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Lo que podemos esperar de la presidenta Hillary Clinton

24/10/2016 12:45 PM CDT | Actualizado 24/10/2016 1:47 PM CDT
Carlos Barria / Reuters

La carrera por la Casa Blanca llegó a su fin. Hillary Clinton será la persona número 45 en ocupar la presidencia de Estados Unidos. Ahora, la cuestión es lo que los estadunidenses pueden esperar de Clinton en la Casa Blanca. En su sitio de campaña aparecen páginas y páginas sobre su postura en relación a asuntos políticos, derechos civiles y de las mujeres, libertades civiles, impuestos, trabajo, economía, salud, educación, preparación militar y combate al terrorismo. La mayoría son las posturas casi obligadas que los candidatos presidenciales demócratas adoptan en los grandes temas.

Sin embargo, una cosa es presentar su agenda en papel y otra muy diferente llevarla a cabo. Seguramente, su primera jugada será la de tratar de cumplir la promesa que hizo durante su discurso en Michigan, en una planta de manufactura de partes automotrices y de avión, en Detroit, en agosto de 2016. Prometió un importante plan de gastos de casi 300 mil millones de dólares en un enorme programa de creación y mantenimiento de infraestructura como caminos, puentes, aeropuertos, escuelas, sistemas de tratamiento de agua, etc. Estos proyectos crearían nuevas fuentes de empleo para miles.

Clinton dejó en claro que espera que los ricos aporten la mayor parte de la factura mediante una enorme alza a los impuestos de la que serán objeto. Y le dio el toque final estilo Franklin D. Roosevelt a su gran plan de gastos cuando prometió que presentaría su proyecto de ley al Congreso durante sus primeros 100 días de gobierno.

Clinton conoce muy bien los peligros a los que se enfrenta. La mayor amenaza es el Congreso al que se presentará con su gran paquete de gastos. Un congreso controlado por los republicanos será tan hostil con su gran presupuesto y aumento de impuestos como lo fue con el de Obama.

Si gana la elección con un amplio margen, Clinton estará mejor parada cuando trate de cumplir sus promesas. Esto le daría un mayor espacio para respirar y para poder completar parte de sus programas sobre trabajo, educación, salud y saneamiento de infraestructura.

Un partido demócrata bien posicionado en el Senado es imprescindible para los nombramientos en la Suprema Corte. El senador por Arizona, John McCain, desenvainó abiertamente la espada para que el Partido Republicano cierre las puertas a cualquier candidato de Clinton para la Corte. Obviamente Clinton podrá escoger a uno, dos o hasta tres jueces. Los jueces que ella elegirá serán del tipo de Ruth Bader Ginsberg, Stephen Breyer y Sonia Sotomayor. No serán ideólogos radicales de la izquierda. Serán jueces con mucha experiencia en la corte, credenciales legales sólidas y con las mejores calificaciones por parte de la ABA (Asociación Estadounidense de Abogados) y otros grupos. Con ellos se tendrá una votación segura y predecible en todos los ámbitos desde los derechos civiles y de las mujeres hasta la erradicación de los abusos ambientales.

Clinton no puede y tampoco intentará eludir el problema que es el mayor punto de choque en la discordia entre negros y blancos, es decir, la violencia gratuita de la policía en contra de los negros y otras minorías, así como el astronómico número de negros en las cárceles y prisiones de EU.

Su lista de pendientes para la Oficina Oval es una mezcla de propuestas nuevas y viejas sobre la reforma de la policía y el sistema de justicia criminal. Se enfrentarán a un muro de intensa oposición, a la cerrazón o a la indiferencia de demócratas conservadores y a los legisladores de los estados republicanos, a los congresistas, a los sindicatos de la policía y de las prisiones, y a los grupos de los derechos de las víctimas. Para lograr que pasen una o más de sus iniciativas en el Congreso, va a necesitar mucha ayuda de los demócratas dentro y fuera del Capitolio. Tendrá mucha ayuda de los grupos de derechos civiles y de los reformadores del sistema de justicia.

Las políticas de Clinton en asuntos de política exterior, seguridad militar, combate al terrorismo y el control de las ambiciones nucleares de Irán serán más fuertes que las de Obama. No enviará tropas a Siria. Pero será más severa con la aplicación de sanciones y con las zonas en las que no se permitan los vuelos. Respaldará con armas y apoyo logístico a cualquier facción que pueda ser una alternativa real, con una gran inclinación hacia EU y en contra del Estado Islámico, EI, o del régimen de Assad.

Seguirá rigurosamente el cumplimiento de Irán del acuerdo nuclear, no retirará ni un centavo del respaldo militar de EU a Israel, y hará en papel un acuerdo obligatorio con el Estado palestino. Tomará la postura más dura en contra de las agresiones de Rusia a Europa del Este y otros puntos de conflicto. Aun así todo esto queda lejos de la presencia militar de EStados Unidos en Irak o Afganistán como lo hizo Obama.

La presidenta Clinton se verá jaloneada de un lado a otro por los lobistas de los corporativos y de la industria de la defensa, de la industria del petróleo y la energía nuclear, de los reguladores del gobierno, de los grupos conservadores de los valores de la familia, de los senadores y representantes conservadores del partido republicano, de los diplomáticos y líderes extranjeros y, asimismo, de los grupos LGBT, de mujeres, de derechos y libertades civiles, de los ambientalistas. Tendrán sus prioridades y agendas y buscarán que la Casa Blanca apoye sus propuestas de ley, o que mate o mutile las leyes que amenazan sus intereses.

El historial político de Clinton ha demostrado que mantendrá un ojo firme, cauteloso y conciliador con la opinión pública de EU en lo que se refiere a las decisiones que tome y a la determinación de prioridades. Esto es lo que los presidentes, todos los presidentes deben hacer, y la presidente Clinton así lo hara.

Earl Ofari Hutchinson es autor y analista político. Es autor de Lo que podemos esperar de la Presidenta Hillary Clinton" (Amazon Kindle). Es editor asociado de New America Media. Es coconductor del Show semanal de Al Sharpton en Radio One. Y es conductor del Hutchinson Report en KPFK 90.7 FM Los Ángeles y Pacífica Network.

Este texto fue publicado originalmente en The Huffington Post.

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