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Por qué hacerlo sin condón fue la mejor decisión sexual de mi vida

Hemos llegado al punto en la vida sexual de los gays en que “Positivo” significa “Discutamos” y nada más. La píldora PrEP es lo mismo en el caso de los condones.

13/01/2018 11:00 AM CST | Actualizado 13/01/2018 1:29 PM CST
Getty Images/iStockphoto

La última vez que un hombre se vino dentro de mí yo tenía 17 años. Todd 19. Estábamos en medio de un festival sexual de San Francisco que inició en una playa nudista y terminó con café y drogas en su departamento, cercano al barrio Castro. Eso fue en 1981 y al año posterior, el recuerdo de nuestra noche me aterraba como cuchillos que caen del techo.

Para 1985, Todd había muerto. En 1988, el año en que me hice mi primera prueba del VIH, la mitad de mis amigos y amantes habían muerto. Me mudé a Nueva York agradeciendo que me salvé de milagro. Luego de mi última noche con Todd, comencé a utilizar religiosamente el condón (incluyendo en relaciones serias y comprometidas), una práctica que seguí hasta hace dos años.

La primera vez que utilicé la píldora para profilaxis pre-exposición (PPrE o PrEP, por sus siglas en inglés) fue mitad experimento, mitad fantasía. Parecía demasiado buena para ser verdad, como la mayoría de mis amigos podría asentir, y no sabía si, a pesar de las tremendas evidencias de éxito, podría aspirar a una vida sexual cómoda sin el uso del condón.

Estoy consciente de que el PrEP no previene otras enfermedades de transmisión sexual.

Cualquiera que haya vivido durante la época de la plaga (del SIDA) entiende el inquietante sentimiento de simplemente imaginar que el condón se haya roto. Nunca tendríamos sexo seguro de nuevo. No sentiríamos más el placer de piel contra piel. Se trataba de un sacrificio más en un mundo que ya nos da menos de lo que merecemos.

Y no es queja pues somos los afortunados. "Imperceptible", es otro de los logros milagrosos en nuestra ruta a una vida sexual más satisfactoria y con menos estrés. En el mundo del sexo gay hemos llegado al punto en el que "Positivo" significa "Discutamos" y casi nada más. El PrEP hace lo mismo que el condón: La disyuntiva ya no es "sexo seguro o sin condón", sino simplemente "con o sin".

Yo ya no uso condón y no me arrepiento. Las evidencias sugieren que, si tomas PrEP diario, como yo, el riesgo de que contraigas VIH es casi el mismo, sino menor, que el del condón. Así he redescubierto un mundo de placer que se me había negado por más de 30 años.

No acostumbro a tirarme a alguien y luego botarlos, pues eso para mí no es satisfactorio y es un poco deprimente.

Soy afortunado debido a mis altos niveles de testosterona, pero inclusive en mis 20 el condón mataba mis erecciones, por lo que con muchas parejas me tuve que conformar con sexo oral o masturbación. La última vez que usé condón, el otoño pasado, debido a la insistencia de mi pareja, el humor se apagó más rápido que el cerebro de Donald Trump en una feria científica.

Después de eso, decidí abandonar por completo el uso del condón. Las recompensas han sido gloriosas. La gratificación sexual ha crecido exponencialmente, mejor que nunca, y mi pareja actual debe sentirse cómodo con mi elección. De otra manera, nunca animaría a un amante indeciso con la frase "confía en mí, estoy tomando PrEP".

Estoy consciente de que el PrEP no previene otras enfermedades de transmisión sexual, lo cual es algo que estoy dispuesto a aceptar. (Quiero dejar en claro que la única ETS que tuve fue tras tener sexo oral sin tragar, una práctica que muchos de los más ardientes fans del sexo seguro no abandonaron durante los peores años del SIDA.) Mi toma de PREP significa que debo someterme a pruebas de HIV cada trimestre, lo cual es una gran manera de saber que estoy bien. También es un recordatorio de que tengo que ser cuidadoso ante las ETS, y que la mejor forma es ser moderado.

La última vez que usé condón, el otoño pasado, debido a la insistencia de mi pareja, el humor se apagó más rápido que el cerebro de Donald Trump en una feria científica.

La vida sexual es responsabilidad de cada persona. En lo que a mí respecta, no acostumbro a tirarme a alguien y luego botarlos, pues eso para mí no es satisfactorio y es un poco deprimente. Y sí, estoy tomando Truvada (la marca más conocida de PrEP en EUA), pero si crees que por eso soy un perro promiscuo, bueno ese es tu problema, no el mío. Dado que 90% de las veces yo soy activo, no he dejado que un tipo eyacule dentro de mí desde que Todd lo hizo en 1981. Todavía me siento inseguro siendo pasivo con mi uso del PrEP, pero cuando encuentre al hombre perfecto, que me haga sentir cómodo, seguro estaré bien.

Siempre habrá tipos de mi generación, y algunos de la que sigue, que no creerán en una vida sexual sin condón, y probablemente así será siempre. Entiendo y respeto su preferencia. Pero si me juzgan por la mía, probablemente no hagamos buena pareja. Acusar a alguien de ser puta solo funciona si uno es susceptible a preocuparse de los que otros piensan. Los homosexuales con los que crecí sacrificaron mucho: derechos, familias, vidas... por lo que regresar a tener un sexo fantástico es una parada más que merecida en la ruta a la igualdad.

Es obvio que de todos modos me podría contagiar de VIH... de la misma manera en que es posible que me caiga una caja de aire acondicionado en la cabeza. Así que mejor dejemos esos miedos irracionales y disfrutemos, nuevamente, las delicias que aprendí cuando tenía 17.

* Este texto se publicó originalente en inglés en HuffPost Estados Unidos y posteriormente se tradujo.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.