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Tiempos difíciles para ser mexicano

Yo mientras hago patria: le enseño a los ingleses qué es un taco.

17/11/2016 9:15 AM CST | Actualizado 26/07/2017 1:36 PM CDT
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Nunca se me ha dado bien el nacionalismo. En contadas ocasiones siento la necesidad de envolverme en la bandera de México y gritarle al mundo que mi país es mejor que el de los demás. A lo mejor es porque simplemente no lo creo, no creo que mi pasaporte me haga mejor que los demás y no creo que nadie sea mejor que yo por tener una nacionalidad elegante de un país europeo.

A lo mejor tiene que ver con los egipcios, libaneses y sirios que todos los días se sientan junto a mí y me recuerdan que mi país no es tan diferente al suyo y que el caos que se vive en sus países es muy similar al del mío.

Y aun cuando el patriotismo no se me da bien hay comentarios que sinceramente a uno lo alteran. No llevábamos más de seis meses en Londres cuando un inglés nos preguntó por el número de balaceras que habíamos sobrevivido y si era posible si quería salir de la casa.

He gastado muchas, pero muchas horas de mi vida explicando que México está en Norteamérica y que no, no puedes manejar de la Ciudad de México a la Patagonia en tan solo unas cuantas horas.

Mi marido, el amable y paciente de esta relación, se sentó a darle una cátedra sobre la situación del país y explicarle que la Ciudad de México no era más peligrosa que ciertos barrios de Londres. Por supuesto este no ha sido el único comentario ni la única explicación que hemos tenido que dar y, dependiendo de nuestro ánimo, es el tiempo que invertimos en aclarar la situación. También hay comentarios que intentan ser amables y que más bien me agobian, como hace más o menos un año que una amiga, con toda la buena intención, fue a decirme que mi presidente le parecía sinceramente guapo y el asunto terminó en una clase de dos horas que incluyó temas de historia, sistema electoral mexicano y recomendaciones de telenovelas.

Pero más que el asunto del narcotráfico, hay dos temas que a mí me despiertan cada célula mexicana que tengo en el cuerpo: Sudamérica y los tacos. No puedo soportar que alguien me diga que soy sudamericana, y de verdad que no tengo nada contra esta parte del continente, pero México no es Sudamérica. Para colmo, el comentario a veces va acompañado de suposiciones extrañas, como que "traigo el tango en la sangre" o que soy "una ardiente latina que lleva el corazón en la manga".

Una de las misiones de mi vida se ha convertido en explicarle a los ingleses y demás nacionalidades con las que convivo diariamente que las hard shell tortillas no son mexicanas y que un taco siempre siempre va en una tortilla suave y si no, son tostadas.

He gastado muchas, pero muchas horas de mi vida explicando que México está en Norteamérica y que no, no puedes manejar de la Ciudad de México a la Patagonia en tan solo unas cuantas horas. Hasta el momento solo he logrado convencer a un par de ingleses que a lo mejor estamos en Centroamérica. Cada vez que digo "México está en Norteamérica" oigo por ahí una risita sarcástica, alguien que me dice "ya quisieras", o mi comentario es recibido con un gesto de sorpresa y sincero desconcierto.

Pero el asunto de los tacos me desquicia. La suposición que para que un taco sea un taco de verdad debe estar envuelto en una tostada, los llamadas "hard shell tortillas" me altera hasta la médula. No exagero cuando digo que una de las misiones de mi vida se ha convertido en explicarle a los ingleses y demás nacionalidades con las que convivo diariamente que las hard shell tortillas no son mexicanas y que un taco siempre siempre va en una tortilla suave y si no, son tostadas.

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He dado clases sobre el tema con diapositivas que dicen "esto no es un taco" y eso que ustedes creen que es un taco fue inventado por el dueño de Taco Bell, que quería encontrar una manera de servir los tacos más rápidamente. Evidentemente el susodicho nunca se para en una taquería de verdad, pues se hubiera dado cuenta de la increíble eficiencia y habilidad de los taqueros mexicanos que no necesitan una hard shell tortilla para servirte una orden al pastor en menos de 30 segundos con todo y piña.

(VIDEO: La verdadera comida mexicana es esta).

En la última semana mi nacionalismo anda alebrestado. Cada vez que alguien me dice "no te agobies, "el-que-no-debe-ser-nombrado no va a hacer tan mal presidente" yo respondo "es que no entiendes, yo soy mexicana". Mi tolerancia a los malos tacos y a los nachos ha desaparecido por completo y aun cuando me paso la vida diciendo que no existe la comida "auténtica", mi reciente actitud ante el mundo se resume en "no se metan con los chilaquiles".

Sin duda son tiempos difíciles para ser mexicano. No nos queda más que abrazar nuestra cultura, abrazar a nuestros migrantes y decir no a los muros, no a los registros de musulmanes, no a la violencia. No nos queda más que resistir desde donde estamos, proteger y cuidar a los demás y crear comunidades seguras donde nadie tenga miedo de ser quién es. Yo mientras hago patria: le enseño a los ingleses qué es un taco.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.