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En el Estado de México los partidos políticos entienden la nueva dinámica electoral, los votantes no

06/06/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 06/06/2017 9:16 AM CDT
ADRIANA ÁLVAREZ /CUARTOSCURO.COM

Para muchos analistas políticos, la elección que renueva la gubernatura del Estado de México es un modelo en miniatura de lo que puede ocurrir en el año 2018, cuando se deba llevar a cabo un proceso electoral Federal para elegir nuevo poder Ejecutivo y Legislativo.

De ese micro escenario que es el Estado de México para el 2018 nacional, los analistas se han centrado en las reacciones que pueda tener Andrés Manuel López Obrador y su partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) a los resultados, así como el fallo y actuar de los tribunales electorales para validar la elección en la entidad.

Aunque ambos temas resultan válidos para tratar de predecir lo que ocurrirá el siguiente año en México, resulta adecuado introducir más variables al análisis, las cuales pueden ser el actuar de los otros partidos políticos, así como el comportamiento de los electores antes, durante y después de la elección.

Hoy la sociedad debería estar más pendiente no de la forma en cómo los resultados de las actas van subiendo al sistema de conteo, sino lo que ocurre de forma previa al día de la jornada electoral.

En lo que se refiere a los votantes del Estado de México y la población fuera de esa entidad, tuvieron una respuesta previsible ante el resultado preliminar ofrecido por la autoridad electoral. Dicha respuesta se centró en asegurar que el resultado que da el triunfo al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se debió a un fraude del partido en el gobierno, tal como ocurría en el México de primera mitad del siglo XX.

Aunque los mexicanos tienen motivos de sobra para desconfiar de sus instituciones electorales, al día de hoy la sociedad debería estar más pendiente no de la forma en cómo los resultados de las actas van subiendo al sistema de conteo, sino lo que ocurre de forma previa al día de la jornada electoral.

Los fraudes electorales en México continúan existiendo, pero no de la manera tradicional de desaparecer actas o contar mal los votos o no contarlos. Debido a que la presencia de observadores electorales de todos los partidos políticos —los cuales son los que supervisan a los ciudadanos que organizan y cuentan acta por acta de cada casilla— vuelve mucho más difícil cometer trampa a nivel generalizado.

Hoy todos los partidos políticos han entendido que el esfuerzo económico que significa corromper a un gran número de ciudadanos organizando una elección es muy elevado, y además resulta peligroso, dada la facilidad de denunciar cualquier ilícito vía redes sociales. Por lo que su estrategia se está centrando en lo que ocurre semanas previas a la jornada de votación.

Los fraudes electorales en México continúan existiendo, pero no de la manera tradicional de desaparecer actas o contar mal los votos o no contarlos.

Todos los partidos políticos en el Estado de México movilizaron gente para eventos de campaña, pues en la actualidad resulta impensable que un buen número de personas deje sus actividades laborales para asistir a un evento en el cual no se está informando de ninguna plataforma política.

Todos los partidos políticos recurrieron a la descalificación y a la mentira, pues en ningún caso se planteó una plataforma de trabajo que sirviera como guía para entender cómo resolver los problemas más urgentes del estado de México. En ningún caso se fue realista en hacer notar las debilidades y fortalezas de la entidad a nivel regional. Increíblemente todos los candidatos lanzaron propuestas sin sentido que volverían a ese estado en la Suiza mexicana.

Ese par de estrategias planteadas en los dos párrafos anteriores significan para un grupo de la población algo importante a tomar en cuenta. Un elector que viva alejado de la frontera con la Ciudad de México o Toluca, y con baja escolaridad, considerará relevante observar a un candidato carismático y con un buen número de seguidores que lo apoyen: la lógica de apoyar a un candidato ganador y tener esa sensación de que el voto fue empleado de manera útil.

En lo que se refiere a la otra población mexiquense, la que vive en la capital del estado o en las cercanías con la ciudad de México, la campaña política ha dejado de ser relevante y dicha población se ha alejado del PRI como marca. Aunque con la característica que pocas veces toma partido fuera de las redes sociales.

Esa misma población perdió de vista que hoy una elección se puede ganar en las comunidades pequeñas manipulando el voto días antes de que las casillas abran (en el siglo XX ocurría lo contrario). Perdió de vista que ellos no podrán detectar un fraude desde casa monitoreando la página electrónica de resultados cada quince minutos, dejó de estar activa 5 de 6 años que dura una administración estatal.

Hoy todos los partidos políticos han entendido que existen dos tipos de electores y que la clave para ganar pasa por captar a los que se encuentran fuera de las grandes ciudades, semanas e incluso años previos a la elección. Los otros votantes solamente permanecen activos algún tiempo mientras dura el proceso electoral, con la característica que después del mismo regresan a su estado de inactividad.

Los partidos políticos han entendido eso, pero la gran parte de los electores no.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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