dependencia económica con los socios comerciales. A pesar de que hoy México produce y exporta las cifras más altas de su historia como nación independiente, no ha sido capaz de cerrar la brecha entre grupos sociales y regiones al interior del país.


La implicación de lo escrito en el párrafo anterior se puede explicar a través del mercado del trabajo, ya que su desarrollo en el tiempo ha significado enfrentar un nuevo fenómeno que podríamos llamar empleos informales en ambientes formales.

Dada la necesidad de producción y exportación en el menor tiempo posible, los trabajadores empleados en México se están enfrentando a escenarios de jornadas laborales de más allá de 8 horas por día, no pago de prestaciones o afiliación a la seguridad social, así como la inexistencia de planes que brinden certeza en los momentos de retiro cuando se cumplan 65 años o más. Sin importar si la mano de obra se encuentra en una gran firma o no, por lo que el empleo informal ya no solo se da en estratos donde la mano de obra se encuentra poco calificada o si el empleador resultaba una pequeña unidad familiar.

Ese México que cimentó sus bases en la fortaleza del Estado a pesar de ser una economía capitalista, es algo inexistente hoy.


A pesar de que lo vivido por México es una tendencia en todo el mundo, los matices que se le pueden dar al momento de ingresar a mercados externos puede surtir mejores resultados que cuando la receta es únicamente la liberalización sin contra pesos, razón por la cual el razonamiento y reflexión en torno a los postulados revolucionarios son materia obligada hoy día.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.