EL BLOG

La marcha del domingo contra Trump, también resultó contra México

14/02/2017 7:23 AM CST | Actualizado 14/02/2017 10:28 AM CST
Ginnette Riquelme / Reuters
La polarización llevó a que México y su población se enfrascaran en un debate estéril.

El pasado domingo 12 de febrero diversas organizaciones llamaron a una marcha que originalmente serviría para protestar contra las medidas migratorias del gobierno de Donald Trump, así como mostrar unidad nacional frente al vecino del norte, dada la estrategia económica y de seguridad planteada por Estados Unidos.

El resultado el domingo por la tarde justo después de la marcha fue de polarización de la sociedad, ya que varios grupos protestaban contra Donald Trump y Enrique Peña por igual, perdiendo de vista que el objetivo primario era otro.

Esa polarización llevó a que México y su población se enfrascaran en un debate estéril, culpándose un grupo a otro de ser serviles al poder y ajenos a la agenda social, cuando en realidad era necesario mostrar unidad nacional sin importar ideologías políticas, dada la agenda la geopolítica planteada por Estados Unidos en la figura de Trump.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha significado no solo una ventaja comercial para los tres países miembros, sino una forma de obligar a México a respetar el Estado de derecho y la alternancia partidista a nivel presidencial.

Los detractores de la marcha del domingo olvidaron o desconocen que Estados Unidos nunca ha quitado el dedo del renglón sobre el peligro que significa México como vecino del sur y la incapacidad de auto gobierno e inseguridad interna, empleando ese argumento para tener injerencia en la vida económica y política mexicana.

El ejemplo más claro de cómo Estados Unidos ve a México es expuesto por Constantine Menges en su texto "Mexican Actions in Central America: Time for a Positive Change" del año 1989, donde plantea el libre comercio como el mejor mecanismo de sometimiento del vecino del sur. En años posteriores y hasta 2016, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha significado no solo una ventaja comercial para los tres países miembros, sino una forma de obligar a México a respetar el Estado de derecho y la alternancia partidista a nivel presidencial.

Con el pretexto del comercio libre, Estados Unidos ha podido influir en México en ámbitos de corte político.

No debemos perder de vista que Menges fue desde la época de Ronald Reagan una fuerte influencia ideológica para la Casa Blanca. El mismo Menges en la década de los ochenta describía a México como un país de peligro para Estados Unidos al estilo de Irán, por lo que el sometimiento debía ocurrir por la vía de la intervención nacional en toma de decisiones internas apoyándose del comercio libre y sus beneficios a la sociedad.

El mensaje para Estados Unidos es que México sigue siendo un país fragmentado en lo social.

Dado que en los años ochenta México aún no estaba inmerso en una dinámica de comercio exterior, la estrategia de injerencia vino por el lado político, ya que John Gavin, en su figura de embajador de Estados Unidos en México en ese momento del tiempo, facilitó una alianza entre el Partido Acción Nacional (PAN), la iglesia católica y empresarios, con lo cual no solo influía en decisiones internas desde el Congreso Federal y las primeras alcaldías y gubernaturas ganadas por ese partido, sino que era un elemento de presión para el poder Ejecutivo y que era empleado como factor para negociar.

Si Donald Trump cumple su promesa de renegociar o cancelar el TLCAN, ese mecanismo de injerencia sobre México quedaría extinto y el hueco debería ser llenado con una nueva estrategia, tal como Gavin hizo en la década de los ochenta. Lo que significa tener un sistema de partidos políticos e instituciones sin conexión con la población.

Al final, el objetivo de la marcha del domingo anterior era mostrar unidad ante el gobierno de Trump, hacerle saber que no resultaría sencillo una intervención política en el país a través de actores como la iglesia o ciertos partidos políticos tal como había ocurrido con anterioridad. Desgraciadamente el mensaje para Estados Unidos es que México sigue siendo un país fragmentado en lo social e incapaz de organizarse para hacer frente a problemas comunes.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

También te puede interesar:

- Trump: el espejo en el que vemos nuestra realidad

- Por qué gritamos "Fuera Trump" pero también "Fuera Peña"

- La marcha amurallada