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Bill Gates no tiene idea de economía

Su llamado a cobrarle impuestos a los robots no tiene sentido.

18/03/2017 7:56 AM CST | Actualizado 18/03/2017 9:50 AM CST
Eric Vidal / Reuters

La semana pasada Bill Gates pidió cobrar impuestos a los robots. Argumentó que se debería imponer un cobro fiscal a las empresas que reemplacen a sus empleados con robots y que los recursos que se obtengan deberían canalizarse para volver a entrenar, en otras funciones, a los trabajadores desplazados. Pero a pesar de que aprecio que una de las personas más ricas del mundo proponga una medida que redistribuya el dinero de gente como él hacia el resto de nosotros, esta idea no tiene ningún sentido.

En primera, dejemos de lado el hecho de quién y cómo se tendría que definir qué es un robot. Mejor pensemos en la lógica que implica la propuesta de Gates. En efecto, el fundador de Microsoft quiere un impuesto al crecimiento de la productividad, porque ese es precisamente el punto de los robots. Nos permiten producir más bienes y servicios con el mismo volumen de mano de obra humana. A Gates le preocupa que el crecimiento de la productividad se dé demasiado pronto y que genere desempleo a gran escala.

Yo veo dos problemas aquí: el primero es que el crecimiento de la productividad ha sido de hecho muy bajo en años recientes. El segundo problema es que, si fuera más rápido, no hay razón para pensar qué pudiera generar desempleo masivo. Más bien, un fenómeno así debería generar un crecimiento rápido y un aumento en los estándares de vida.

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Tomando en cuenta la historia reciente, el crecimiento de la productividad ha sido en promedio de menos del 0.6% durante los últimos seis años. Entre 1995 y 2005, el indicador fue de 3%, lo mismo que en el cuarto de siglo que pasó de 1947 a 1973. El impuesto de Gates podría alentar el crecimiento todavía más.

Es difícil saber las razones por las que él propone esto. La mayor parte de los problemas económicos que enfrentamos implican que la productividad crece a tasas muy lentas. El argumento de que los déficits presupuestales representan un problema radica en que no podemos producir bienes y servicios suficientes para satisfacer la demanda que generan déficits presupuestales más grandes.

El muy socorrido cuento de la pesadilla demográfica en la que muy pocos trabajadores tienen que mantener a una creciente población de jubilados también es una historia de crecimiento económico inadecuado. Si tuviéramos un crecimiento de la productividad acelerado, entonces tendríamos todos los trabajadores necesarios.

En estas y otras áreas la postura convencional de los economistas es que el crecimiento de la productividad es muy lento. Desde esta perspectiva, si Bill Gates se sale con la suya, nuestros problemas económicos más apremiantes serán peores.

La mayor parte de los problemas económicos que enfrentamos implican que la productividad crece a tasas muy lentas.

A la idea de Gates de que un acelerado crecimiento de la productividad nos llevará a un desempleo masivo la contradicen tanto la historia como la teoría. El cuarto de siglo entre 1947 y 1973 fue un periodo de bajo desempleo muy evidente y rápido crecimiento en los salarios. Lo mismo aplica para el periodo de crecimiento de productividad acelerado a fines de los 90.

La teoría que soportaría una economía de alta demanda laboral en un acelerado crecimiento de la productividad radica en el hecho de que el Consejo de la Reserva Federal empujara la baja de las tasas de interés para intentar detonar la demanda. Así, la productividad en crecimiento incrementa la habilidad de la economía de producir más productos y servicios. En este sentido, es necesario destacar que la Fed recientemente ordenó un alza a las tasas de interés a fin de detener la tasa de crecimiento del empleo.

También se puede fomentar la demanda incurriendo en enormes déficits presupuestales. Podemos aplicar el gasto en necesidades que se han soslayado desde hace tiempo, como proveer servicios de calidad en el cuidado de los menores, educación, o en la modernización de la infraestructura. Cabe destacar que, si tenemos una mayor producción potencial debido al aumento en el rubro, los déficits no serán un problema.

También podemos tomar ventaja de los aumentos en el crecimiento de la productividad si se permite a los trabajadores tener más tiempo libre. En promedio, los trabajadores en EU laboran un 20% más de horas cada año en comparación con sus colegas de otros países desarrollados, como Alemania y Holanda. En estos países típicamente los trabajadores gozan de cinco o seis semanas de vacaciones pagadas al año, así como permisos familiares pagados. Deberíamos seguir estas prácticas en EU.

Podemos tomar ventaja de los aumentos en el crecimiento de la productividad si se permite a los trabajadores tener más tiempo libre.

Si aplicamos estas políticas para mantener niveles altos de empleo, los trabajadores estarán en mejor posición de asegurar los beneficios de una mayor productividad con mejores salarios. Esta fue, de hecho, la historia en el cuarto de siglo posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando los salarios reales se incrementaron a una tasa anual de 2%.

Claro que estas políticas no van a garantizar que ningún trabajador deje de estar expuesto a la automatización de su trabajo. Si bien no se puede garantizar que ningún trabajador salga perjudicado por los avances en la tecnología en una economía dinámica, sí podemos tratar de aminorar el impacto.

Una política obvia sería exigir un pago de liquidación de, por ejemplo, dos semanas por cada año trabajado. Esto le otorgaría a los ahora desempleados una especie de colchón y representaría un cambio en los incentivos para los patrones. Si una compañía sabe que tendrá que desembolsar una cifra fuerte si despide a un gran número de empleados de muchos años, tendrá mayores incentivos para concentrarse en modernizar sus instalaciones y reentrenar a sus trabajadores. Esto sería una relación de ganar-ganar en la que la empresa tiene un interés en que sus empleados sean tan productivos como sea posible, en tanto que los trabajadores podrán mantener sus plazas laborales.

En resumen, no hay razón por la cual el crecimiento de la productividad tenga que ser visto como el coco de los trabajadores. Solo se necesitan las políticas adecuadas para garantizar que ellos tengan su participación en las utilidades.

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Posty posteriormente fue traducido y editado para su mejor comprensión.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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