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El sismo obliga a una decisión a Mancera, Monreal y Sheinbaum

25/09/2017 9:26 AM CDT | Actualizado 25/09/2017 12:28 PM CDT

CUARTOSCURO.COM
Miguel Ángel Mancera, el 24 de septiembre de 2017.

Cada fenómeno natural es un evento que en algunas ocasiones se puede prevenir, mientras que en otras, toma por sorpresa a la población y sus gobernantes. Tal como ocurrió con el sismo del 19 de septiembre del presente año en la Ciudad de México, Puebla y Morelos.

Ante el terremoto, Miguel Ángel Mancera, Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum se mostraron poco profesionales, ajenos al problema. En el caso del jefe de gobierno, junto con Monreal y Sheinbaum, su aparición en medios de comunicación fue tardía y con poca información sobre el tema, a pesar de que la sociedad en la Ciudad de México estaba ya organizada en cuadrillas de rescate y ayuda a los damnificados.

En ningún momento se vio a los tres personajes trabajar de forma coordinada, recorrer las zonas de desastre o servir de enlace entre comunidad y gobierno federal. De hecho, ante la ausencia de un mando en la Ciudad de México, la secretaría de Gobernación tomó de inmediato el control en la capital del país.

Una razón de la desorganización y ausencia de los tres personajes políticos mencionados muy probablemente se deba con una decisión que deberán tomar en las siguientes semanas, la cual mostrará a los tres como políticos arribistas o verdaderos estadistas, dependiendo de lo elegido.

La decisión es definir si ellos se quedan en sus actuales cargos o se marchan de los mismos, para así comenzar una campaña política que los lleve al siguiente puesto de elección popular en 2018.

El argumento principal para solicitar a Mancera se quede es que la reconstrucción de la ciudad se dará en los siguientes meses, pues el problema recién comienza.

En el caso de Miguel Ángel Mancera, dos días antes del sismo del 19 de septiembre, afirmó en su quinto informe de gobierno que todas las decisiones que ha tomado desde el 2012 están en función de la población y nunca pensando en el interés propio. El día de hoy no hay mejor oportunidad de demostrar que ese dicho es cierto, al quedarse al frente de la jefatura de gobierno hasta 2018 y no abandonarla para buscar la presidencia del país.

El argumento principal para solicitar a Mancera se quede es que la reconstrucción de la ciudad se dará en los siguientes meses, pues el problema recién comienza. Si el jefe de jobierno continúa en su puesto, será él quien deba gestionar los recursos a la federación con base a lo que ha visto y censado en los días posteriores a la tragedia.

Dado el tiempo que Mancera lleva al frente de la capital del país, no hay otra persona con mayor información en el gobierno de la Ciudad de México para estar en contacto con el gobierno federal y así, trazar un plan a seguir de acuerdo a lo que se ha hecho bien y mal a lo largo de estos cinco años. En caso de abandono del puesto, no solo se dejaría a la ciudad sin un intermediario entre el ejecutivo federal y local, sino que la población percibiría a Mancera como un político arribista con poca sensibilidad ante la tragedia.

En una situación similar se encuentran Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum, quienes tienen interés en estar al frente de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, por lo que tendrían que abandonar sus puestos este año y dejar de esa manera a sus demarcaciones en medio de la tragedia.

Tanto Monreal como Sheinbaum deben permanecer al frente y explicar de forma clara la facilidad de expansión de desarrollo inmobiliario en las delegaciones Cuauhtémoc y Tlalpan, respectivamente, así como la supervisión de un regreso gradual a actividades escolares en sus demarcaciones y no dejar a un sustituto al frente de esas acciones.

Tanto Monreal como Sheinbaum deben permanecer al frente y explicar de forma clara la facilidad de expansión de desarrollo inmobiliario en las delegaciones Cuauhtémoc y Tlalpan, respectivamente.

En el caso específico de Sheinbaum, se debe poner atención especial al argumento que se ofrezca al público para justificar su marcha. Ya que con seguridad se explicará que se va, para así facilitar una investigación limpia en el caso del derruido colegio Enrique Rébsamen.

No olvidemos que Carlos Imaz, esposo de Sheinbaum, fue delegado en Tlalpan en el periodo 2003-2004 y acusado de recibir dinero de Carlos Ahumada en la trama en que incluso Rosario Robles se vio involucrada.

Imaz aceptó la acusación de recibir fondos, pero negó que en agradecimiento a Ahumada le diera la jefatura de obras de la delegación, la cual tuvo que otorgar los permisos de ampliación del colegio Rébsamen.

Si Sheinbaum se tiene que ir de Tlalpan para facilitar una investigación limpia, es algo razonable y deseable. Pero hasta que esa investigación concluya y se deslinden responsabilidades, no se le debe premiar con la candidatura a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Hoy la ley no permite a Mancera ser presidente de México sin renunciar antes a su cargo para hacer campaña; esa misma ley no permite a Monreal y Sheinbaum estar al frente de la jefatura de gobierno sin antes renunciar a sus respectivas delegaciones en la ciudad, por lo menos un año antes de la elección. Por lo que este escenario debe servir para modificar la ley al respecto y los tres personajes mencionados ser partícipes de esa transformación desde sus actuales puestos, aunque hoy signifique para ellos no seguir escalando posiciones políticas.

Hoy la Ciudad de México los necesita para concluir el trabajo por el cual fueron electos. En caso de marcha, la sociedad nunca los dejará de percibir como arribistas en vez de estadistas.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.