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La reveladora reacción de la sociedad mexicana al caso Rafa Márquez

10/08/2017 12:00 PM CDT | Actualizado 10/08/2017 5:14 PM CDT

Henry Romero / Reuters
"El desconsuelo de los mexicanos sobre Márquez explica el vínculo que tenemos con el fútbol".

El miércoles 9 de agosto por la mañana el Departamento del Tesoro de Estados Unidos vinculó al futbolista mexicano Rafael Márquez con actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico. Ante tal relación, de inmediato la sociedad mexicana se volcó a difundir, comentar y concluir sobre la nota, mostrando el cómo somos frente a nuestra realidad nacional y sus instituciones.

Un grupo de la población, para nada menor, da por cierta la culpabilidad de Márquez, sustentando su afirmación en el hecho que el país que señala al futbolista es institucionalmente fuerte. Es decir, entendemos en México que nuestros fiscales, procuradores y agencias de investigación no son tan eficientes como las de nuestro vecino país del norte.

Aunque ese grupo poblacional acierta en el diagnóstico institucional, el hecho nos muestra una realidad grave, dentro de una nación que aspira a ser un país desarrollado. Esa realidad es la de no esperar a que un juez a través del desahogo de pruebas, dictamine inocencia o culpabilidad. Por más difícil que parezca, Rafael Márquez es inocente hasta que las autoridades mexicanas y estadounidenses comprueben lo contrario.

Rafael Márquez hasta el momento no ha dado ningún aporte sustancial al país ni lo ha hecho diferente.

Nuestra debilidad institucional es algo tan inherente a nosotros, que no solo damos por cierta cualquier acusación tal como se ha señalado hasta el momento, sino que también ha creado un grupo de personas capaz de afirmar que esa debilidad institucional es simulada. Es decir, el Estado aparenta vulnerabilidad para poder tener control de otros ámbitos de la vida nacional.

Para ejemplificar lo escrito en el párrafo anterior, en próximas horas que este artículo sea publicado, se comenzará a observar a grupos de personas afirmar, que el problema legal de Márquez con el narcotráfico no es más que una cortina de humo para esconder hechos como las elecciones en el estado de México, la asamblea nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) o una negociación desfavorable del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

Aunque en México hemos visto detenciones a delincuentes mediáticamente populares, y usadas esas capturas como forma de propaganda electoral, no toda acción legal significa lo mismo, mucho menos cuando se encuentra involucrado un país fuertemente en lo institucional. Es decir, Estados Unidos en este caso, no está considerando un espacio de tiempo adecuado para hacer pública su investigación. Debemos entender que los hechos se deben mostrar cuando se tienen en mano sin importar el cuando.

Por más difícil que parezca, Rafael Márquez es inocente hasta que las autoridades mexicanas y estadounidenses comprueben lo contrario.

Como tercer grupo de la población y al cual considero el más grande, se encuentran aquellos quienes han caído en decepción por ver a una persona de moral íntegra ser acusado de un ilícito bastante grave y que cobra la vida de varios en México año con año.

El problema con esas personas radica en que observan al futbolista como un personaje de vital importancia para la vida nacional, cuando no lo es. Rafael Márquez hasta el momento no ha dado ningún aporte sustancial al país ni lo ha hecho diferente. Su profesión no ha cambiado a México y tampoco tenemos que esperar que lo haga, pues esa no es su labor.

Márquez no es una persona que luche contra la discriminación, no es un científico que esté en vías de encontrar vacunas o patentes que hagan la vida más fácil a varios en el mundo; tampoco es un profesor que está formando cuadros de capital humano para el país o sea un innovador que dé capital tecnológico propio y evitar así las costosas importaciones. Rafael Márquez no es nada de eso.

Rafael Márquez es una persona más, con logros destacados en su profesión y que merece un trato igual al que recibiría cualquier otra persona.

Al final, el desconsuelo de los mexicanos sobre Márquez explica el vínculo que tenemos con el fútbol, al entender a ese deporte como único pasatiempo nacional, sin lograr comprender que ese deporte es una actividad de ocio más, tal como podría ser el ballet, la música, el cine y otras actividades deportivas. El fútbol da alegrias a los aficionados, pero no cambia vidas ni transforma naciones.

Al final, Rafael Márquez es una persona más, que merece un juicio apegado a todas las reglas que están establecidas en México y Estados Unidos. Es una persona más, que, en caso de ser culpable, tendrá que pagar por su pena; si resulta inocente, ambos gobiernos tendrán que resarcir el daño a su figura.

Rafael Márquez es una persona más, con logros destacados en su profesión y que merece un trato igual al que recibiría cualquier otra persona. El dictamen final lo dará un profesional y será como cualquier otro dictamen dado antes ante un caso similar.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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