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En defensa de los carnívoros

23/07/2017 8:05 AM CDT | Actualizado 23/07/2017 12:34 PM CDT

Getty Images/Westend61
"Cuando un vegano se acerca a mí y compara los problemas actuales a los que las mujeres nos enfrentamos diariamente, con los problemas que enfrentan las abejas, simplemente estallo".

Hace algunos días una amiga me invitó a una cena en su casa. Me pidió que llevara una ensalada y me advirtió que si usaba algún producto animal para hacerla, por favor lo pusiera aparte, pues algunos de los invitados eran veganos. Así lo hice, preparé una ensalada y dejé aparte la vinagreta de miel, pues algunos veganos consideran que la miel, al ser el resultado del trabajo de las abejas, es un producto animal.

Todo iba muy bien en la fiesta, cuando uno de los invitados interrumpió mi conversación sobre Trump para decirme que consumir productos animales como la miel de mi aderezo era tan malo como la esclavitud, el sexismo y el racismo del que me quejaba en ese momento. Bueno, ya se pueden imaginar que la discusión no acabo muy bien.

El episodio es solo un reflejo de la ahora muy difundida creencia que supone que ser vegano implica ser moralmente superior que ser carnívoro. Y perdón, pero no es así. No me mal entiendan, por mí escojan el tipo de alimentación que más les convenga. Pero esa elección no los hace mejores que absolutamente nadie, y mucho menos hace su causa comparable a la de aquellos que se quejan y trabajan por terminar por las miles de plagas como el machismo, que atacan a la humanidad.

El episodio es solo un reflejo de la ahora muy difundida creencia que supone que ser vegano implica ser moralmente superior que ser carnívoro.

Pasar horas de nuestro día preocupados por el destino de las vacas, y no por el de las miles de personas que no logran cubrir sus requerimientos nutricionales básicos, es lo que llaman "problemas del primer mundo".

Cuando un vegano se acerca a mí y compara los problemas actuales a los que las mujeres nos enfrentamos diariamente, con los problemas que enfrentan las abejas, simplemente estallo. Para colmo, no falta el que me trata como mala persona, pues me agobia mucho más la guerra en Siria que la situación de cautiverio de los pollos. Y la verdad es que a veces, por mucho que parezca irracional, la posición contraria es difícil defenderse.

Así que ahí van algunos argumentos y tácticas que he encontrado pueden funcionar para terminar amablemente una de esas conversaciones incómodas y que tu amig@ vegana te siga invitando a sus fiestas:

a) Si quieres respeto, respeta. Si quieres que quede claro que nadie es moralmente superior que nadie por sus elecciones alimenticias, empieza por evitar una actitud arrogante.

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"Empieza por evitar una actitud arrogante".

b) Puedes iniciar por explicarle que el veganismo simplemente no es una opción para todo el mundo. De hecho ser vegano implica el privilegio de poder elegir qué se come, y si se quiere hacer bien y no morir de anemia, además se tiene que tener el tiempo y las herramientas para aprender un poco de nutrición. Y, para colmo, los sustitutos a veces son carísimos. De hecho, no tienes que hablar de los niños pobres de África: los precios de la comida en México están subiendo un montón. Es decir, si tienes una familia que alimentar, primero están tus hijos que las gallinas en cautiverio.

Que bien que él o ella —tu amigo vegano— tiene el privilegio de preocuparse por ellos, pero no todos pueden hacerlo y eso no significa que sean malas personas.

c) No estás muy seguro de qué tan saludable es la dieta vegana. Aun cuando hay maneras de sustituir la proteína animal, según algunos antropólogos fue la dieta prehistórica (que no tiene nada nada que ver con la famosa dieta paleo actual) que incluía mucha carne la que nos hizo poder desarrollar bien el cerebro. Algunos científicos especializados en genética dicen que aun cuando tú no veas una diferencia, los nietos de los veganos posiblemente sí.

d) Que comas carne no significa que no te preocupen los animales. Te parece fatal que se maltrate a los perritos y por eso te fijas en la calidad de la carne y los productos animales que compras, pero para ti los humanos siempre serán más importantes (ojo, si tu interlocutor vegano te dice que para ella o él, el humano y los animales son igualmente importantes, mejor discúlpate y vete a servir otro trago. No van a llegar a ningún lado). Agrega que siempre prefieres comprar carne de animales que sabes que vivieron una buena vida, pero que también sabes que si los humanos dejáramos de consumir productos animales, los animales de granja dejarían de existir pues su misma existencia depende de la utilidad que nosotros les hemos encontrado.

e) También puedes agregar que tu consumo de carne es moderado y por lo tanto ambientalmente responsable, pues tu huella de carbono se reduce. Agrega que estás a favor de utilizar cada parte del animal y que nada se desperdicie.

f) Si la cosa se pone muy mal empieza a hablar sobrelas consecuencias éticas de consumir quinoa, si realmente beneficia a los bolivianos o no que la consumas, si se ha cuestionado la situación en la que viven los campesinos que producen los jitomates que se está comiendo. A lo mejor así logras convencerlo que todas las formas de alimentación tienen pros y contras y no es posible decir que una es moralmente superior a la otra.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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