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Los ojos neoyorquinos que ven a CDMX como la capital del mundo

06/02/2018 8:37 AM CST | Actualizado 06/02/2018 7:32 PM CST

Jonathan Levinson/Bloomberg via Getty Images
Hoy, la CDMX es más cosmopolita que nunca antes, incluso para los ojos de quien ya no está ahí pero realmente nunca se ha ido.

"Para mí es el lugar más fascinante del mundo; ahí, hay todo por hacer" me confiesa Elizabeth con una voz que transmite emoción e inquietud, una voz acompañada de pupilas dilatadas y brillantes, de ilusión satisfecha y de ganas inciertas. No se refiere a la ciudad que propicia nuestro encuentro, Nueva York; tampoco a París, a Tokio o a Londres, sino a la mismísima, y única, Ciudad de México.

A sus veintimuchos años, Eli, como prefiere que le llamen sus amigos, es una neoyorquina de cepa. Nacida y criada en el noreste de Manhattan, la pelirroja de expresivos ojos color azul turquesa, posee un par de títulos de las mejores universidades en los Estados Unidos y un nutrido número de proyectos comerciales desarrollados con éxito en la Gran Manzana. Pero sobre todo, Eli, posee una nariz muy especial que sabe detectar, al primer olfato, lo que tiene el potencial de convertirse en algo grande. Y eso, hoy, para ella, es precisamente la capital mexicana.

A punto de abrir un restaurante de inspiración mediterránea en uno de los barrios más vanguardistas para la escena culinaria del otrora Distrito Federal, la colonia San Rafael, al cual proveerá de ingredientes locales escogidos con suculenta delicadeza entre la Central de Abastos, el mercado de la Viga y las chinampas de Xochimilco; Eli apuesta, y fuerte por nuestra ciudad. La de ella y la de todos nosotros, mexicanos de Nueva York.

A la par de Nueva York, los ojos del mundo se fijan y centran, cada vez más, por encima de la Riviera Maya, de Los Cabos, de las zonas arqueológicas y de la frontera, en esa antigua Tenochtitlán.

Y lo más emocionante de su proyecto es que no es el único. En fecha reciente, apuntalada desde la inclusión de la ciudad de México entre los destinos más pujantes para el turismo mundial por el New York Times hace un par de años, la atención de los neoyorquinos, antes repartida entre Europa, Asia, el Sur de América y el Caribe, se ha centrado inusitadamente en Chapultepec, Coyoacán, San Ángel y el Centro Histórico de la capital. No es inusual que en conversaciones entre la élite ilustrada de la Urbe de Hierro se cite en los términos más positivos y seductores a la Ciudad de los Palacios.

Lo que es más, a la par de Nueva York, los ojos del mundo se fijan y centran, cada vez más, por encima de la Riviera Maya, de Los Cabos, de las zonas arqueológicas y de la frontera, en esa antigua Tenochtitlán. En un recorrido reciente por el primer cuadro de la ciudad mis oídos hicieron frente a una plétora de lenguas y de acentos que solo puedo comparar a los septiembres de Nueva York durante el maremoto cultural de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Chino, japonés, coreano, holandés, alemán, francés, italiano, danés, árabe, hebreo, amárico, portugués, creole. Inglés canadiense, australiano, británico, neoyorquino y de Chicago. Español con acento colombiano, argentino, cubano, catalán, castellano, chileno y angelino. Hoy, la Ciudad de México, reclama su estirpe cosmopolita, ganada a pulso durante los años del Galeón de Manila, y reconquistada con tino en las incipientes décadas del siglo XXI. Hoy, la CDMX es más cosmopolita que nunca antes, incluso para los ojos de quien ya no está ahí pero realmente nunca se ha ido.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.