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El atentado en Barcelona será algo que ocurrirá más veces en todo el mundo

21/08/2017 10:00 AM CDT | Actualizado 21/08/2017 4:14 PM CDT

Tony Gentile / Reuters
Policías italianos presentan una bandera del Estado Islámico luego de una redada, en Roma, el 10 de enero de 2017. Lo que se lee en la bandera puede traducirse como: "No hay más dios que Alá".

Después del atentado terrorista del jueves 17 de agosto en Barcelona, la prensa de todo el mundo ha dejado de lado el análisis sobre el origen real de esos actos perpetrados por el Estado Islámico y sus simpatizantes, centrándose únicamente en el efecto venganza. Es decir, los países que apoyan la destrucción de esa organización deberán estar al tanto de una posible amenaza terrorista como la observada en España.

Aunque esa misma prensa acierta parcialmente en el diagnóstico de un efecto venganza, el origen de la violencia debe analizarse desde la perspectiva de la fundación de un Estado-país y los seguidores radicales de esa nueva formación política, que en este caso son sus potenciales habitantes.

Hasta el momento, no existe ningún caso documentado en que un Estado nacional se haya formado sin una intención de apropiarse de un espacio físico, el cual le sirva para explotarlo económicamente y de esa forma poder extender su control a otros territorios, ya sea por la anexión o dominio externo a través de prácticas comerciales o militares.

Los posibles habitantes del Estado Islámico son hoy personas repartidas en todo el mundo, las cuales tienen una formación ortodoxa dentro del islam.

Sin importar el tamaño físico del Estado, cada parte del mundo puede ser dominada a su vez de forma directa o indirecta y ser dominador de una región al mismo tiempo, para de esa forma coexistir en bloques regionales.

Para ejemplificar lo escrito en el párrafo anterior pensemos en un país de bajo desarrollo, el cual está controlado por alguna potencia mundial. Incluso así esa nación menos favorecida puede ejercer al mismo tiempo el control de alguna zona al interior de su territorio o fuera de él —con otra nación o región aún más desfavorecida— y de esta forma garantiza la existencia del Estado y su mantenimiento económico a nivel burocrático.

Si lo escrito hasta el momento lo llevamos al caso del Estado Islámico, podemos afirmar que ellos son controlados hasta cierto punto de forma militar por potencias europeas y Estados Unidos. Pero a su vez, ellos son controladores de regiones en Irak, teniendo como argumento un tema religioso sostenido a través de la explotación económica del espacio ocupado.

Los líderes del Estado Islámico tienen clara la concepción de por qué fundar un nuevo país, teniendo como principal motivación la extracción de petróleo y su venta al exterior, lo cual le daría una estabilidad a la clase dominante de esa entidad.

Los actos violentos del Estado Islámico no son para imponer un califato a nivel mundial, sino simplemente para tener reconocimiento internacional.

Los posibles habitantes del Estado Islámico son hoy personas repartidas en todo el mundo, las cuales tienen una formación ortodoxa dentro del islam. Esto significa que concuerdan con los postulados ideológicos de la clase dominante, pero sin que ellos se vean beneficiados de la explotación económica de la región, lo cual no es algo nuevo cada que ocurre la fundación de un nuevo Estado.

Por lo escrito hasta el momento, estamos ante un escenario ya visto con anterioridad, pues en esa transición del feudalismo al capitalismo, lo que hoy atraviesa el Estado Islámico es algo ya ocurrido siglos atrás. Pero con la diferencia de que la violencia terrorista no era generalizada en aquella época.

Hoy estamos ante actos terroristas, ya que es la única forma en que los líderes del Estado Islámico pueden ejercer algún tipo de presión a la Organización de Naciones Unidas para que ese grupo pueda ser reconocido a nivel mundial. Sus actos violentos no son para imponer un califato a nivel mundial, sino simplemente para tener reconocimiento internacional y poder sostener a una burocracia dominante de su formación territorial. La ventaja que tiene hoy el Estado Islámico es el poder de las redes sociales y la radicalización de la sociedad a nivel mundial, en la cual los grupos religiosos han ganado terreno.

No importa si se es cristiano, judío o musulmán: al interior de las principales religiones en el mundo existen grupos que anteponen la violencia al diálogo, siendo en algunos casos más extremo que en otros.

Lo ocurrido en Barcelona es parte de esa dinámica y si nos apegamos a lo que ha ocurrido históricamente en la formación de un Estado, lamentablemente el terrorismo será algo que veremos repetidamente año tras año.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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