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Abuso sexual infantil: lo que el sistema judicial y los mexicanos necesitamos aprender

25/07/2017 10:00 AM CDT | Actualizado 25/07/2017 1:15 PM CDT

Munic
"La revisión de las leyes es urgente".

Hace algunas semanas sufrimos como sociedad por la impactante noticia del asesinato de tres niños a manos de su madre y el suicidio de esta. Muchas fueron las reacciones inmediatas de condena hacia esta mujer y de solidaridad hacia el padre de los menores.

Conforme fue pasando el tiempo y se fue esclareciendo el caso se escuchaban voces a favor de la madre, quien al parecer con este asesinato protegía a sus hijos de su propio padre, el cual había sido señalado como presunto abusador sexual de sus propios hijos. Asociaciones, medios y autoridades se pronunciaron a favor y en contra del padre o de la madre, criminalizando a una o a ambas partes.

Sin embargo, con la finalidad de ser objetivos, es necesario analizar qué está pasando en nuestro sistema de justicia fallido que no solo no está ayudando a resolver los casos de divorcio, sino que exacerba el dolor provocando situaciones extremas como la que se presentó en este caso.

Según las investigaciones, una persona que recurre al suicido como solución a sus problemas no es ni más valiente ni más cobarde y mucho menos una mala persona. Significa que el dolor que está viviendo es insoportable, que sus recursos personales de afrontamiento están tan debilitados que la única salida a tanto sufrimiento, es la muerte. Aunado seguramente a una comorbilidad —coexistencia de dos o más enfermedades en un mismo individuo, generalmente relacionadas— con algún trastorno ansioso depresivo que no se detectó o no se trató en su momento, muy probablemente agravado por la condición judicial.

Encontramos que existen jueces que no conocen la diferencia entre violencia sexual o abuso sexual, ya que no saben que en este último, en la mayoría de los casos, no hay huella física.

También hemos escuchado a personas que se han atrevido a afirmar que sí hubo abuso sexual o que no lo hubo. Eso también es un grave error, pues en el abuso sexual infantil es imposible saber sí pasó o no el hecho criminal, ya que los únicos testigos son el abusador y el niño.

Lo que se debe y puede analizar es la credibilidad del testimonio de los involucrados, en función de un análisis metodológico basado en criterios. Pocos son los peritos forenses que se han especializado en este procedimiento, por tanto, los dictámenes que hoy se presentan distan mucho de ser confiables y válidos. Más grave aún es el saber que en México cualquier persona con una cédula de psicólogo, puede ser perito forense en cualquier caso.

¿Imaginan ahora quiénes están haciendo los peritajes en los cuales se basan las decisiones de los juzgadores, quienes lo utilizarán como evidencia o herramienta para modificar la vida de familia? Es muy grave que no se exija una especialización o una certificación que garantice la confiabilidad del proceso o nos acerque a una opinión más objetiva basada en fundamentos científicos.

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"Con el simple hecho de que un niño hable mal de alguno de sus padres, se asume "alienado", sin importar si existe violencia por parte de este padre o sin investigar cuál es el motivo".

Aunado a lo anterior, está un actor importante en estos casos, los abogados, quienes con su actuar no promueven la solución de los casos, sino la prolongación de estos sin importarles el sufrimiento que causan a las familias. Su único objetivo, ganar el caso a toda costa.

Además, encontramos que existen jueces que no conocen la diferencia entre violencia sexual o abuso sexual, ya que no saben que en este último, en la mayoría de los casos, no hay huella física. Sin embargo, muchos de ellos basan sus decisiones en el peritaje médico forense y no en el psicológico.

Más grave aún es que la ley no tipifica correctamente el abuso sexual infantil y mucho menos, la alienación parental por la cual fue acusada la madre en cuestión. Es realmente sorprendente revisar las leyes al respecto y encontrar tantas deficiencias sobre las que se están fundando el futuro de miles de familias. Por ejemplo, la ley de alienación parental no define el término y, además, da por hecho que los niños son alienados al "ojo de buen cubero" del abogado, del psicólogo o del juez, ya que no existe un instrumento que realmente de certeza de esto.

¿Quién es el juez para determinar un diagnóstico clínico en una audiencia de unas pocas horas?, ¿no se está excediendo en sus funciones?

Es decir, con el simple hecho de que un niño hable mal de alguno de sus padres, se asume "alienado", sin importar si existe violencia por parte de este padre o sin investigar cuál es el motivo. Sin importar si existe un vínculo de amor, de afecto o sobrevivencia, ellos simplemente separan al menor del supuesto "alienador". Esto puede generar como consecuencia en el niño, niña o adolescente terribles consecuencias psicológicas a corto y a largo plazo. Aunque a ellos eso no les importa, "resolvieron un caso más".

Otra de las grandes deficiencias es que, lo primero que se les ocurre para solucionar los casos es con un "todos a terapia", pero según las investigaciones no todas las personas requieren terapia. Cuando no es necesario un proceso terapéutico, este puede llegar a ser revictimizante o iatrogénico (daño causado a la salud), pues solo se recomienda cuando la persona presenta síntomas que le impiden ser funcional en la vida cotidiana. Además, ¿quién es el juez para determinar un diagnóstico clínico en una audiencia de unas pocas horas? ¿no se está excediendo en sus funciones? ¿o es un pretexto más para eliminar un expediente de su escritorio? Soluciones que no solucionan nada.

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"Lo primero que se les ocurre para solucionar los casos es con un "todos a terapia", pero según las investigaciones no todas las personas requieren terapia".

Se habla del interés superior del menor, pero es necesario preguntar ¿de acuerdo a quién o a qué criterio? Términos tan oscuros, acomodadizos y subjetivos como lo es el "desarrollo libre de la personalidad" o la "alienación parental", todos ellos sin sustento y que se prestan a la interpretación subjetiva y obviamente, a la corrupción.

¿Qué hacer ante este panorama y con el objetivo de evitar se siga lastimando a miles de familias que hoy no encuentran soluciones en el sistema de justicia, que al parecer es un agente más de victimización?

Es necesario trabajar desde el sistema de justicia con una visión integral que dé respuesta a toda la familia, es decir, trabajar con la psicopatología del grupo, buscando un crecimiento y protección a todos los miembros. Cuando se habla de protección no solo es la física, para eso ya hay centro de convivencia, no. Hablamos de protección emocional y psicológica que ayude a generar un sentimiento de esperanza y de colaboración.

Si hay una sola familia que sufre, solo por eso, es necesario hacer un replanteamiento de lo que hoy no está funcionando.

De la misma manera, exigir la profesionalización y certificación de los peritos forenses, y del establecimiento del método científico en sus dictámenes, que brinde una herramienta confiable a los juzgadores. A la par, la capacitación en temas tan específicos como la "alienación parental" y el "abuso sexual" para jueces, magistrados, peritos y psicólogos también es indispensable para un mejor ejercicio de la justicia.

Si se determina que las personas de una familia requieren psicoterapia, que esta sea llevada a cabo por psicoterapeutas o psicólogos entrenados con protocolos científicamente validados que garanticen la disminución del malestar emocional, la adaptación a la vida cotidiana y, sobre todo, la no revictimización.

Por último, la revisión de las leyes es urgente. Involucrar a la academia desde la perspectiva de la psicología jurídica y a las organizaciones de la sociedad civil para configurar el delito, y los constructos que no existen o que están mal planteados como es el de la "alienación parental", que se revise su inclusión o no en la ley. Este término en particular no está reconocido para las asociaciones de psicología y es dado por hecho como una conducta en nuestras leyes y utilizado, incluso por psicólogos.

Si hay una sola familia que sufre, solo por eso, es necesario hacer un replanteamiento de lo que hoy no está funcionando. La solución es posible.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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