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Los republicanos sucumbieron ante Trump

01/10/2016 1:22 PM CDT | Actualizado 01/10/2016 2:18 PM CDT
CQ-Roll Call,Inc.
Los senadores republicanos Ted Cruz y John McCain, quienes a pesar de haber criticado ampliamente a Trump, le han expresado su apoyo como el candidato de su partido a la presidencia de Estados Unidos. (Foto Bill Clark/CQ Roll Call)

La semana pasada, Ted Cruz le dio su apoyo al hombre que aseguró que su padre colaboró en el asesinato de John F. Kennedy. Y con ello, el Partido Republicano (GOP) selló su entrega total. El partido de Lincoln, Eisenhower y Reagan está avalando y apoyando a Donald J. Trump para que sea presidente de los Estados Unidos. Los líderes republicanos han puesto en peligro al país por una ciega lealtad partidaria y ambición personal. Los electores no pueden, y no deben, olvidar este momento.

Conforme ha avanzado la campaña, Donald Trump ha demostrado continuamente que es una opción inaceptable la presidencia de los EU. Ha demostrado sus tendencias autocráticas, ha atacado a grupos basado solamente en su raza y religión, ha evidenciado un criterio extremadamente pobre, ha utilizado una retórica perturbadora y divisoria, ha fomentado el uso de la violencia contra sus detractores, ha minado la libre expresión, ha urgido a EU alejarse de la escena global, y ha demostrado que no tiene convicciones o creencias de corazón. Es un demagogo, un narcisista y un campeón ante los ojos de los hombres fuertes y dictadores. Su candidatura es una traición a cualquiera de los principios en los que se basa Estados Unidos .

Y lo que es peor: los medios en EU y nuestras élites políticas y económicas simplemente han permitido la idea de una presidencia de Trump. Ellos saben que no está calificado, que carece de principios y que no es de fiar; y aun así lo tratan como si fuera un candidato perfectamente aceptable. Lo reciben en programas, escriben artículos en los que sugieren que está al par de Hillary Clinton, y lo festejan en eventos políticos y de recolección de fondos en Wall Street.

La mayoría de los republicanos aseguran que solo apoyan a Trump como una barrera en contra de Hillary Clinton. Pero, habiendo trabajado al más alto nivel dentro del actual liderazgo del GOP, no creo eso.

Durante mis días en Washington vi de primera mano cómo a muchos republicanos en el Congreso les motivaba simplemente oponerse a casi cualquier demócrata y ganar poder para su propio beneficio La oposición al presidente Obama a menudo era acompañada con maldiciones personales y sin alternativas de políticas reales. Pero siendo justos, lo mismo se puede decir de muchos demócratas que se oponían a George W. Bush. Aunque eso no quiere decir que esté bien o que lo justifique. Nuestro discurso político debería mantenerse en los más altos estándares, y no ser solo una carrera por ver quién se hunde primero.

Creo firmemente que los líderes republicanos apoyan a Trump debido a una ambición personal y lealtad partidista. Ellos saben que Trump no debería ser presidente

Si por mí fuera, Hillary Clinton, debería retirarse se la contienda y dejar que alguien menos polarizante y menos opaco contendiera por la presidencia. Eso dejaría expuestos a los líderes del GOP que aseguran que apoyan a Trump por oposición a Hillary... y con ello ayudar a evitar una victoria por parte de Trump. Pero hasta entonces, Hillary Clinton es la única opción aceptable para la presidencia. Un voto por alguien más (o no votar) es un voto para Donald Trump y una traición para el experimento estadounidense.

No soy el único que siente esto. El Dallas Morning News, que no había avalado a un candidato demócrata en 50 años, llegó a la misma conclusión. Lo mismo que periódicos como el Cincinnati Enquirer y el Houston Chronicle... y seguro que ya vendrán otros. También algunos valientes bastiones republicanos, como Ben Sasse y Lindsey Graham, así como muchos funcionarios públicos y líderes de opinión de mis días en la administración Bush se oponen a Trump. De aquí a la elección, sin embargo, es posible que algunas de estas personas tomen la salida oportunista y partidaria.

Así que, ¿qué es lo que tendrían que hacer los electores y ciudadanos como yo?

Creo que es nuestro deber continuamente y con claridad contra Donald Trump. Si Trump tiene éxito en trastornar a la democracia de EU, no debe ser con nuestro consentimiento. Debemos hacer que nuestras voces se oigan, mientras podemos.

Por años, mi momento de mayor orgullo fueron los tres años que trabajé en la Casa Blanca para nuestro país. Pero ya no.

Recientemente envié mi voto por correo en contra de Donald Trump. Al hacerlo, sentí que había honrado los sacrificios de nuestros padres fundadores, mis ancestros, y a cada uno de quienes han dado su sangre, sudor y lágrimas para convertir a EU en lo que es hoy.